-¿Cómo te gusta la sangre?
-Como tú la prepares.
-Pues a Stefan le gusta a temperatura humana, a Héctor a 15 grados y a Natalia a 30.
-Me quedo con la de Stefan.
-Perfecto, pues por la mañana tendrá su vaso señor.
-Ven aquí-Me dijo dejando el libro en la mesilla y estirando los brazos.
Me tiré encima suya y le abracé. Nos quedamos abrazados hasta que empezamos a hablar de todo tipo de cosas, luego nos quedamos dormidos los dos.
Al la mañana siguiente me desperté sola en la cama, me levanté a preparar los vasos de sangre como había prometido. Primero el de Héctor, luego el de Stefan y Carlos y por último el de Natalia. Cuando fui a dejar los vasos en la encimera me encontré una nota de Carlos:
<<Katherine, te quiero y si no vuelvo por lo menos lo sabes. Alguien nos ha avisado de que Lauren está aquí, en Francia, concretamente aquí. Te quiero, de verdad. Adiós>>
Terminé de leer la carta y empecé a llorar, de la rabia que contenía sentía como dominaba la casa, la sentía, abría y cerraba las ventanas y las puertas, encendía y apagaba las luces, las hojas volaban a mi alrededor y de repente se me nubló la vista, caí al suelo y empecé a ver una imagen. Estaban Héctor, Stefan y Carlos en la torre Eiffel con un chico que debía de ser Lauren, faltaba Natalia, no la veía. Carlos dijo algo y Lauren asintió. Se dirigieron hacia un descampado y sabia como ir, todos su movimientos los veía y podría llegar hasta ellos luego todo se volvió negro y aparecí en la habitación tumbada en el suelo con un montón de papeles a mí alrededor, los coloqué y salí en su busca. Cuando salí por la puerta me encontré a Natalia sentada al lado de un árbol.
-¿Qué haces aquí?
-Nada-Dijo entre sollozos-.
-¿Estas llorando?
-Tú también lo has hecho.
-¿Por qué?
-¿No te das cuenta? ¡Van a morir!
-¿Y si te digo que se donde están?
-¡¿Qué?!-Dijo mientras se le iluminaba la cara-¡¿Enserio?!
-Vamos a la torre Eiffel.
-¿Están allí?
-Luego irán a un descampado.
-Vamos, deprisa que te llevo.
Me subí a caballito encima suya y fuimos a la torre Eiffel. A los cinco minutos ya estábamos allí y a lo lejos vi como mi visión se hacía realidad. Cuando Carlos le dice a Lauren que vayan al descampado la grito a Natalia:
-¡Síguelos!
Salió corriendo detrás de ellos y llegamos al descampado, entonces Héctor y Stefan estaban en posición de ataque, pero Carlos estaba en el medio, totalmente relajado y entonces Lauren se abalanzó sobre él.
-¡No!-Grité inconscientemente-¡Parar!
-¡Katherine, vete!-Gritó Héctor.
-¡No!-Se oyó desde detrás de un árbol.
-¡Alice!-Gritó Carlos en el suelo.
Entonces Alice se transformó en lobo y se abalanzó sobre Lauren, que calló rodando y Alice se puso encima.
-Si me matas volveré a la vida.
-¿Qué?-Digo Carlos. Todos se quedaron asombrados menos Stefan.
-Vale, ¿Os cuento la historia larga o la corta?-Entonces Alice gruñó- Vale, vale, tranquila, cuento la corta.
-Escupe-Le dije-.
-Katherine, ahora no-Me dijo Carlos muy tenso-.
-Pues mirar, hace… no se… ¿300 Años? Bueno da igual, hace un tiempo una bruja se enamoró de mi, como no, y estuvimos saliendo 2 años o más incluso. Era la bruja más poderosa en esos tiempos y la pedí que cada vez que muriera reviviera y también que las estacas no me hicieran nada, solo daño.
-Pero habrá alguna forma de matarte-Dijo Stefan con burla- ¿No? Este tipo de cosas siempre tienen algún defecto.
Entonces Lauren se quedó blanco y empezó a pensar.
-¿Qué estás diciendo?-Dijo Natalia.
Entonces Lauren empezó a ponerse rojo de furia y gritó:
-¡Lo sabes!
-Pues claro que lo sé.
Entonces Stefan fue corriendo hacia el pero de pronto Lauren empezó a cambiar de forma, fue poco a poco convirtiéndose en algo sin forma, luego en una chica sin rostro y por ultimo unos ojos azules celestes aparecieron en el rostro, con una boca perfectamente definida y una nariz que parecía porcelana.
-¿No iras a matarme, verdad Stefan?
-Ángela…
-No puede…-Dijo Natalia- tiene que hacerlo otro.
Héctor saltó encima de él y Alice le mordió por la pierna, Carlos le cogió del brazo y empezó a girarlo, se oían gritos y tirones, entonces Lauren empezó a cambiar de forma y Stefan volvió a moverse. De repente oí un grito de Héctor, le había desencajado el hombro. Lauren grito lo más fuerte que podía y se liberó de todos entonces empezó a cambiar de forma pero esta vez empezó a encogerse y a salirle pelo por toda la cara hasta que se convirtió en un tigre. Todos se quedaron paralizados, entonces pensé rápido. Acumulé mi fuerza en mis manos y noté como un poder electrizante se acumulaba, miré fijamente y lo empujé hasta un árbol a 100 metros.
-¡Carlos! ¡Tocarme!
Carlos vino en un abrir y cerrar de ojos y me abrazó.
Carlos vino en un abrir y cerrar de ojos y me abrazó.
-Voy a luchar-Le susurré-.
-No lo harás.
-Claro que sí.
Carlos me apretó con fuerza contra su pecho y me dijo:
-Katherine, por favor, no quiero perderte.
-Ni yo a ti tampoco.
-Yo también voy a luchar-Dijo Natalia.
-¡Ni se te ocurra!-Gritaron a la vez Héctor y Stefan.
Miré a Natalia y nos dirigimos hacia Lauren, que avía vuelto a su forma humana. Estaba inconsciente.
-Si que le has dado bien.
-Gracias.
Me giré de repente y recordé lo fue había dicho Stefan. Mire a Stefan y el vino directo hacia mí.
-¿Qué quieres?
-¿Cómo se le mata?
-Eso es cosa de vampiros.
-Dímelo por favor.
-Tenemos que descuartizarle, arrancarle el corazón y quemar el corazón y luego el cuerpo.
De repente oí un ruido y vi que Lauren ya no estaba. No podía haberse ido tan rápido y que ninguno lo hayamos visto. Seguía aquí.
-¡Mierda!-Gritó Héctor-¡Se ha ido!
-¡Callaos!-Grité-Sigue aquí.
Me concentré en las hojas en el suelo y vi un ratón, era él. Me concentré en él y lo elevé en el aire, empecé a apretarlo con mi mente mientras los chillidos cesaban.
-Es el-Dije todavía concentrada en el ratón-.
Noté como el ratón empezaba a superarme y vi como cambiaba de forma, mientras que lo hacía, los demás se dirigían rápidamente hacia él. El primero en saltar sobre él fue Stefan y despues Héctor, luego Alice y por ultimo Natalia. Carlos me cogió del brazo y tiró de mí.
-Vamos.
-No podemos dejarlos aquí.
-Si podemos, ahora vámonos.
Me cogió y salió corriendo conmigo encima. Fuimos esquivando arboles hasta llegar a un rio.
-Mierda.
-¿Qué pasa?
-Esto nos va a llevar algún tiempo.
-Mira, allí hay un puente. Vamos.
-Katherine, yo…-Antes de que terminara la frase yo ya le había cogido por el brazo. Tiré de él hasta que conseguí llegar hasta el medio del puente.
-¡Corre!
-¡¿Qué pasa?!
-¡Tira de mi!-Le volví a tirar del brazo y tiré con todas mis fuerzas y le saqué del puente.
Le mire fijamente, estaba blanco y con los ojos negros.
-No vuelvas a hacerme esto-Dijo muy tenso-, nunca.
-Lo siento.
-Vamos a sentarnos un rato.
-¿Qué te ha pasado?
-A nosotros nos cuesta cruzar este tipo de cosas, nos da… nos da miedo.
-Lo siento.
-No pasa nada. Vamos.
Me cogió otra vez y volvió a correr hasta llegar a nuestra casa, que bien suena nuestra casa.
Cuando entramos por la puerta yo salí corriendo escaleras arriba hasta la habitación y me tire en plancha en la cama, me sentía en casa. Cogí una almohada y cuando Carlos apareció por la habitación se la tiré.
-¡Ouch!-Exclamó- en toda la cara.
-No me puedo creer que le dejaras allí solos, y encima ¡Yo podía con él!
-Podías con un ratón.
-Y con él.
-No podías.
-Si podi…-No me dejó terminar la frase porque ya me estaba besando.
Empezamos a besarnos cada vez con más pasión a cada beso. Casi se me salía el corazón del pecho. Dábamos vueltas por toda la cama, de pronto Carlos empezó a quitarme la camiseta, no estaba segura así que le paré.
-No, todavía no.
-De acuerdo.
-Carlos…
-¿Qué quieres que haga?
-Bebe de mí.
-No.
-Nunca he estado tan conectada a ti, quiero volver a sentirlo.
-No.
-Carlos, por favor.
Cerró los ojos unos segundos inspiro fuerte y los volvió a abrir. Se acercó lentamente a mi boca, me beso y luego me besó en el cuello, lo olió y acto seguido noté como sus dientes penetraban en mi piel, dolía pero era un dolor agradable. Noté como mi sangre se juntaba en su boca, hasta que empecé a marearme.
-Carlos para, por favor.
Me apretaba con fuerza contra él, hacía daño.
-¡Carlos!-Grité con todas mis fuerzas-¡Para!
Noté como me soltaba poco a poco y me lamia el cuello.
-Lo siento-Dijo avergonzado con los labios manchados de sangre-.
Lo besé y noté el sabor de mi sangre, tampoco estaba tan mal como pensaba.
-Me gusta-Dije inconscientemente-.
-¿El qué?
-Mi sangre.
-A mi también.
Le sonreí y volví a besarle, otra vez noté el sabor de mi sangre en mi boca, pero esta vez con más intensidad, era deliciosa. De pronto empecé a sentir una atracción hacia ella, hacia mi sangre. La olía, la sentía dentro de mí. Empecé a chupar los labios de Carlos y empecé a ponerme histérica. Me aparte de él a una velocidad que nunca había alcanzado. Me di contra la esquina de la habitación y fui resbalando poco a poco hasta sentarme en el suelo abrazando mis piernas. Me entraron ganas de llorar, y lloré. No tenia porque ocultarme de Carlos, el también abría llorado en algún momento de su larga vida.
Carlos se levanto de la cama y se santo a mi lado y apoyé mi cara en el hueco de su hombro mientras que el me rodeaba con el brazo y cerraba los ojos apoyando su cabeza en la mía. Estuvimos así muchísimo rato, o eso es lo que me pareció a mí. Oímos la puerta de entrada y yo me levante de golpe ilusionada y confusa. Fui directa hacia la puerta hasta que Carlos me cogió del brazo.
-Espera, puede ser Lauren.
-No lo es. Huelo a Natalia desde aquí.
Dicho esto Carlos se quedo mirándome asombrado, luego abrió los ojos como platos y dijo <<No>> en susurros. Se tapo la cara con la mano y yo le di un beso en la mejilla. Baje corriendo las escaleras, cuando llegué al ultimo escalón lo olí, olía a sangre. Alguien estaba herido.
-¡Carlos!-Grite-¡Hay alguien herido!
Solo tardo medio segundo en aparecer a mi lado.
-Vamos-Dijo dirigiéndose hacia la puerta-.
La abrió y vimos a Natalia con lágrimas en la cara y a Stefan con Héctor en brazos. Sin preguntar nada le di un enorme abrazo a Natalia y ella volvió a llorar otra vez.
-¿Estás bien?-La pregunté mirándola a los ojos.
-No lo sé, Katherine, ha sido horrible, verle allí tirado sin respirar y… lo peor de todo es que yo no podía hacer nada, me sentí como una mierda-Dijo cuando Stefan y Carlos llevaban a Héctor a su cuarto-.
De repente se oyó un golpe y unas risas detrás, entre esas risas estaba la de Héctor que ya estaba mejor.
Cuando volví a mirar a Natalia lo único que pude hacer es volverla a abrazar, la quería tanto, ahora era la única amiga que tenia, ni Marina ni Jane están aquí y tampoco ni Duna ni Duch, ahora estarán en un sitio mejor, con gente que les cuida mejor que Carlos y yo. La abracé con fuerza y nos separamos poco a poco.
-Gracias-Dijo ella-, nunca había tenido una mejor amiga.
-Ni yo tampoco-La dije sonriendo-.
-Vete con Héctor, el te necesita.
-Has sido tú la que me ha entretenido-Me dijo sacándome la lengua, aun tenia lagrimas en la cara-.
Cuando se fue me quedé sentada más tiempo en las escaleras de entrada, empecé a recordar, recordar todo, todo lo que había vivido sin Carlos. Eso años separada del mundo en un instituto en medio de la nada, la gente mirándome de reojo y cuchicheando sobre mí, mi
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