sábado, 25 de febrero de 2012

3.2

Esta vez sí se fue de verdad. Cuando cerró la puerta subí corriendo a ver lo que le había parado a Carlos. Cuando entré en la habitación me encontré a Carlos en el suelo con una estaca en el corazón. Cuando le vi el corazón me dio un vuelco y me senté al lado suyo, no podía aguantar las lágrimas. Lloré hasta que se me acabaron las lágrimas pero seguía sin creer lo que había pasado, Carlos había muerto. Se me ocurrió quitarle la estaca mientras me secaba las lágrimas. A los 5 segundos de quitarle la estaca se levantó bruscamente y cogió una bocanada de aire rápidamente. No me lo podía creer estaba vivo. Solo me limité a mirarlo durante medio minuto hasta que no aguanté más y me lancé a sus brazos.
-Estas vivo-Le dije entre lagrimas-.
-No podría dejarte.
-¿Qué ha pasado?
-Subí arriba a por la chaqueta y cuando entre en la habitación estaba él y me clavó una estaca.
-¿Estas bien?
-Me duele un poco pero estaré bien.
-Quédate aquí, yo iré a pedir ayuda.
-Ni se te ocurra salir de esta casa sola.
-¿Por qué no?
-Porque ese loco está ahí fuera.
-Déjame que te lleve con Héctor o también le puedo llamar y que venga.
-No tiene que venir nadie Katherine.
-Vale pero túmbate y yo me tumbo contigo.
Estuvimos tumbados 2 horas hasta que de pronto se puso tenso y se le salieron los colmillos.
-¡Carlos!
-¡Vete! ¡Tráeme sangre antes de que te mate! ¡Fuera!
Cerré la puerta tras de mí y baje corriendo las escaleras. Se oían ruidos en la habitación. Abrí la nevera, cogí una bolsa y fui escaleras arriba, cuando llegue a la puerta todavía se oían ruidos. Después de dos minutos cesaron los ruidos y abrí la puerta. Me encontré a Carlos contra la pared, cuando me vio le tiré la bolsa, no me atrevía a acercarme a él. Empecé a beber, cuando terminó me miro y me dijo:
-Más.
Baje escaleras abajo y esta vez cogí 2 bolsas para no volver a bajar. Cuando entre en la habitación Carlos estaba más rejado.
-Toma-Le dije mientras le daba una bolsa.
-Gracias.
-De nada.
Cuando terminó le lancé la otra pero me la devolvió.
-Tócame- Me dijo.
-No puedo.
-Katherine, te necesito.
-Si me prometes que no me harás daño
-Te lo prometo.
Me acerqué a él y le cogí la muñeca, noté como mi poder traspasaba a su cuerpo solo con el tacto, era… mágico.
-¿Mejor?
-Mucho mejor, yo… lo siento.
-No pasa nada pero… ¿Podemos pedir ayuda ya?
-¿Cómo?
-Por telepatía.
-Héctor…
-No pidas ayuda, diles que va para allá el hermano de Natalia.
-Mientras que lo hago tócame.
Le cogí de la mano y el cerró los ojos. De repente oí su voz en mi cabeza
<<Héctor, ¿Me oyes?>>
<<Alto y claro>>
<<Va el hermano de Natalia a por ella>>
<<Y a Carlos le ha clavado una estaca-Dije>>
<< ¿Katherine?>>
<<Dejaros de preguntas, tenéis que hacer algo y rápido>>
<<Gracias por avisarnos>>
<<Adiós>>
Cuando se perdió la especie de conexión abrí los ojos, Carlos me miraba fija mente.
-¡¿Qué?! ¿Tengo monos en la cara o qué?
-¿Cómo lo has hecho?
-Pues he escuchado vuestra conversación y he querido probar y a funcionado.
-Eres impresionante.
Le abracé e hizo una mueca de dolor, todavía le dolía la herida.
-Voy a tener que descansar unos días me parece a mí.
-Eso me temo.
Me tumbé a su lado y nos dormimos los dos. Al la mañana siguiente me encontré sola en la habitación, me levanté corriendo y fui en busca de Carlos.
-¡Carlos, Carlos!-Gritaba por toda la casa-¿Dónde estás?
-Aquí abajo.
-¿Qué haces hay? Carlos…
-¡Sorpresa!-Grito Héctor-¿Qué tal?
-¿Y Carlos?
-Carlos, Carlos, siempre Carlos.
-Héctor, ¿Dónde está?
-Eso mismo me pregunto yo.
-¿Y Natalia?
-Con su Hermano y creo que Carlos también.
-Tenemos que ir a buscarlos.
-Sí, ¿pero dónde?
-¡¿Te crees que lo sé?!
-Vale, tranquila.
Empecé a mirar en todas direcciones y le dije:
-Registremos la casa.
-¿Para qué?
-Supongo que habrá algún rastro y tú podrías identificarlo.
-Vale, empecemos.
-Yo arriba y tú abajo.
Subí las escaleras a toda prisa. La prima habitación que miré fue nuestro cuarto, luego la de Alice y por último el baño. Cuando entré en el baño vi que la ventana estaba rota y una nota:
“Tengo a tu amiga y a Carlos, si quieres encontrarlos tendrás que hacer algo a cambio.
De Stefan.”
Miré asustada la carta y me caí de rodillas al suelo.
-¡Héctor!-Grité-¡Héctor!
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Estas bien?!
-Mira-Le dije tendiéndole la carta-, estaba en el suelo.
Leyó la carta detenidamente y abrió tanto los ojos que casi se le salen, luego la volvió a leer con los ojos más relajados y me miró, acto seguido salió corriendo del baño y bajó las escaleras a toda prisa.
-¡Héctor! ¡¿Qué estas haciendo?!
-¡Tiene a Natalia!
-Héctor espera, hay que pensar algo.
-¿Qué tenemos que pensar? ¡Lo único que tenemos que hacer es encontrarlos antes de que los mate a los dos!
-¡¿Cómo va a matar a su hermana?!
-También podría matar a Carlos, Katherine.
-Lo sé. ¿Sabes dónde hay que ir?
-Creo que sí.
-Pues vamos.
Me cogió de la muñeca y tiró de mí, me hacía daño pero en ese momento no era el momento de protestar.
Cuando salimos por la puerta detrás de un árbol vi un Ferrari, mire a Héctor alucinada.
-Sube-Me dijo-.
-¿Es tuyo?
-Sí, sube.
-Nunca he montado en uno de estos.
-Me alegro, sube.
Me senté en el asiento del copiloto y al instante perdí la vista, veía todo negro y empecé a ver una caseta de color verde, de repente la puerta se abrió y salió Stefan cogiendo a Natalia del brazo, empezaba a gritarla y ella a él también entonces Natalia empieza a llorar y el estaba a punto de darla un puñetazo cuando todo se volvió negro y al rato volví a ver normal. Cuando recuperé la vista me giré hacia Héctor que tenía cara de haber visto un fantasma.
-¡¿Qué?!
-Dabas miedo. ¿Qué te ha pasado?
-Que he visto donde están.
-¿Me lo estas diciendo en serio?
-Sí, pero vámonos. Están en una caseta verde de camino a la ciudad.
-Esto es alucinante.
-¡Vamos!
Arrancó el coche y nos pusimos en marcha. Héctor no conducía igual que Carlos, Carlos conducía con delicadeza y bueno, normal, por el contrario, Héctor parece que va a arrancar en volante y hundir los pedales al suelo, tenia tanto miedo que me agarré al cinturón de seguridad. Cuando nos aproximábamos a la casa noté como si algo tirara de mí hacia la casa, sabía perfectamente como ir. Después de 2 kilómetros vimos la casa y aparcamos detrás de un árbol. Cuando Héctor apagó el coche la escena que había visto empezó a hacerse real. Vi a Natalia gritando y llorando. Entonces llegó la parte que yo más temía, vi a Stefan levantar el puño y justo cuando la oba a dar apareció Héctor justo detrás del, le cogió el puño, le izo una llave y lo empujo contra la pared.
-Ni se te ocurra tocarla.
-Es mi hermana, puedo hacer lo que me venga en gana.
-No es tu hermana.
-¿Cómo que no es su hermana?-Pregunté.
-No es Stefan.
En ese momento un coche aparcó delante de nosotros y de su interior apareció Stefan.
-¡Vosotras dos fuera!-Gritó el verdadero Stefan.
-¡Corred!-Gritó Héctor- ¡Buscar a Carlos!
Sin mirar a Natalia entré de golpe en la casa y empecé a mirar a todos lados como una loca.
-¡Carlos!-Grité sin respuesta-¡Carlos!
-¡Carlos!-Gritó Natalia mucho más fuerte que yo.
-Aquí arriba-Se oyó a Carlos desde arriba casi sin fuerzas-.
Subí corriendo las escaleras y fui directa hasta la fuerza que me atraía, era Carlos, estaba en el baño.
-Dios…-Dije cuando le vi, tenia 2 estaca en cada pierna y en cada brazo y tenía una en cada hombro- Espera que te las quito.
-Vale pero ¡Hay!-Gritó cuando le quité la primera- con cuidado.
Le quité una a una y cada vez gritaba más la ultima casi no consigo sacarla, casi no tenía fuerzas, después de quitarle la ultima se me nubló la vista, pensé que era otra visión de las mías pero no, me había desmayado.
Me desperté en una habitación oscura con una lámpara de mesa encendida, a mi lado estaba Carlos.
-¿Qué ha pasado?-Dije frotándome los ojos.
-Muchas cosas pero ahora descansa.
-¿Quién era el falso Stefan?
-Lauren Pettigrew.

No hay comentarios:

Publicar un comentario