sábado, 25 de febrero de 2012

4.3

madre preocupada diciéndome que hiciera amigos, en el coche cuando nos mudamos aquí, cuando soñé con Carlos hace 6 años y cuando me lo encontré en el pasillo del instituto nuevo. Todo había cambiado a mejor gracias a él. Luego recordé a mis padres, recordé mi cumpleaños cuando Carlos me regalo a Duna y también la cena romántica que habían planeado jane y marina, estos 6 meses han sido fantásticos y ahora estoy aquí, en Francia, con él, su hermano, y Natalia y Stefan, que también son hermanos y todos ellos vampiros de más de ciento cuarenta años.
Me fije en el césped y vi un montón de floren silvestres rodeando a otra diferente a las demás, era como yo antes, una chica diferente y solitaria. Me levante y la arranque, me fije que era más bonita que todas las demás flores. Me senté justo donde había estado la flor y empecé a examinarla. Era rosa, un rosa medio rojo y las puntas de color morado, tenia puntitos de color morado por todo el pétalo, pero casi no se notaban. Era una flor preciosa.
Carlos apareció en la puerta al rato, estaba riéndose todavía y me miro, yo no le mire.
Se sentó junto a mí, pero fuera del montón de flores. Le mire y él me sonrió.
-¿De qué te ríes?
-De que a los vampiros no les salen chichones.
-¿Qué ha pasado?
-Me he estampado contra la pared-Dijo bajando la mirada-, estaba distraído con lo de Héctor.
-He oído que él también se reía.
Me sonrió y yo lo empujé para atrás, me tumbe encima de él y empecé a inspeccionarle todo su cuerpo.
Tenía el pelo de color marrón pero también había algunos mechones de color rubio oscuro, tenía la piel perfecta menos por una especie de cicatriz en la frente, sus cejas eran de un color marrón oscuro y su ojos marrones y verdes, su nariz estaba perfectamente definida y sus labios, eso preciosos labios, me quedé embobada mirándolos hasta que le besé y en me apretó contra su pecho, luego el me beso más veces mientras nos levantábamos, le puse la mano en la cara y le empuje para atrás riéndome. Me levante, le saque la lengua y me adentre en el bosque. A los 10 segundos Carlos ya estaba delante de mí. Me cogió como a un saco de patatas y me llevo a casa.
-¡Suéltame!-Dije entre risas-¡Carlos!
Entro en casa todavía conmigo en brazos y Stefan nos vio desde la cocina.
-¿Qué haces Carlos?                                                    
-Llevo a esta prisionera a la mazmorra.
-Me parece bien-Dijo Stefan levantando los hombros y dándose la vuelta-.
Mientras que subíamos las escaleras no parábamos de reírnos y llegamos a la puerta de Héctor y Carlos abrió sin llamar.
-¿Qué estás haciendo?-Pregunto Héctor mientras se reía.
-Llevar a la mazmorra a la prisionera número dos.
-¿Y cuál es el primer prisionero?-Pregunto Natalia con interés.
-El señor que tienes al lado.
Entonces Héctor y Natalia se miraron y empezaron a reírse sin parar y Carlos cerró la puerta. Empecé a notar como la sangre me bajaba a la cabeza. Llegamos a nuestra habitación y Carlos me tiro a la cama mientras nos reíamos. El se tiro a mi lado y nos miramos fijamente.
-Vamos a jugar a un serio-Le dije-.
-¿Qué es eso?-Me pregunto mientras se reía-.
-Pues nos miramos fijamente y quien se ría antes pierde.
-Me parece bien.
-A la de tres.
Le mire y sonreí.
-Una-Dijo Carlos-.
-Dos
-Y tres.
Nos miramos fijamente, a los 3 segundos yo ya tenía ganas de reírme, aguantaba la respiración y contraía todo el cuerpo solo para no reírme. Estuve 20 segundos aguantándome hasta que ya no pude aguantar más y lo solté todo. Los dos empezamos a reírnos a la vez.
-Empate-Dijo Carlos todavía riéndose-.
-De acuerdo, empate.
Nos quedamos mirándonos y tocándonos mucho rato hasta que no podía soportarlo más y se lo pregunte.
-¿Qué ha pasado con Lauren?
-Alice le ha mordido en el hombro y creo que también en la pierna, no se abra ido muy lejos pero los mordiscos de hombres-lobo tardan en cicatrizar como una herida normal, bueno, una herida mortal. Por ejemplo yo ahora me hago un corte y a los 10 segundos ni rastro pero tú tardarías días en que se curara.
Me quede mirándolo, su voz era hermosa y ni muy grave ni muy aguda, era, perfecta.
-¿Y Alice?
-Creo que se ha ido.
-Oh-Dije mirando el libro de Carlos-.
Me percaté de que no tenía libros para leer y en Francia solo habrá en francés y esa asignatura no es que la lleve muy bien.
-No tengo nada para leer-Dije al fin-.
-Pues vamos a comprar.
-Solo abra libros en francés Carlos.
-Conozco una tienda.
-Pues vamos, aquí sin hacer nada me frustro.
Nos levantamos de la cama y él me paso su brazo por encima de mis hombros, abrió la puerta de Héctor y dijo que nos íbamos a comprar, también pregunto si querían algo pero no querían nada. Con Stefan hizo lo mismo pero Estefan nos pidió un libro antiguo que ahora mismo no me acuerdo de su nombre y también nos pidió que compráramos cuadernos, bolígrafos, lápices y demás cosas. Nos hizo una lista incluso. Era enorme, llena de cosas que eran necesarias para todos y también caprichos para él.
Salimos a fuera y nos quedamos abrazados un minuto mirando el jardín.
-¿Cómo vamos a ir?-Dije yo mirándole.
Me miro y saco las maravillosas llaves del Ferrari de Héctor. Abrí los ojos como platos.
-¿Se las has robado?
-Tomado prestado. Luego se las devolveré y encima ahora no puede conducir.
-Por Dios…
Nos adentramos en el bosque hasta encontrar el coche de Héctor, justo a la entrada hacia la carretera. Le dio a un botón de las llaves y las luces parpadearon un par de veces y Carlos me abrió la puerta.
-Gracias-Le dije-.
-De nada.
Dio la vuelta por delante y se sentó en el asiento del conductor. La última vez que me monte en este asiento fue para salvar a Natalia y a Carlos de Lauren, me trajo malos recuerdos.
-A ver, dime el plan que tienes planeado.
-Iremos al supermercado y compraremos todo lo que nos ha pedido Stefan, luego iremos a la librería y después daremos un paseo junto a la torre Eiffel y compraremos una crepe y un batido.
-Me parece bien, buen plan agente.
Sonrió mirando hacia delante y arranco el motor. Salimos a la carretera, todo era bosque, era una vista muy bonita, se oían pájaros y también oía los ratones correr. Tardamos un rato hasta llegar al supermercado.
-Podríamos a ver venido corriendo, abríamos tardado menos-Dije mientras aparcaba-.
-Pero entonces, ¿Dónde metíamos la compra?
-Es verdad, que tonta.
Nos miramos y empezamos a reírnos. Nos dimos la mano y fuimos todo el camino hablando de cosas absurdas. Llegamos a las puertas de unos almacenes enormes. Cuando entré por la puerta se me empezó a nublar la vista <<No ahora no>> pensé. Todo se volvió negro, sentí como mis piernas se rendían y empecé a ver una habitación, no era una habitación, era un bosque. Era el bosque donde lucho Carlos contra Héctor, pero en vez de verlos a ellos vi a Lauren, de cuclillas. Me acerque y vi que tenia a un gato muerto entre sus manos, lo cogía y lo tiraba.
-Yo no sé como a Lydia le gustaba esto, esta asqueroso-Decía mientras tiraba el gato por los aires-.
Entonces empezó a correr y le perdí en la lejanía. Todo se volvió negro y volví a los almacenes. Estaba rodeada de gente hablando en francés, yo no entendía nada y lo peor de todo es que Carlos no estaba allí, ¿Dónde estaba?
-¡Carlos!-Grite por fin.
-¡Katherine!- Oí detrás de toda la gente.
Me levante y los aparte a todos, vi que Carlos estaba sentado en una silla y dos hombre le estaban sujetando, ¿Qué estaba pasando?
Fui directa hacia él y me tire a su brazos, los dos hombres le soltaron y me abrazo con fuerza.
-¿Qué está pasando?-Pregunte.
-Piensan que te he pegado.
-Eso es imposible, tu nunca arias eso.
-Te quiero-Dijo mientras alguien me cogía de los brazos y tiraba hacia detrás-.
-¡Carlos!
Me di la vuelta y vi a un señor alto con un bigote manchado con espuma, supe que era de café porque lo olía desde aquí.
-¿Qué le están haciendo?
-Le ha pegado señorita.
-¡No me ha pegado!
-¿Entonces qué ha pasado?
-Me he desmayado, me pasa frecuentemente, el no me ha hecho nada, suéltenlo.
-¿Me lo está diciendo enserio señorita? No me gusta soltar a gente culpable.
Me di cuenta de que no tenía ningún acento francés.
-No ha hecho nada, se lo aseguro.
-Está bien.
-¿Podemos comprar lo que necesitamos? Nos corre prisa.
-¿Qué necesitáis?
-El tiene la lista.
-Pues dánosla y nosotros te lo entregaremos.
-Prefiero escogerlo yo sola.
-Está bien.
El señor hico un gesto con la mano y los dos hombres soltaron a Carlos.
-Si tiene algún problema no dude en decírnoslo.
-Está bien.
Gire la vista y toda la gente ya se había ido, los almacenes estaban completamente vacios, solo quedábamos los 3 señores, Carlos y yo, sin contar a los dependientes de la tienda claro está.
-Ya podéis comprar a gusto.
-Gracias-Dije volviéndome hacia Carlos.
Los señores se fueron y nos quedamos los dos solos. Nos miramos y nos abrazamos. Empezamos a mirar a nuestro alrededor, no quedaba nadie, absolutamente nadie. Nos dimos la mano y pasamos dentro.
-Tampoco era para tanto dejarnos la tienda para nosotros solos.
-Dentro de cinco minutos pasara la gente, las han sacado fuera por si hacia algo más, supuestamente.
-Madre mía…
-¿Qué has visto?
-Ha Lauren, donde luchaste con Héctor.
-¡¿Qué?!
-Si…
-Madre mía. Y que hacía.
-Pues había matado a un gato y dijo que como le podía gustar eso a una tal Lydia.
-¿Lydia?
-Y luego se fue corriendo.
-Bueno, vamos a hablar de esto en casa, ya empieza a salir la gente.
Me pasó su brazo por encima del hombro y empezamos a meter las cosas en el carro.
10 bolígrafos, 10 lápices, 2 sacapuntas, 5 cuadernos, una televisión, 3 portátiles, comida para mi, una brújula,… todas estas cosas y más. Yo tenía mi portátil en la casa nueva pero yo lo compartía con Carlos. Teníamos 2 carros llenos, yo no sabía de dónde sacaban el dinero, parecía que les salía de las orejas, me quedé alucinada con el fajo de billetes que tenía en la cartera.
Cuando salimos de los almacenes un loro se posó en mi cabeza, detrás de el pájaro venia una chica morena gritando al loro.
-¿Es tuyo?-La pregunte señalando el animal.
-Sí, gracias por no asustarte y quitártelo de la cabeza como han hecho los demás.
Me quedé mirándola, me recordaba a alguien que había visto antes. Entonces me di cuenta de quién era.
-¿Ángela?

No hay comentarios:

Publicar un comentario