sábado, 25 de febrero de 2012

2.2

Nos adentramos en el bosque hasta llegar a un descampado, allí podríamos pelear. De pronto me mandaron un mensaje, era Katherine y ponía lo siguiente:
-Lo he visto todo, cuidado. Dentro de un rato iré.
Ella y sus malditas visiones, me sorprende que no viera a Héctor.
-Cuando quieras hermanito.
-Entonces empiezo yo.
Me abalance sobre él y de repente note como mi cuerpo cambiaba. No era un lobo, sino un halcón.
Fui directo a los ojos y le di. Cayó al suelo con las manos en los ojos mientras me maldecía una y otra vez. Después de un rato se levantó, yo estaba en una de las ramas más altas de uno de los árboles. De repente Héctor dio un salto descomunal y se fue cambiando poco a poco en una pantera blanca y se abalanzó sobre mí. Pero en ese momento salió una rama directa a su cabeza, era Katherine.
-Bonito cuerpo-Le dijo con cara de pocos amigos-, me gusta más que el otro.
Volví a mi forma normal, caí al suelo y la abracé.
-Katherine, ¿Qué haces aquí?
-Protegerte.
-¿Cómo lo has hecho?-Dijo Héctor por detrás.
-No te importa.
-Katherine, deja de hablarle así y lárgate de aquí.
-¿Y si no quiero?
-Me estas hartando ya Katherina.
-Katherine.-Le corregí.
-Déjales en paz-Sonó una voz por detrás-, largo.
-¿Y tú quien eres?
-Tu peor pesadilla.
-¿Qué hace Alice aquí?-Me pregunto Katherine.
-Tú déjala.
Entonces Alice empezó a convertirse, era una mujer loba, le gusta que la llamen así quienes la conocen. La conocí hace 4 años en Venecia y no nos hemos separado desde entonces. Nos cambiamos el apellido para parecer una familia y vivir juntos, es como mi hermana.
-Alice, Katherine, iros de aquí ahora mismo.
-No te voy a dejar aquí-Me dijo Katherine y oí un gruñido por detrás.
-Si lo vais a hacer, esto es entre él y yo. Alice llévala a casa.
-Carlos…
-Solo te pido dos cosas, cuando llegues a mi casa ni se te ocurra volver y la segunda, tócame.
-¿Cómo que te toque?
-Hazlo.
Entonces posó su mano en mi hombro y noté como el poder se dispersaba por mi cuerpo, cada vez era más y más fuerte, luego la besé y sentí el poder penetrar por mi boca hasta las puntas de los pies. Noté como Héctor se ponía tenso y giraba la cara.
-Te quiero. –Después de decirme eso escupió a Héctor y casi le da.
Después de que desaparecieran Héctor me dirigió una mirada letal. Saltó hacia mi cuello pero reaccioné y le empujé hasta un árbol del fondo. Se quedó helado con el poder que había gano.
-Como… no puede ser. ¡Maldito seas!- en ese momento se abalanzó hacia mí y me desgarró el cuello. Conseguí recuperarme y  me abalancé sobre él. Casi le arranco el cuello de la fuerza que utilicé. Empezó a desangrarse, no podía creer que le hubiera hecho eso a mi propio hermano.
-¡Héctor! ¡No! Yo… lo siento. Vamos.
<<Lo siento>>-Le dije.
-No pasa nada, esto es lo que pasa entre hermanos.-Acto seguido se durmió.
Entonces le cogí en brazos y me adentre con él en el bosque para salvar su vida. Me había pasado.
A medio camino se despertó.
-¿Qué estás haciendo?
-Salvarte l vida, lo que hacen los hermanos.
-No te hagas el bueno conmigo.
-No lo ago.
-Gracias.
-De nada.
Después se dejó llevar hasta mi casa. En cuanto entre por la puerta las dos se pusieron en guardia, no sé lo que le abría contado Alice a Katherine pero estaba furiosa, más de lo que estaba antes.
-¿Qué haces con eso?-Me dijo Katherine.
-Tiene nombre.
-Por Dios Carlos, ¿Qué estás haciendo?-Me dijo Alice con cara de tristeza y desesperación.
-Salvarle la vida a mi hermano.
-A eso no se le puede llamar tu hermano.
-Katherine, déjalo ya.
-Pero…
-Ni peros ni nada. Alice tráeme una bolsa del sótano.
A los cinco segundos ya estaba con ella en la mano, la cogí y se la di a mi hermano.
-Tócale-le dije a Katherine-, por favor.
-Ni muerta.
-Por favor está a punto de morir, otra vez.
Entonces le tocó y noté como su poder fluía por su cuerpo hasta recuperarse.
-Pero… ¿Cómo es posible?
-Yo tampoco lo sé.
-Gracias-le dijo Héctor a Katherine-, de verdad.
-De nada…
-Katherine por favor.-La dije.
-Vale ya paro.
-¿Puedo hablar contigo?-me dijo Héctor-, a solas.
-Vamos a mi habitación.
Ya podía andar y las heridas del cuello se le estaban curando. Le ofrecí mi ayuda pero rechazó.
-¿Por qué?
-¿Por qué, qué?
-¿Por qué me has traído hasta aquí y me has salvado la vida?
-Porque eres mi hermano, ¿otra vez?
-Pero no lo entiendo.
-Pues lo tienes que entender.
-Bueno yo me voy, pero a seguir queriéndola para mí.
-Y yo voy a seguir protegiéndola de ti, aunque ella sola sepa.
-Es impresionante lo que sabe hacer y qué bien huele por cierto, yo no sé cómo puedes resistirte.
-¿Resistirme a qué?
-A no morderla, a que va a ser.
-Me resisto porque el amor que siento por ella es más fuerte que mi sed.
-Que tierno-Me dijo con una burla-, ya nos veremos.
-Menos en su casa, en cualquier sitio.
Entonces en un abrir y cerrar de ojos desapareció. Oí que me llamaban y bajé para abajo.
-¿Y Héctor?- Me preguntó Alice.
-Se ha ido.
-Mejor.-Se oyó desde el salón.
-Katherine, para ya-Dijo Alice-, es suficiente.
-Voy a… a hablar con ella.
-Suerte.
Fui hasta el salón y la vi a ella con la cara mojada de llorar. Solo me limité a sentarme a su lado y mirarla, observar su belleza.
-Yo… yo no… no te entiendo-dijo entre sollozos-, primero le odias y luego… luego le ayudas y yo…
-Sh… calla.
-Pe-pero…- entonces la besé, nos abrazamos y no relajamos en el sofá, estábamos agotados, yo por lo menos. A los 5 minutos ya estaba Alice tapándonos con una manta.
-Buenos días bella durmiente- Era Katherine.-, ¿Qué tal estas?
-No puedo abrir los ojos-  se me escaparon unas risas- , ¿Y tú qué tal?
-Mejor que tú seguro, Alice te ha calentado una bolsa.
-¿De qué?- Puso los ojos en blanco-. Ah vale, ya sé de qué.
-Toma anda- mientras Alice me tendía la bolsa- , tómatela.
-Gracias.
Me la bebí entera, estaba muy hambriento.
-Katherine- la dije-, tócame por favor.
-¿Otra vez  con lo mismo?
- Por favor.
-Vale, está bien.
-Yo me voy- dijo Alice-, que disfrutéis- entonces Katherine la sacó la lengua mientras giraba sobre sus talones-.
Al instante de salir Alice por la puerta, me besó. Yo se lo agradecí apretándola contra mi pecho y ella me abrazó con más fuerza aún. La besé con más intensidad que nunca y de repente ella me abrazó y empezó a llorar, la abrace con fuerza y ella apoyó su cara en el hueco de mi hombro.
-¿Qué te pasa?
-No lo sé ni yo.
-Tiene que ser por algo.
-No, no sé explicarlo.
-Inténtalo- la dije-, por favor.
-Pues, ¿Cómo pudiste confiar en tu hermano? Solo pensar en lo que te podría haber hecho, yo…
-Katherine, estaba herido y, es mi hermano.
-Te ha hecho daño.
-No tanto como lo que ha sufrido el.
-¿Por lo de Víctor?
-Como te acuerdas eh- ya había parado de llorar- ¿Quieres que te lo cuente?
-Claro.
-Como ya te dije, Héctor le quito el amor de su vida a Víctor, pero lo que no te conté es que la mató.
-¿La mató?
-Sí, la mató. La estuvo utilizando para beber su sangre justo después de su transformación. Una noche oí un grito ahogado que procedía de su habitación, fui corriendo a ver qué pasaba, entonces me encontré con Héctor llorando y entre sus brazos, Esmeralda.
-Madre mía…
-Entonces me miró y me dijo: Ayúdame por favor, yo… yo no quería… me deje llevar y yo…
-No me puedo creer que la matara.
-Como decía, el empezó a llorar y en ese momento entró Víctor en la habitación y empezaron a gritarse, a Héctor se le salían las lagrimas, entonces de repente Víctor se tiró encima de Héctor empezaron a pelearse. A los cinco minutos Héctor estaba hecho polvo y Esmeralda, muerta. Desde entonces Víctor le estuvo torturando durante 2 años hasta que Héctor se hartó y le mató. Entonces me enfadé con él y me quedé solo, hasta que conocí a Alice.
-¿Nunca has tenido novia?
-Hasta ahora no. ¿Ya comprendes lo que le pasa a Héctor?
-Un poco más. Me da pena, ¿Nunca ha querido a nadie?
- No que no sepa, lo tuyo será algo temporal.
-Menos mal. Cuando le vea otra vez intentaré portarme mejor con él.
-Eso espero.
-Pobrecillo, ¿Le invitamos a casa?
-Katherine… no te lo crees ni tú.
-Ya lo sé –y empezamos a reírnos-.
-Chicos, ¿Vamos a dar un paseo?-Dijo Alice desde la cocina- ¿Os parece bien?
-Claro-Dijimos los dos al unísono- ¿Por qué no?
-Elige, ¿Carlos o yo? –Dijo Alice-, te recomiendo el lobo grande, o sea yo.
-Me quedo con Alice- Dijo mirándome- , lo siento.
Cuando se fue Katherine la dije:
-Te propongo un experimento.
-Haber, dime.
-Mira, si te toca y notas como un poder o algo parecido aúlla y si no pasa nada, pues ni hagas nada.
-Vale- Y me guiñó el ojo-.
Katherine ya nos estaba esperando cuando salimos por la puerta, estaba impaciente.
-¿A dónde vamos señores?- Nos pregunto Katherine-, elegir vosotros.
-¿A Mohibi?- Me preguntó Alice-, es la mejor época.
-¿Mohibi?
-Sí, Mohibi.
-¿Qué es eso?
-Ya lo verás, ahora, móntate en Alice- Alice ya estaba más que lista para partir-.
En cuanto Katherine se montó en Alice, esta empezó a aullar como una loca. Se me salieron los ojos de las órbitas.
-¿Estás bien?
- Eh… sí, estoy bien.
En cuanto Alice empezó a correr yo la seguí hasta Mohibi.
Mohibi era un parque acuático apartado del mundo, con unas atracciones descomunales y estaba cubierto por una cúpula y cuando entras es como si fuera verano, como decía Alice, es la mejor época.
-Vaya…
-Para estar apartado del mundo hay gente.
-No me lo puedo creer…- dijo Alice- ¿Cómo es posible?
-Siéndolo- La dije-, es impresionante.
-Y que lo digas.
-¿De qué estáis hablando?- me preguntó Katherine-, no me entero de nada.
-Nada, déjalo.
-Como quieras.
Pasamos la tarde en grande, de arriba para abajo y de abajo para arriba, no parábamos ni un momento, hasta que nos echaron. A la salida rodee con mi brazo a Katherine y dijo:
-Que divertido ha estado.
-Y que lo digas -Dijo Alice-.
-¿Te vienes a dormir a mi casa Carlos?
-Encantado.
De pronto se oyeron gritos de detrás de una furgoneta, Katherine fue la primera en llegar.
-Oh Dios.
-Kathe…
-¿Quiénes sois vosotros?-Dijo la chica- no… no es lo que parece.
-Creo que necesitas ayuda- Dijo Alice detrás de nosotros-, estas echa un asco y… tienes una ardilla muerta en las manos.
-¿Por qué tenéis una humana? ¿De aperitivo?
-¡¿Qué?! ¡No!-Decía Katherine histérica- ¡¿Qué estás diciendo?!
-Katherine cálmate- La dije-.
-Vente con nosotros-Dijo Alice-.
-¿Por qué tendría que hacerlo?
-Porque cuidaremos de ti, tengo sangre en casa-La dije-.
-Muchas gracias.
-¿Quieres que te lleve?-La dijo Alice- puedo llevarte en mi lomo.
-¿En tu lomo? No serás un…
-Sí, lo soy. ¿Te llevo o no?
-¿Vas a hacerme daño?
-No, solo voy a darte algo de comer, estas hecha un asco y te está empezando a dañar el sol.
-Gracias de nuevo, de verdad.
-¿Cómo te llamas?-la preguntó Katherine.
-Me llamo Natalia.
-Vamos-Empezó Alice-, y deja la ardilla.
Andamos hasta el descampado de detrás de Mohibi, Alice se transformo en el lobo gigante y Natalia se quedó tensa.
-¿Dónde vivas?-La preguntó Katherine- podríamos llevarte a casa.
-Yo… yo no tengo casa-Dijo agachando la cabeza-, hasta hace poco vivía con mi hermano, pero me fui, no lo soportaba más.
-Cu… ¿Cuántos años tienes?
-Nací en 1870 y mi hermano en 1865.
En ese momento Alice lanzó un aullido y yo la miré de reojo y la dije:
-Llévala a casa y dale de una bolsa, yo me quedaré aquí con Katherine.
Cuando desaparecieron por los arboles la agarré por la cintura y la atraje hacia mí, ella me abrazó, más fuerte que nunca y la besé en la frente. De repente note como una especie de mano me daba en el hombro me gire y me asuste tanto que me caí al suelo, cuando mire a Katherine no podía parar de reírse.
-¿Tanto te asusta una rama?
-Pues si no hay nadie que la este tocando, sí.
-Gallina.
-Deberías tener miedo de mí.
-Pero lo que pasa es que yo no tengo miedo y tú lo tienes de una rama.
-Controlada por tu extraño poder mental de mover las cosas.
-Correcto- se estaba tumbando al lado mío-, tengo hambre. ¡Mira! Allí hay una manzana.
-Pues cómetela.
-Deberíamos ir con Natalia y Alice.
-¿No íbamos a tu casa?
-Quisiera conocer a Natalia y preguntarle sobre su hermano y todo eso. Y creo que nos vamos a llevar bien.
-Cuando la he visto pensaba que te iba atacar, no deberías haberte acercado.
-¡Estaba gritando!
-¡Era la ardilla! ¡Cuando te vio se asustó y podría haberte atacado Katherine!
-¡¿Crees que sabía que era un vampiro?!
-No…
-Te quiero-Me dijo con ternura-.
-Y yo, pero tenemos que irnos, creo que hay alguien.
-¿Qué?
-Hola chicos-Oí la voz de Héctor detrás de mi- ¿Qué tal?
-Estábamos mejor solos-Dijo Katherine-, pero que le vamos a hacer si apareces sin avisar.
-Lo siento pero no he podido esperar, mi curiosidad me mataba.
-¿Qué quieres?
-¿Quién era la chica de la paloma?
-Una que a ti no te interesa-Dijo Katherine- ¿Por qué lo dices?

-Otra vez, por curiosidad, creo que me suena. ¿Puedo ir a verla con vosotros?
-Si no haces nada malo-Le dije-.
-Vámonos, pero, primero una cosa-Dijo Katherine-.
Después de 2 segundos me di cuenta de que una rama más  gruesa que me había tocado y vi que se dirigía hacia Héctor y puse los ojos en blanco y de repente vi a Héctor tocarse la cabeza con gesto de dolor y vi que Katherine empezaba a tirarse al suelo de lo que se reía.
-Lo siento, no he podido aguantarme-Se le escaparon algunas risas-, de verdad lo siento.
-Anda vámonos.
-Quiero que me lleve Héctor, quiero montar en una pantera blanca, es inquietante.
-Katherine…
-No, no déjala-Dijo Héctor con una sonrisa en la cara-, si es lo que quiere, yo no se lo impediría.
-Iré detrás de vosotros. Héctor, si notas algo ruge.
-Vale.
-¿Cómo que si nota algo?
-Luego lo probaremos con Natalia.
-Por Dios, me estoy volviendo loca.
Héctor ya se había convertido cuando ella me besó. En cuanto se montó Héctor rugió, pero no fue un rugido normal, fue un rugido extraño pero con fuerza.
Cuando entramos por la puerta Alice me miro con cara asustada después de mirar a Héctor, creo que la tranquilice con mi mirada porque dejó de estar tensa.
-Pasar-Nos dijo Alice mirando todavía fijamente a Héctor-.
-¡Hola!-Se oyó una voz desde el salón.

2.1

Estaba en su habitación cuando lo supe. Sabía que estaría con ella para siempre y nadie ni nada podría quitármela. Su pelo dorado y eso ojos azules intenso me hacían estremecer y esas manos que parecían de porcelana llenas de ternura y poder.
Ahora solo pensaba en protegerla de él. Tenía que comunicarme con él, pero no sé si tendré suficiente fuerza como antes, pero debo intentarlo.
<<Héctor, escúchame. Héctor, si me estas escuchando dime algo>> pensé.
Oí en mi cabeza una voz cada vez más y más fuerte, tan fuerte que me empezó a doler la cabeza. Era intensa y muy grave. Era Héctor.
<<Te oigo hermano, pero sabes que al final será mía>>
<<No pararé de luchar hasta que Katherine esté a salvo, lejos de ti. No quiero que te acerques a ella ni lo más mínimo>>
<<Carlos, Carlos, Carlos, tan protector como siempre. Voy a hacer lo que me dé la real gana, ya sabes que siempre me salgo con la mía, y esta batalla no será diferente. Te vendría bien comer carne humana, da más fuerza>>
<<No quiero ser tan estúpido como tú, no quiero matar a gente inocente. Prefiero alimentarme como un lobo de verdad, no como un caníbal como tú>>
<<Será mía>>
No tenía fuerzas para seguir. Tenía razón, necesitaba carne humana. Pero lo tengo decidido, solo me transformaré por Kristen. Kristen, mi razón por la que ahora vivo, ella es todo y más. No sé qué haría sin ella.
-¡Carlos! ¡Carlos que te pasa!- Me dijo.
-¡APARTATE!
-¡Carlos! ¿Qué está ocurriendo?- Me avían salido los colmillos y tenía los ojos rojos. Quería saltar sobre ella y quitarle toda la sangre de su cuerpo, pero no podía levantarme. No tenía fuerza, la malgastado hablando con Héctor. Estaba débil e indefenso hasta que me tocó, ella es mi protectora, la mujer a la que amaba. Cuando me tocó sentí una fuerza sobrenatural. Era la fuerza que buscaba, la que me haría seguir con esto, y no me había dado cuenta hasta ahora. Yo no debía protegerla, es ella quien me tiene que protegerme a mí.
-¿Carlos? ¿Qué te ha pasado?- la miré, no podía contestarla, a menos si quería que la ladrase.
Me concentré y volví a mi forma humana, lentamente sentí poder, fuerza por dentro, era Katherine.
-Yo… estoy bien.        
-No me lo creo.
-Malgasté mi poder, y… se descontroló.
-¿Cómo que malgastaste tu poder?
-Yo hablé con Héctor y…
-¡Estás loco! ¿Cómo has podido hacer eso? Te podría haber hecho cualquier cosa.
-Pero no lo ha hecho. Vamos a dejar esto.
-¿Estás bien?
-Sí, pero tú podrías estar herida por mi culpa.
-Se que nunca me harías nada.
-Duérmete, mañana será un día largo.
-Mañana se van mis padres 2 semanas y acaba el curso la semana que viene, ¿Te quedas aquí estos días? No quiero estar sola, y duna tiene más miedo que yo.
-Por ti lo que sea, pero duérmete.
A los 5 minutos ella ya estaba dormida. La miré, no puedo vivir sin ella, yo no podría…
Había estado investigando sobre ella desde que empezó el curso, descubrí sus aficiones, color favorito, ropa y comida favorita y de más. Era una chica fascinante, sabía todo sobre ella y ahora ella también sobre mí. No tenia que ocultarle nada, ya la había mentido suficiente. La dije que me iba una semana a Rio de Janeiro pero en realidad estaba de caza, con Alice, que era la única persona a la que le contaba mis problemas. La fascinaban mis historias de lobo y mis consejos y muchas más cosas que no consigo recordar. Me ayudo con Katherine, me dijo lo que tenía que hacer y decir, era mi consejera. Es y serás siempre, mi mejor amiga.
Cuando me paré a pensar en mi vida, en mi familia, mis historias y mis momentos, sentí  pararse el tiempo y solo pensé en una cosa, mi vida ha comenzado hoy, ahora que la persona a la que quiero sabe mi secreto.
Oí a los padres de Kristen levantarse, a su madre ducharse y a su padre quejarse de la maleta, creo que era demasiado pequeña. Me colé corriendo por la ventana antes de que entraran en la habitación. Oí como le decían adiós a Katherine y bajaban escaleras abajo.
-Ya puedes pasar,-me dijo con voz ronca- pista libre.
Se había vestido a la velocidad del rayo, como en su cumpleaños, pero ahora vestía una camiseta con un lobo y unos pantalones vaqueros rasgados por el muslo derecho y toda la pierna izquierda.
Duch y Duna estaban en el patio jugando y bajé a darles de comer. Kristen estaba dentro desayunando y le pedí que me sacara algún filete de carne, mientras tanto me transformé y jugué con los perros. Después de estar un cuarto de hora corriendo me cansé de jugar y pasé a desayunar, Katherine me estaba esperando.
-Buenos días.-me dijo-
-Buenos días señorita.
-¿Qué quieres que hagamos?
-¿No tendríamos que ir a clase?
-Mis padres me han dicho que no hace falta que vaya a clase, dentro de una semana empiezan las fiestas de navidad.
-¿Qué quieres que hagamos en navidad?
-¿Paris?
-Genial, pero ¿No hará mucho frio?
-Con tal de estar contigo me da igual lo demás.  Bueno ¿Y ahora qué hacemos?
-¿Te llevo a mi lugar secreto?
-¿Dónde está eso?
-En el bosque. Qué prefieres ¿coche o chucho?
-Vamos a probar chucho.
Esta vez la transformación fue corta y leve pero cuando me tocó noté la fuerza y el poder en sus manos acariciando mi lobo. La miré y aullé. Llegamos a mi lugar secreto después de cinco minutos. Era una cueva con muebles de piedra construidos por mí. Aquí había pasado los mejores y peores momentos, solo o con Alice.
-Es precioso.- Me dijo con la cara iluminada- ¿Cómo lo has hecho?
-Con mis manos, ¿Qué? ¿Asombrada?
-Mucho. ¿Por qué me has traído aquí?
-Porque te quiero.
-Yo también.
La di un beso y me giré, vi una flor morada, la cogí y se la di.
Me abrazó y la tiré al suelo, empezamos a jugar y hablar, le conté todo sobre mí y ella también. Luego nos abrazamos en el suelo y nos quedamos allí mucho tiempo, parecía que se había congelado el tiempo, hasta que empezó a nevar.
-Carlos, ¿Cómo sabes mi color preferido?, yo nunca te lo he dicho.
-Porque cuando te vi el primer día, no podía creerlo, y… bueno, investigué todo lo que pude sobre ti.
-Me lo podrías haber preguntado. Yo te lo habría dicho.
-Ya lo sé, pero no me atreví.
-¿Cuándo lo adivinaste?
-Cuando fuiste un día a comprar y siempre mirabas las cosas moradas más que las otras.
-Eres un espía profesional.
-Soy el mejor de los profesionales.
-Creo que deberíamos suspender el viaje a Paris.
-Será lo mejor, lo dejamos para Febrero y así nos perdemos clase.
-Genial.
-Tengo una cosa para ti.-Saqué el anillo que tenía en el bolsillo y se lo puse-.
-Es precioso.
-Era de mi madre y pensé que te quedaría mejor a ti.
-Gracias.-En ese momento ya me estaba abrazando.
Volvimos a su casa y me fui a sacar a los perros. No la dejé mucho tiempo sola por si acaso volvía a por ella.
Cuando entre por la puerta de su habitación empezamos a hablar:
-¿Por qué no te asustas de mi?
-¿Por qué tendría que hacerlo?
-Porque soy un monstruo Katherine.
Ahí terminó la conversación y le aparté la vista. Después me gire a mirarla, estaba llorando. Entonces la abracé pero se resistió y me empujó. Se fue al baño sin mirarme.
Todo era culpa mía, todo lo que la estás pasando. Soy un monstruo.
Salí por la puerta principal como las personas, no como otras veces que salgo por la ventana. No podía creer como había podido gritarla así.
Oí como la puerta principal de su casa se abría.
-¡Carlos! ¡Espera!-Me dijo gritando.
No quería que me viera, estaba llorando, más de lo normal.
-Carlos por favor.-Esta vez me lo dijo más bajo.
-¿Qué quieres Katherine?
-Carlos, lo siento, yo… estoy asustada y no s que hacer…
-No hace falta que te compadezcas de mi.
-Pero que estás diciendo.
-Adiós Katherine. Entiendo que no me quieras ver más.
-Eso es mentira, por favor, Carlos, espera.
-¿Cómo que espere? He visto lo que me has hecho allí arriba y sé lo que significa Katherine.
-No, Carlos por favor quédate conmigo.
Me dejé llevar a su habitación y me senté en su cama.
-Carlos lo siento, no sé porque lo he hecho.
 -Katherine lo entiendo vale, si quieres que me valla me iré.
-¡No! ¡No quiero que te vayas Carlos! ¡Quiero que te quedes aquí conmigo!- me quedé tenso.- Lo… lo siento, perdona, no quería hablarte así.- Empezaron a salir lagrimas de sus ojos.- Un momento por favor…
-Katherine…
-Un momento…- se había ido al baño.
Estuvo como 10 minutos encerrada mientras yo miraba sus cosas, y encontré su diario. Me resistí.
-¡AAAHH!-oí de repente, venia del baño.
-¡Katherine! ¿Estas bien?
-¡Una araña!
-¿Me estas tomando el pelo?-En ese momento noté como una presión en mi cabeza pero pasé de ella.
-¡Ahí! ¡Es enorme!-Era más grande que mis dos manos juntas, entonces supe que no era una araña.
-¡Héctor!
-¿Héctor?
-Sí, Héctor.-La araña ya estaba cambiando de forma en ese momento.
-Hola Hermanito, señorita.-de pronto Katherine le escupió- Katherina, eres muy mala.
-Es Katherine, estúpido.-Le dijo ella con deprecio.
-¡Oh! Lo siento, Katherine.
-Katherine, vete.
-¡No!
-Katherine, por favor, vete.
-Carlos…
-¡Vete!
-Hermanito, no se trata así a una señorita como ella.
-Deja ese rollo ya anda.
-Como quieras…
-Por favor, vete de esta casa ahora mismo, aparte, ¿Quién te ha invitado a entrar?
-¿Y a ti?
-Ella. Contesta a mi pregunta.
-Su mami, fue justo ayer.
-¡Estúpida sanguijuela!-Se oyó  por detrás.
-Vete por favor.
-Pero tú conmigo, te la debo.
-Vamos.
Salimos por la puerta principal, como hombres civilizados. No le dije nada a Katherine pero luego me acordé del poder que me había dado al tocarme, lo tenía dentro de mí.

1.2

<<Espero que sea algo útil>> pensé.
-Katherine, ¿puedes subir al escenario por favor?-Dijo Jane.
-Encantada.
-Aquí tienes,-Me dijo Jane señalando la caja.- es tuyo.
Lo abrí, estaba llenos de fotos y cartas de toda la gente a la que conocía, desde que empezó el curso había tenido muchas amistades, pero sobre todo Marina y Jane.
Detrás del todo había un cuadro enorme, pintado por un amigo del padre de Marina. Éramos Carlos y yo en una foto que me hizo Jane al principio de curso, cuando la vi se me escaparon unas lagrimas, era precioso.
-¿Estás bien?-Dijo Marina.
-Si.-Dije entre lágrimas.
-No hace falta que llores, solo es un detalle.-En ese momento ya estaba rodeando a mis amigas con un fuerte abrazo, eran las mejores.
Estuvimos 2 horas bailando hasta que acabó todo, el mejor cumpleaños de mi vida.
-Katherine, ¿Te llevo a casa?
-Claro, pero ayúdame a meter mi regalo en el coche.
-Encantado, pero tengo prisa asique rápido.
Llegamos a casa enseguida, me dejo en la puerta de casa y yo le di un beso en agradecimiento, luego se marcho y hasta dentro de una semana no le volvería a ver.
Bueno, ahora Carlos se ha ido una semana, ahora tengo más tiempo para mí. Tampoco es que tenga muchas cosas que hacer. Carlos me ha dejado a Duch, pero ahora ni Duna, ni Duch me hacen caso, estoy sola.
A las ocho de la tárdeme sonó el móvil, era jane, había una fiesta, pero no quería ir, asique la dije que no. Luego me arrepentí, pero no me apetecía llamarla.
Me pasé la noche pensando en Carlos, en que estaría haciendo, no sabía dónde estaba, entonces, le llamé.
-¿Hola? ¿Carlos?
-¿Qué te pasa Katherine? ¿Estás bien?
-Claro, pero… ¿Dónde estás?  No me lo dijiste.
-En Rio, en Rio de Janeiro.
-¡Oye! ¡Pronto es tu cumpleaños! No sé que regalarte…
-Me haces feliz solo con respirar, es el mejor regalo que me puedes dar, estar contigo y nada más.
-Encima de que tú me compras algo, yo no te puedo regalar nada.
-No.
-¿Por qué no?
-Porque no me gustan los regalos.
- ¿Y cuándo vuelves?
-Dentro de cinco días, es mucho sin verte. A lo mejor vuelvo solo. No aguanto tanto sin verte.
-No digas tonterías, estas con tu familia.
-No te creas, yo me quedo en el hotel, ellos se van. A veces me quedo con alice.
- ¿Y por qué?
-Porque no me gusta estar con mucha gente, y ya les tengo que aguantar en casa, sobre todo a Alice.
-Pobre Alice.
-Volveré pasado mañana, ¿Vale?
-¡No! Tú te quedas allí con tu familia Carlos, no puedes venir solo por mí, encima, Rio es muy bonito, yo no sé porque no sales a la calle.
-Ya te lo he dicho no me gusta estar con la gente, y menos con la gente de por aquí.
- Vale tú decides.
-Cuando vuelva, nos vamos a ir tú y yo de viaje a Paris, ¿te parece bien?
-¡Genial! Pero eso sería muy caro ¿no?
-Para mí no.
-Te echo de menos.
-Y yo a ti pequeña.
-Te quiero. Hasta mañana.
-Adiós, te quiero.
Quería que volviera, pero eso sería egoísta por mi parte. Pero necesitaba verle, me alegré cuando dijo que volvería pasado mañana, pero seguro que vuelve antes y me da una sorpresa.
A la una de la mañana, todavía estaba despierta cuando me sonó el móvil, era Jane, ¿qué querría?
-¡Katherine, por favor, ven corre socorro Katherine!
Me cambié corriendo en busca de mi amiga, fui casa de la chica que daba la fiesta, estaban todos mal heridos en el patio, bueno casi todos, algunos estaban dentro supongo.
Detrás de un árbol vi a Jane, y fui corriendo hacia ella. Tenía la cara llena de sangre y las manos, con cortes en el pecho, y también uno enorme en la tripa. Todo el mundo estaba casi igual que ella, me dijo que nadie estaba dentro, el hombre los había sacado a todos fuera y que tenía que buscar a la chica de la fiesta, ella estaba peor que Jane.
Me la encontré en el porche de atrás, estaba con el cuello desgarrado, como si el hombre la hubiera intentado morder, y también tenía la espalda con un arañazo enorme, intente despertarla, pero estaba inconsciente.
Me incorporé, y entonces dentro de la casa, lo vi, era hermoso, casi tan hermoso como Carlos. Tenía un cierto parecido a él. Vino corriendo hacia mí y me miro con cara de deseo, y entonces es cuando apareció, un lobo enorme, con el pelaje color marrón dorado, era precioso, y le vi, era él, no había duda, eran sus ojos, sus ojos, esos ojos, era Carlos.
Empezaron a pelear, se oyeron aullidos de dolor, yo no podía verlo, pero debía, debía ver todo lo que ocurriese, por Carlos, no sabía lo que podría ocurrir y tenía que estar con él.
Después de un minuto el hombre se fue, corriendo, estaba herido, pero Carlos también lo estaba, fui corriendo hacia él, tenía la cara sangrando, pero no era lo único, era la pata, la pata estaba rota, no podía andar, se tiró al suelo derrotado, estaba cansado.
Al rato volvió a su forma normal, las heridas se volvieron pequeñas, y al rato se curaron y la pierna se curó al minuto, estaba perpleja, menos mal que solo estaba la chica inconsciente de la fiesta allí detrás, los demás estaban delante.
Cuando la pierna se colocó, se incorporó.
-Siento que hallas tenido que ver esto.
-¿Quién era?
-Mi hermano.
-¿Qué hermano?
-Te lo contare en otro momento, ahora tenemos que sacar a todo el mundo de aquí, y por favor, no se lo cuentes a nadie, todo lo que has visto ahora, tiene que quedar entre nosotros dos, ¿Vale?
-Si, ¿y qué hacemos con la chica? ¿Está muerta?
-No creo, pero le ha desgarrado el cuello, ha perdido mucha sangre, normal que este inconsciente. Llama a la policía.
-Voy a llamar a la policía, tú vete de aquí, vete a mi habitación y luego hablamos.
-De acuerdo.
Carlos se fue corriendo y se perdió entre los árboles, luego fui corriendo hacia la chica, la cogí y me la llevé delante, ya había gente levantada, pero solo dos o tres y estaban apoyadas en los arboles, todo era horrible. Llamé corriendo a la policía y me fui antes de que se fueran, Carlos me estaba esperando.
Cuando entre en mi habitación el estaba en mi cama, llorando. Fui corriendo hacia él.
-Lo siento, de verdad, lo siento.
-¿cómo que lo siento? ¿Qué tienes que sentir?
-Que lo hallas tenido que ver.
-Carlos, ¿me lo vasa contar o no?
-Era Héctor, mi hermano mellizo, tengo más años de lo que aparento Katherine.
-¿Cuántos años tienes?
-Nací en 1826. Tengo 185 años.
-Eso es imposible, tú… ¡No puedes tener 185 años! ¡Es imposible!
-En 1842 conocí Víctor, el que me convirtió en este monstruo. Era mi mejor amigo en eso tiempos y me prometió estar juntos toda la eternidad haciendo todo tipo de cosas, pero también era amigo de mi hermano. Nos convirtió a los dos y nos mató.
-¿Cómo que os mató?
-A mi me pidió perdón antes de hacerlo, pero a mi hermano no, a él le torturó por a verle quitado a quien más amaba, Esmeralda. Ella era la vida entera de Víctor y ella para Héctor era solo un juguete más.
-¿Qué le hizo?
-Al principio quería arrancarle la cabeza, pero se lo impedí, asique cogió le chupó casi toda la sangre y luego le dio de la suya y cogió la escopeta y ¡PUM! Yo lo vi todo, y… ¡No hice nada para impedirlo!
-¿Cómo que le chupó la sangre? Yo creía que eras un hombre lobo.
-No, no lo soy.
-¿Porqué ha venido a por mí?
-Los hermanos estamos conectados, pero cuando te conviertes en esto, los sentidos se intensifican y parece ser que ese se intensificó más que otros. Cuando uno está triste, los dos están tristes, cuando uno está feliz, los dos estamos felices, y cuando uno está enamorado, los dos están enamorados, de la misma persona. Con la distancia esa conexión se pierde, pero es tan intenso lo que siento por ti, que, el también lo siente, y hoy ha venido a buscarte, supongo que holló a Jane invitarte, pero no holló que no vendrías, y arrasó con todo el mundo, solo buscándote a ti.
-Pero, ¿por qué?
-Es Héctor, nadie ni nada sabe de él. Pero ese horrible y despreciable ser que tengo por hermano quiere quitarte de mi lado, siempre está detrás de todo lo malo que me pasa, pero esta vez podré con él. Por ti le mataré, le aré pedazos y luego lo quemaré.
-¡Carlos! Que estás diciendo ¿te estás oyendo?
-Sí, perfectamente Katherine. No le conoces, no sabes lo que puede llegar a hacer, al principio era buena persona, pero luego se dejó llevar, el, mata por gusto, yo por necesidad.
-¿Por necesidad?
-Sí, pero a ver, yo no mato personas, yo mato animales para alimentarme, también puedo comer comida normal pero no me llena.
-¿Pero por qué? ¿Por qué a mí?
-Porque te quiero y el te quiere también, pero no tanto como yo a ti.
-Y que pasará si te mata, y si no puedes con él, yo… ¡Yo no podría vivir sin ti!
-Katherine, no voy a morir, y si muero por lo menos se que lo hice por ti.
-Carlos, yo… ¿Cómo puedes decir eso? ¿Por qué dices esas tonterías? Carlos, esto no me hace gracia.
-Katherine esto no es una broma, pero por favor vamos a dejar esta conversación.
-Vale, pero por favor, prométeme que no harás ninguna tontería.
-Te lo prometo, pero quiero quedarme contigo esta noche ¿te parece bien?
-Claro.
-Duérmete, hazlo por mí.
-Por ti lo que sea. Te quiero.
-Y yo a ti también.

1.1

Llueve.
Todo empezó hace 6 años. Sentía que me faltaba algo, y lo sigo sintiendo. Ahí es cuando lo vi por primera vez, tenía los mismo años que yo, una figura perfecta, rostro perfecto, y voz perfecta, era, perfecto…
Ahora lo he vuelto a ver con los mismos años que yo pero esta vez no le vi en un sueño, lo vi al entrar al instituto por primera vez en mi nuevo pueblo, Alovera. Tenía los mismos cabellos marrones, sus rasgos perfectos y esos ojos marrones penetrantes. Decían que no tenia padres, solo estaban su hermana Alice y el. El se llamaba Carlos, estaba en mi clase.
Su hermana tenía más años que él, pero justo el tenía que estar en mi clase, 4ºD. Era el mejor en todo, absolutamente en todo, en sociales, educación física, ciencias,… en todo.
Cuando llegué a la clase de inglés, me sentaron con él, de cerca era aun más perfecto, me miraba todo el rato, no me quitaba los ojos de encima, me agobiaba pero a la vez me gustaba, no lo entendía muy bien. Al final me atreví.
-Hola, me llamo Katherine, ¿Y tú?
-Hola, yo me llamo Carlos, encantado.
-¿No eres nuevo por aquí?
-Claro que no, pero tu si, parece que todo el mundo quiere conocerte.
-Sólo se han acercado a mis 3 personas y solo por empujarme, cuanto entusiasmo por conocer a gente nueva en este pueblo.
-No suele haber gente nueva.
-Ah.
Fue lo único que hable en todo el día, este maravilloso día tan aburrido. Horrible.
Al día siguiente algunas chicas de mi clase se acercaron a mí para conocerme, de los únicos nombres que me acordaba eran de Jane, una chica amable pero muy, pero que muy cotorra y agobiante, y Marina, una chica muy reservada pero con pinta de maja. En el recreo Carlos y Alice Emerson estaban en la otra punta, apartados, hablando tan normalmente. En verdad tenía ganas de estar con ellos, siempre me he considerado diferente, en mi ciudad, no hablaba con nadie era una marginada, me gustaba.
Jane me contó que cuando murieron sus padres les dejaron una buena herencia a los dos, pero no se hacían notar demasiado, solo por la ropa que llevaban, pero nadie se fijaba porque eran hermosos, más de lo normal. Carlos seguía mirándome en cada clase, y me agobiaba pero cada vez me gustaba más. En la hora libre aproveché para hablar con él y me contó cosas de sus antepasados, de la historia de su familia y tenían un símbolo, un león. Me pareció extraño hablar con alguien durante tanto tiempo seguido, solo hablaba así con mi madre que es una cotorra y es la única que participa en las conversaciones, pero esta vez yo también participé, le conté por que nos habíamos mudado, porque no me gustaba el sitio y demás, pero no terminamos la conversación cuando sonó el timbre y le dije que la dejáramos para la vuelta a casa. Es la primera vez que me sentía a gusto en un sitio estando con alguien, era demasiado extraño para mí, y para todos los que nos rodeaban. Al final de la clase Jane empezó a interrogarme de forma brusca, quería sacar algo para contárselo a todos, pero no lo consiguió.
A la salida me estaba esperando junto a la puerta.
Tan perfecto como siempre.
-¿Seguimos?-me preguntó.
-Claro.
-¿Por dónde íbamos? ¡Ah! Sí, que por qué no te gustaba este sitio.
-Porque es un sitio frio, muy bonito, si, pero no me llama la atención, y anuqué la casa nueva sea genial y más grande que un piso, no me gusta mucho.
-¿Pero no estas a gusto aquí?
-Solo cuando hablo contigo.
-Eres con la única persona con la que hablo y no es Alice.
Seguimos andando hasta llegar a mi nueva casa.
-Yo, bueno esta es mi casa, tu… ¿tu donde vives?
- No muy lejos del pueblo.
-Este fin de semana puedes quedar ¿no?
-Claro, ¿a qué hora te vengo a buscar?
-Sobre las cinco, ¿te parece bien? Así me ayudas con sociales.
-Encantado.
-Adiós.
Al día siguiente apareció media hora antes, parecía asustado.
-Todavía falta media hora, no me había arreglado.
-Tengo miedo.
-¿Por qué?
-No nos pueden ver juntos, vamos.
-¡Carlos!-Dije mientras que el me agarraba el brazo con fuerza- ¡Suéltame! ¡Me haces daño!
-Tengo que confesarte algo, confía en mí, por favor.
-¡El qué!
-Hace 6 años te vi en un sueño pero más pequeña no entiendo nada, te he estado buscando todo este tiempo y no entiendo nada.
-Yo también te vi exactamente me pasaba lo mismo hasta que te vi.
-Creo que no deberíamos vernos o por lo menos hablarnos durante unas semanas es mejor para los de más. Quedaremos en secreto tu y yo y aclaramos todo esto, ¿vale?
-Vale, pero ahora te vas a quedar ¿no?
-No lo sé, creo que sí pero poco tiempo, muy poco tiempo.
Empezamos a hablar, hablar, hablar y más hablar hasta que dieron las nueve, era súper tarde y de pronto hoy la puerta de entrada y me gire un momento hacia la puerta, cuando me gire el ya no estaba, que extraño.
Esa noche fue la segunda vez que soñé con él en toda mi vida.
Al día siguiente en Educación Física empecé a marearme veía todo borroso, la única figura que podía diferenciar era la de Carlos…
-¿Katherine  estas bien?
-Creo que sí, ¿dónde estoy?
-En el hospital, empezaste a gritar y a gritar como una loca, estaba muy asustado.
-¿Qué decía?
-Carlos, Carlos, ayúdame por favor, me muero no Carlos, ¿donde estas? No veo nada, y después empezaste a llorar y no podía más y, ¿enserio que estas bien?
-Que sí, pero por favor, llévame a mi casa.
-Vamos.
-¿Se lo has dicho a mis padres?
-No tenía otra opción, pero les he dicho que yo me encargo de ti y se han vuelto a trabajar.
-¿Por qué se lo has dicho?
-Son tus padres, ¿Qué quieres que haga?
-¡Pues callarte la boca! A lo mejor funciona.
-Vale, lo siento.
-Vamos al autobús, que lo perdemos.
Fuimos todo es camino callados, estaba incomoda, no lo entendía, nunca me había sentido incomoda callada. El es diferente, muy diferente.
Cuando llegamos a mi casa se quedo conmigo toda la mañana, me dio de comer, cocinaba genial, es perfecto, y luego por la tarde jugamos al monopolio, es muy fácil solo con dos jugadores, y esta vez le gane, pero seguro que se dejo ganar, no me creo que yo ganara a don perfecto.
Por la tarde nos salimos al porche de atrás a tomar el sol, y empezamos a hablar.
Esa noche Carlos se quedo a dormir conmigo, sin que mis padres lo sepan, queremos ir despacio, muy despacio, es peligroso que estemos juntos, no sé porque pero tiene que ser así. Le quiero, y eso es lo que importa.
Cuando me desperté estaba lloviendo a cántaros, y Carlos estaba allí conmigo, había engañado a mis padres para dejarle pasar. Me dijo que avía pasado aquí la noche y sudaba, mucho, tenía una pesadilla horrible, pero no me acuerdo. Después mis padres se fueron a trabajar y Carlos, me preparó el desayuno, huevos con bacón, después me llevo a la revisión del hospital y me hicieron un electro. Me daba que estaba muerta, se habría estropeado.
Carlos empezó a ponerse blanco, como la porcelana, me dijo que nos fuéramos, olía a sangre. Yo soy muy rara yo puedo oler la sangre, soy una rarita. El también la olio, odiábamos la sangre, muchísimo, sobretodo yo.
Llegamos a casa, y se marcho, pero al rato como a la media hora, apareció con un ramo de flores moradas, mi color favorito, yo no sabía como él podía saber cuál era mi color preferido, pero tampoco me moleste en preguntar.
Al rato Carlos estaba agotado, estaba dormido en mi cama y yo junto a él, me apetecía agua pero no quería soltarme de él, entonces vi un vaso encima de la encimera, me concentre para atraerlo hacia mí, no me esperaba esto, pero de repente el vaso voló hasta mí, me quede petrificada, estaba asustada, no sabía qué hacer. Me relajé y me volví a dormir
Cuando nos despertamos se lo conté, lo que me había pasado antes con el vaso.
-Pero no lo entiendo, como has podido hacerlo, es magia…
-Carlos, tengo un presentimiento.
-Dime.
-Creo que estábamos destinados a estar juntos, para siempre, no es normal que nos hayamos visto en un sueño, no lo entiendo, y, eres con la primera persona que me siento a gusto estando con ella, y nunca me había enamorado así de una persona.
-Yo también lo había pensado, pero no entiendo porque tenemos que ocultarnos así.
-Yo tampoco, creo que la gente ya está preparada ¿no Carlos?
-Supongo, bueno mañana vengo a recogerte, que son las nueve y me tengo que ir ya a casa, ¿mañana te vienes a la mía?
-Claro.
Y de pronto sentí sus labios en los míos, era mi primer beso, en toda mi vida, fue genial.
Al día siguiente fui a si casa a las afueras del pueblo, era muy bonita. Nos tiramos allí casi todo el día en su porche de diseño. Estaba muy raro.
Mañana era mi cumpleaños, genial, que entusiasmo por hacerme más vieja…
A rato me gire, vi que había algo en la ventana, una nota, creo. Para probar mis recién descubiertos poderes, la atraje hacia mí.
En efecto, era una carta, en el sobre ponía: Para Katherine Thomas.
Me quede un buen rato mirándola, no sabía si debería abrirla, de todos modos era para mí, no había ningún problema. Al fin me decidí a abrirla y ponía lo siguiente:
Katherine, TE QUIERO, CON LOCURA.
Del tonto de Carlos.
Era lo más corto y bonito que me habían hecho en toda mi vida, es perfecto.
Al rato estaba ya dormida, solo había leído 2 páginas y ya estaba frita, patético. Al día siguiente no oí el despertador, menos mal que Carlos estaba en la puerta, si no, no me despierto. Le vi con una sonrisa en la cara y un paquete en el brazo, era enorme, que ganas de abrirlo, de pronto me di cuenta de que estaba en pijama y no iba a bajar así a recibirle, entonces salte de la cama y me empecé a vestir a toda prisa. A los 30 segundos ya estaba vestida y peinada, baje corriendo por las escaleras, casi me mato, y entonces le vi a él y a su gran regalo, supongo que era para mí. Me lo entregó.
-Felicidades, espero que te guste.
-No hacía falta.
-Si la hacía amor.
Entonces empecé a abrir ese enorme regalo y note una criatura respirando dentro, empecé a abrirlo más deprisa, él se dio cuenta.
-Tranquila, no se va a morir.
-No importa quiero verlo ya.
De pronto vi a un cachorro rescatado de la perrera, era de color chocolate, daban ganas de comérselo. Nunca avía visto una cosita tan mona. Me lancé hacia Carlos, para darle las gracias, y él lo estaba esperando.
Mi madre nos interrumpió con un sonido de su garganta, estaba esperando, que persona tan impaciente.
-Bueno, te toca abrir el nuestro, pero primero tendrás que ponerle un nombre, ¿no?
-Claro, pero Carlos debe ayudarme.
-Yo no tengo imaginación para estas cosas.-dijo con voz entusiasmada- Pero podré hacer un esfuerzo.
-¿Qué tal Duna? ¿Es una chica no?
-Claro que lo es, yo me he comprado otro. Ese nombre mola.
-El tuyo será chico claramente.
-Por supuesto, lo tengo en el coche, pero todavía no le he puesto nombre, ¿me ayudas?
- ¿Qué te parece Duchs?
-Es perfecto. ¿No tienes que abrir el regalo de tus padres?
-Claro. ¿Dónde están?
Mis padres no estaban, nos habían dejado solos, que considerado, pero ya de paso cogieron mi regalo. Al rato aparecieron con una caja más, menos, pequeña. La cogí. Pesaba lo sullo para ser una cajita, y me decidí a abrirlo. Era una cámara, de color morado, mi color favorito.
-Para que congeles tu recuerdos para siempre,-dijo mi madre con voz sentimental- a no ser que se te quemen.
-Gracias mamá, lo ultimo sobraba.
Entonces apareció mi padre con una caja grande, pero no tan grande como la de Carlos, era más bien mediana.
-Ábrelo hija, espero que te guste.
-Gracias papá.
Empecé a abrirlo, era un portátil. Genial.
-¡Oh! Gracias papá.
-Así ya no se te pueden quemar las fotos.-dijo mi madre intentando arreglar lo de antes.
Luego hubo un silencio molesto pero me apresuré en pedir a Carlos que trajera el otro cachorrito del coche y lo llevara a mi habitación, lo estaría esperando allí. El asintió y salió por la puerta con una inmensa alegría, nunca le había visto tan feliz.
Entro por la puerta de mi habitación con un perrito casi tan mono como el mío, pero el mío era mucho mejor.
-¿Te ha gustado mi regalo?
-Es el mejor regalo que he podido tener en mi vida. Necesitaba compañía cuando no estás conmigo.
-Ósea, ¿Qué te sientes sola cuando no estoy contigo?
-Pues sí, pero ya no ¿te asombra?
-No, pero no sabía que te sintieras así cuando no estoy contigo.
-¿Qué raza o mezcla son?
-Entre un podenco y caniche, cuando me lo dijeron por teléfono no sabía que iban a ser tan bonitos. Son preciosos.
-Y que lo digas. Gracias.
-No es para tanto.
Después de estar un rato jugando con los perros me sonó el teléfono.
-Katherine ven dentro de media hora a casa de marina.-Era Jane.
-¡Y trae a Carlos contigo!- Sonó por detrás, era Marina.
-Vale en media hora estoy, ¿Qué me pongo?
-Ropa normal, bueno, que llevo prisa. ¡Ya voy Marina! Adiós.
Me colgó de repente, le dije a Carlos lo que me había dicho y a las 6:30 cogimos el coche para ir a casa de Marina. De pronto se me empezó a nublar la vista, no hice ningún movimiento extraño, para no alarmar a Carlos. Empecé a ver a Duch y Duna de mayores y a Carlos y a mí, juntos, casados, en una casa casi tan perfecta como él, luego, otra vez todo se volvió negro, estaba asustada, pero feliz de ver esa imagen. ¿Habría visto el futuro, o era solo un deseo? No entendía nada. Al rato, se me nublo todo otra vez la vista, pero esta vez estábamos en el coche, yendo hacia casa de Marina, pero 2 kilómetros más adelante, entonces un coche empieza a derrapar y se vuelca, Carlos casi no reacciona por el susto, menos mal que le grite. De golpe, todo e volvió negro y volví a la normalidad, estábamos justo en el momento del accidente.
-Cuidado con el coche azul, va a volcar.
-¿pero qué estás diciendo?, como va a volcar, no pasa nada.
-CUIDADO.
De repente el coche empezó a derrapar y volcó exactamente como en mi visión, por así decirlo. Carlos de quedo paralizado, pero siguió conduciendo, estaba muy tenso, demasiado tenso, estaba más pálido que las nubes.
Llegamos a casa de Marina, una fiesta me esperaba.
-¡SORPRESA!-Me gritaron todos. Había un montón de gente que no me sabia los nombres, como el chico moreno de la esquina, que estaba con otra chica que ni me sonaba.-FELIZ CUMPLAÑOS.
-Tenemos una sorpresa para ti.- me dijo Jane.
-Ven con nosotras- Dijo Marina.
-Chicas no hacía falta.
-Ha sido idea de Carlos.-miré a Carlos con cara de pocos amigos.
-Sorpresa… tenemos que hablar luego.
-Yo sí que tengo que hablar contigo luego. Jane, no conozco ni a la mitad.-La susurré.
-Invité a algunas personas y dije que trajeran a amigos y se ha formado este lio.
-¿Y a donde me llevas?
-Ya lo verás.
Subimos la escalera hasta la habitación de Marina, nos paramos enfrente del balcón y me taparon los ojos por detrás, era Carlos.
-Cuidado hay un escalón. Ahora tres pasos y…
Había una mesa con una vela en medio y una comida con muy buena pinta.
-Carlos ¿Qué es esto?
-Pues una cena con su vela…- no le dejé acabar porque ya le estaba besando.
-Gracias,-le dije-es perfecto.
Empezamos a comer, todo estaba buenísimo. Abajo seguía la fiesta y parece que se estaba descontrolando un poco, pero ahora solo me importaba.
-¿Cómo lo has sabido?-me dijo.
-¿El qué?
-Lo del coche, ¿Cómo?
-Pues estaba en el coche y se me nublo la vista, todo estaba negro y vi a ti y a mí con Duch y Duna correteando alrededor, mucho más mayores y vi un anillo en mi mano, supongo que estábamos casados, tú también tenias uno. Luego todo volvió a la normalidad y la los 5 segundos todo se volvió negro de golpe y vi al coche volcando.
-Encima de que mueves cosas ¿puedes ver el futuro?
-Creo que sí, pero es la primera vez que me pasa, desde que estoy contigo, me pasan cosas muy extrañas.
-Oye, ¿puedes ver algo más?
-No lo sé, no lo he intentado.
-Sabes…  eres lo mejor que me ha pasado en mi vida.
-Y tú en la mía.
-Creo que tendríamos que bajar ya. ¡Ah! Se me olvidaba, me voy una semana con Alice de viaje.
-Te voy a echar de menos.
-Y yo a ti.
Bajamos por las escaleras y todo el mundo se giró hacia nosotros y después a Marina y a Jane, empezaron a hablar sobre mí y detrás de ellas había una caja enorme.

Cambio radical.

Bueno, quería decir que a habido un cambio radical o algo así en mi historia. Esto en realidad era un libro que estaba escribiendo pero lo dejé porque he empezado otro blog que esta bastante bien.
Solo tengo 5 capítulos escritos que los dividiré en 2 o incluso más. Solo tengo eso escrito y no creo que siga escribiéndolo pero yo lo cuelgo.
Me gustaría que todos los que lean este blog vieran también el otro: http://tansimplecomovolar.blogspot.com/
Muchísimas gracias a todos!!

Katherine :)