Nos adentramos en el bosque hasta llegar a un descampado, allí podríamos pelear. De pronto me mandaron un mensaje, era Katherine y ponía lo siguiente:
-Lo he visto todo, cuidado. Dentro de un rato iré.
Ella y sus malditas visiones, me sorprende que no viera a Héctor.
-Cuando quieras hermanito.
-Entonces empiezo yo.
Me abalance sobre él y de repente note como mi cuerpo cambiaba. No era un lobo, sino un halcón.
Fui directo a los ojos y le di. Cayó al suelo con las manos en los ojos mientras me maldecía una y otra vez. Después de un rato se levantó, yo estaba en una de las ramas más altas de uno de los árboles. De repente Héctor dio un salto descomunal y se fue cambiando poco a poco en una pantera blanca y se abalanzó sobre mí. Pero en ese momento salió una rama directa a su cabeza, era Katherine.
-Bonito cuerpo-Le dijo con cara de pocos amigos-, me gusta más que el otro.
Volví a mi forma normal, caí al suelo y la abracé.
-Katherine, ¿Qué haces aquí?
-Protegerte.
-¿Cómo lo has hecho?-Dijo Héctor por detrás.
-No te importa.
-Katherine, deja de hablarle así y lárgate de aquí.
-¿Y si no quiero?
-Me estas hartando ya Katherina.
-Katherine.-Le corregí.
-Déjales en paz-Sonó una voz por detrás-, largo.
-¿Y tú quien eres?
-Tu peor pesadilla.
-¿Qué hace Alice aquí?-Me pregunto Katherine.
-Tú déjala.
Entonces Alice empezó a convertirse, era una mujer loba, le gusta que la llamen así quienes la conocen. La conocí hace 4 años en Venecia y no nos hemos separado desde entonces. Nos cambiamos el apellido para parecer una familia y vivir juntos, es como mi hermana.
-Alice, Katherine, iros de aquí ahora mismo.
-No te voy a dejar aquí-Me dijo Katherine y oí un gruñido por detrás.
-Si lo vais a hacer, esto es entre él y yo. Alice llévala a casa.
-Carlos…
-Solo te pido dos cosas, cuando llegues a mi casa ni se te ocurra volver y la segunda, tócame.
-¿Cómo que te toque?
-Hazlo.
Entonces posó su mano en mi hombro y noté como el poder se dispersaba por mi cuerpo, cada vez era más y más fuerte, luego la besé y sentí el poder penetrar por mi boca hasta las puntas de los pies. Noté como Héctor se ponía tenso y giraba la cara.
-Te quiero. –Después de decirme eso escupió a Héctor y casi le da.
Después de que desaparecieran Héctor me dirigió una mirada letal. Saltó hacia mi cuello pero reaccioné y le empujé hasta un árbol del fondo. Se quedó helado con el poder que había gano.
-Como… no puede ser. ¡Maldito seas!- en ese momento se abalanzó hacia mí y me desgarró el cuello. Conseguí recuperarme y me abalancé sobre él. Casi le arranco el cuello de la fuerza que utilicé. Empezó a desangrarse, no podía creer que le hubiera hecho eso a mi propio hermano.
-¡Héctor! ¡No! Yo… lo siento. Vamos.
<<Lo siento>>-Le dije.
-No pasa nada, esto es lo que pasa entre hermanos.-Acto seguido se durmió.
Entonces le cogí en brazos y me adentre con él en el bosque para salvar su vida. Me había pasado.
A medio camino se despertó.
-¿Qué estás haciendo?
-Salvarte l vida, lo que hacen los hermanos.
-No te hagas el bueno conmigo.
-No lo ago.
-Gracias.
-De nada.
Después se dejó llevar hasta mi casa. En cuanto entre por la puerta las dos se pusieron en guardia, no sé lo que le abría contado Alice a Katherine pero estaba furiosa, más de lo que estaba antes.
-¿Qué haces con eso?-Me dijo Katherine.
-Tiene nombre.
-Por Dios Carlos, ¿Qué estás haciendo?-Me dijo Alice con cara de tristeza y desesperación.
-Salvarle la vida a mi hermano.
-A eso no se le puede llamar tu hermano.
-Katherine, déjalo ya.
-Pero…
-Ni peros ni nada. Alice tráeme una bolsa del sótano.
A los cinco segundos ya estaba con ella en la mano, la cogí y se la di a mi hermano.
-Tócale-le dije a Katherine-, por favor.
-Ni muerta.
-Por favor está a punto de morir, otra vez.
Entonces le tocó y noté como su poder fluía por su cuerpo hasta recuperarse.
-Pero… ¿Cómo es posible?
-Yo tampoco lo sé.
-Gracias-le dijo Héctor a Katherine-, de verdad.
-De nada…
-Katherine por favor.-La dije.
-Vale ya paro.
-¿Puedo hablar contigo?-me dijo Héctor-, a solas.
-Vamos a mi habitación.
Ya podía andar y las heridas del cuello se le estaban curando. Le ofrecí mi ayuda pero rechazó.
-¿Por qué?
-¿Por qué, qué?
-¿Por qué me has traído hasta aquí y me has salvado la vida?
-Porque eres mi hermano, ¿otra vez?
-Pero no lo entiendo.
-Pues lo tienes que entender.
-Bueno yo me voy, pero a seguir queriéndola para mí.
-Y yo voy a seguir protegiéndola de ti, aunque ella sola sepa.
-Es impresionante lo que sabe hacer y qué bien huele por cierto, yo no sé cómo puedes resistirte.
-¿Resistirme a qué?
-A no morderla, a que va a ser.
-Me resisto porque el amor que siento por ella es más fuerte que mi sed.
-Que tierno-Me dijo con una burla-, ya nos veremos.
-Menos en su casa, en cualquier sitio.
Entonces en un abrir y cerrar de ojos desapareció. Oí que me llamaban y bajé para abajo.
-¿Y Héctor?- Me preguntó Alice.
-Se ha ido.
-Mejor.-Se oyó desde el salón.
-Katherine, para ya-Dijo Alice-, es suficiente.
-Voy a… a hablar con ella.
-Suerte.
Fui hasta el salón y la vi a ella con la cara mojada de llorar. Solo me limité a sentarme a su lado y mirarla, observar su belleza.
-Yo… yo no… no te entiendo-dijo entre sollozos-, primero le odias y luego… luego le ayudas y yo…
-Sh… calla.
-Pe-pero…- entonces la besé, nos abrazamos y no relajamos en el sofá, estábamos agotados, yo por lo menos. A los 5 minutos ya estaba Alice tapándonos con una manta.
-Buenos días bella durmiente- Era Katherine.-, ¿Qué tal estas?
-No puedo abrir los ojos- se me escaparon unas risas- , ¿Y tú qué tal?
-Mejor que tú seguro, Alice te ha calentado una bolsa.
-¿De qué?- Puso los ojos en blanco-. Ah vale, ya sé de qué.
-Toma anda- mientras Alice me tendía la bolsa- , tómatela.
-Gracias.
Me la bebí entera, estaba muy hambriento.
-Katherine- la dije-, tócame por favor.
-¿Otra vez con lo mismo?
- Por favor.
-Vale, está bien.
-Yo me voy- dijo Alice-, que disfrutéis- entonces Katherine la sacó la lengua mientras giraba sobre sus talones-.
Al instante de salir Alice por la puerta, me besó. Yo se lo agradecí apretándola contra mi pecho y ella me abrazó con más fuerza aún. La besé con más intensidad que nunca y de repente ella me abrazó y empezó a llorar, la abrace con fuerza y ella apoyó su cara en el hueco de mi hombro.
-¿Qué te pasa?
-No lo sé ni yo.
-Tiene que ser por algo.
-No, no sé explicarlo.
-Inténtalo- la dije-, por favor.
-Pues, ¿Cómo pudiste confiar en tu hermano? Solo pensar en lo que te podría haber hecho, yo…
-Katherine, estaba herido y, es mi hermano.
-Te ha hecho daño.
-No tanto como lo que ha sufrido el.
-¿Por lo de Víctor?
-Como te acuerdas eh- ya había parado de llorar- ¿Quieres que te lo cuente?
-Claro.
-Como ya te dije, Héctor le quito el amor de su vida a Víctor, pero lo que no te conté es que la mató.
-¿La mató?
-Sí, la mató. La estuvo utilizando para beber su sangre justo después de su transformación. Una noche oí un grito ahogado que procedía de su habitación, fui corriendo a ver qué pasaba, entonces me encontré con Héctor llorando y entre sus brazos, Esmeralda.
-Madre mía…
-Entonces me miró y me dijo: Ayúdame por favor, yo… yo no quería… me deje llevar y yo…
-No me puedo creer que la matara.
-Como decía, el empezó a llorar y en ese momento entró Víctor en la habitación y empezaron a gritarse, a Héctor se le salían las lagrimas, entonces de repente Víctor se tiró encima de Héctor empezaron a pelearse. A los cinco minutos Héctor estaba hecho polvo y Esmeralda, muerta. Desde entonces Víctor le estuvo torturando durante 2 años hasta que Héctor se hartó y le mató. Entonces me enfadé con él y me quedé solo, hasta que conocí a Alice.
-¿Nunca has tenido novia?
-Hasta ahora no. ¿Ya comprendes lo que le pasa a Héctor?
-Un poco más. Me da pena, ¿Nunca ha querido a nadie?
- No que no sepa, lo tuyo será algo temporal.
-Menos mal. Cuando le vea otra vez intentaré portarme mejor con él.
-Eso espero.
-Pobrecillo, ¿Le invitamos a casa?
-Katherine… no te lo crees ni tú.
-Ya lo sé –y empezamos a reírnos-.
-Chicos, ¿Vamos a dar un paseo?-Dijo Alice desde la cocina- ¿Os parece bien?
-Claro-Dijimos los dos al unísono- ¿Por qué no?
-Elige, ¿Carlos o yo? –Dijo Alice-, te recomiendo el lobo grande, o sea yo.
-Me quedo con Alice- Dijo mirándome- , lo siento.
Cuando se fue Katherine la dije:
-Te propongo un experimento.
-Haber, dime.
-Mira, si te toca y notas como un poder o algo parecido aúlla y si no pasa nada, pues ni hagas nada.
-Vale- Y me guiñó el ojo-.
Katherine ya nos estaba esperando cuando salimos por la puerta, estaba impaciente.
-¿A dónde vamos señores?- Nos pregunto Katherine-, elegir vosotros.
-¿A Mohibi?- Me preguntó Alice-, es la mejor época.
-¿Mohibi?
-Sí, Mohibi.
-¿Qué es eso?
-Ya lo verás, ahora, móntate en Alice- Alice ya estaba más que lista para partir-.
En cuanto Katherine se montó en Alice, esta empezó a aullar como una loca. Se me salieron los ojos de las órbitas.
-¿Estás bien?
- Eh… sí, estoy bien.
En cuanto Alice empezó a correr yo la seguí hasta Mohibi.
Mohibi era un parque acuático apartado del mundo, con unas atracciones descomunales y estaba cubierto por una cúpula y cuando entras es como si fuera verano, como decía Alice, es la mejor época.
-Vaya…
-Para estar apartado del mundo hay gente.
-No me lo puedo creer…- dijo Alice- ¿Cómo es posible?
-Siéndolo- La dije-, es impresionante.
-Y que lo digas.
-¿De qué estáis hablando?- me preguntó Katherine-, no me entero de nada.
-Nada, déjalo.
-Como quieras.
Pasamos la tarde en grande, de arriba para abajo y de abajo para arriba, no parábamos ni un momento, hasta que nos echaron. A la salida rodee con mi brazo a Katherine y dijo:
-Que divertido ha estado.
-Y que lo digas -Dijo Alice-.
-¿Te vienes a dormir a mi casa Carlos?
-Encantado.
De pronto se oyeron gritos de detrás de una furgoneta, Katherine fue la primera en llegar.
-Oh Dios.
-Kathe…
-¿Quiénes sois vosotros?-Dijo la chica- no… no es lo que parece.
-Creo que necesitas ayuda- Dijo Alice detrás de nosotros-, estas echa un asco y… tienes una ardilla muerta en las manos.
-¿Por qué tenéis una humana? ¿De aperitivo?
-¡¿Qué?! ¡No!-Decía Katherine histérica- ¡¿Qué estás diciendo?!
-Katherine cálmate- La dije-.
-Vente con nosotros-Dijo Alice-.
-¿Por qué tendría que hacerlo?
-Porque cuidaremos de ti, tengo sangre en casa-La dije-.
-Muchas gracias.
-¿Quieres que te lleve?-La dijo Alice- puedo llevarte en mi lomo.
-¿En tu lomo? No serás un…
-Sí, lo soy. ¿Te llevo o no?
-¿Vas a hacerme daño?
-No, solo voy a darte algo de comer, estas hecha un asco y te está empezando a dañar el sol.
-Gracias de nuevo, de verdad.
-¿Cómo te llamas?-la preguntó Katherine.
-Me llamo Natalia.
-Vamos-Empezó Alice-, y deja la ardilla.
Andamos hasta el descampado de detrás de Mohibi, Alice se transformo en el lobo gigante y Natalia se quedó tensa.
-¿Dónde vivas?-La preguntó Katherine- podríamos llevarte a casa.
-Yo… yo no tengo casa-Dijo agachando la cabeza-, hasta hace poco vivía con mi hermano, pero me fui, no lo soportaba más.
-Cu… ¿Cuántos años tienes?
-Nací en 1870 y mi hermano en 1865.
En ese momento Alice lanzó un aullido y yo la miré de reojo y la dije:
-Llévala a casa y dale de una bolsa, yo me quedaré aquí con Katherine.
Cuando desaparecieron por los arboles la agarré por la cintura y la atraje hacia mí, ella me abrazó, más fuerte que nunca y la besé en la frente. De repente note como una especie de mano me daba en el hombro me gire y me asuste tanto que me caí al suelo, cuando mire a Katherine no podía parar de reírse.
-¿Tanto te asusta una rama?
-Pues si no hay nadie que la este tocando, sí.
-Gallina.
-Deberías tener miedo de mí.
-Pero lo que pasa es que yo no tengo miedo y tú lo tienes de una rama.
-Controlada por tu extraño poder mental de mover las cosas.
-Correcto- se estaba tumbando al lado mío-, tengo hambre. ¡Mira! Allí hay una manzana.
-Pues cómetela.
-Deberíamos ir con Natalia y Alice.
-¿No íbamos a tu casa?
-Quisiera conocer a Natalia y preguntarle sobre su hermano y todo eso. Y creo que nos vamos a llevar bien.
-Cuando la he visto pensaba que te iba atacar, no deberías haberte acercado.
-¡Estaba gritando!
-¡Era la ardilla! ¡Cuando te vio se asustó y podría haberte atacado Katherine!
-¡¿Crees que sabía que era un vampiro?!
-No…
-Te quiero-Me dijo con ternura-.
-Y yo, pero tenemos que irnos, creo que hay alguien.
-¿Qué?
-Hola chicos-Oí la voz de Héctor detrás de mi- ¿Qué tal?
-Estábamos mejor solos-Dijo Katherine-, pero que le vamos a hacer si apareces sin avisar.
-Lo siento pero no he podido esperar, mi curiosidad me mataba.
-¿Qué quieres?
-¿Quién era la chica de la paloma?
-Una que a ti no te interesa-Dijo Katherine- ¿Por qué lo dices?
-Otra vez, por curiosidad, creo que me suena. ¿Puedo ir a verla con vosotros?
-Si no haces nada malo-Le dije-.
-Vámonos, pero, primero una cosa-Dijo Katherine-.
Después de 2 segundos me di cuenta de que una rama más gruesa que me había tocado y vi que se dirigía hacia Héctor y puse los ojos en blanco y de repente vi a Héctor tocarse la cabeza con gesto de dolor y vi que Katherine empezaba a tirarse al suelo de lo que se reía.
-Lo siento, no he podido aguantarme-Se le escaparon algunas risas-, de verdad lo siento.
-Anda vámonos.
-Quiero que me lleve Héctor, quiero montar en una pantera blanca, es inquietante.
-Katherine…
-No, no déjala-Dijo Héctor con una sonrisa en la cara-, si es lo que quiere, yo no se lo impediría.
-Iré detrás de vosotros. Héctor, si notas algo ruge.
-Vale.
-¿Cómo que si nota algo?
-Luego lo probaremos con Natalia.
-Por Dios, me estoy volviendo loca.
Héctor ya se había convertido cuando ella me besó. En cuanto se montó Héctor rugió, pero no fue un rugido normal, fue un rugido extraño pero con fuerza.
Cuando entramos por la puerta Alice me miro con cara asustada después de mirar a Héctor, creo que la tranquilice con mi mirada porque dejó de estar tensa.
-Pasar-Nos dijo Alice mirando todavía fijamente a Héctor-.
-¡Hola!-Se oyó una voz desde el salón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario