sábado, 25 de febrero de 2012

5

-¿Cómo sabes mi nombre?-Preguntó ladeando la cabeza.
-Yo… bueno… conozco a alguien.
-¿Quién?
-Si quieres puedes venir con nosotros a verlo.
-Me parece bien.
Mire a carlos y dijo:
-¿Podemos dejar la librería para más tarde no?
-Claro, vámonos.
Carlos y yo nos dimos la vuelta hacia el coche mientras Ángela nos seguía. Llegamos al coche y me gire a mirar a Ángela. Tenia los ojos desorbitados.
-¿Cómo te llamas?
-Katherine.
-¿Cuántos años tienes Katherine?
-17.
Ella asintió y se metió en el coche sin decir nada.

4.3

madre preocupada diciéndome que hiciera amigos, en el coche cuando nos mudamos aquí, cuando soñé con Carlos hace 6 años y cuando me lo encontré en el pasillo del instituto nuevo. Todo había cambiado a mejor gracias a él. Luego recordé a mis padres, recordé mi cumpleaños cuando Carlos me regalo a Duna y también la cena romántica que habían planeado jane y marina, estos 6 meses han sido fantásticos y ahora estoy aquí, en Francia, con él, su hermano, y Natalia y Stefan, que también son hermanos y todos ellos vampiros de más de ciento cuarenta años.
Me fije en el césped y vi un montón de floren silvestres rodeando a otra diferente a las demás, era como yo antes, una chica diferente y solitaria. Me levante y la arranque, me fije que era más bonita que todas las demás flores. Me senté justo donde había estado la flor y empecé a examinarla. Era rosa, un rosa medio rojo y las puntas de color morado, tenia puntitos de color morado por todo el pétalo, pero casi no se notaban. Era una flor preciosa.
Carlos apareció en la puerta al rato, estaba riéndose todavía y me miro, yo no le mire.
Se sentó junto a mí, pero fuera del montón de flores. Le mire y él me sonrió.
-¿De qué te ríes?
-De que a los vampiros no les salen chichones.
-¿Qué ha pasado?
-Me he estampado contra la pared-Dijo bajando la mirada-, estaba distraído con lo de Héctor.
-He oído que él también se reía.
Me sonrió y yo lo empujé para atrás, me tumbe encima de él y empecé a inspeccionarle todo su cuerpo.
Tenía el pelo de color marrón pero también había algunos mechones de color rubio oscuro, tenía la piel perfecta menos por una especie de cicatriz en la frente, sus cejas eran de un color marrón oscuro y su ojos marrones y verdes, su nariz estaba perfectamente definida y sus labios, eso preciosos labios, me quedé embobada mirándolos hasta que le besé y en me apretó contra su pecho, luego el me beso más veces mientras nos levantábamos, le puse la mano en la cara y le empuje para atrás riéndome. Me levante, le saque la lengua y me adentre en el bosque. A los 10 segundos Carlos ya estaba delante de mí. Me cogió como a un saco de patatas y me llevo a casa.
-¡Suéltame!-Dije entre risas-¡Carlos!
Entro en casa todavía conmigo en brazos y Stefan nos vio desde la cocina.
-¿Qué haces Carlos?                                                    
-Llevo a esta prisionera a la mazmorra.
-Me parece bien-Dijo Stefan levantando los hombros y dándose la vuelta-.
Mientras que subíamos las escaleras no parábamos de reírnos y llegamos a la puerta de Héctor y Carlos abrió sin llamar.
-¿Qué estás haciendo?-Pregunto Héctor mientras se reía.
-Llevar a la mazmorra a la prisionera número dos.
-¿Y cuál es el primer prisionero?-Pregunto Natalia con interés.
-El señor que tienes al lado.
Entonces Héctor y Natalia se miraron y empezaron a reírse sin parar y Carlos cerró la puerta. Empecé a notar como la sangre me bajaba a la cabeza. Llegamos a nuestra habitación y Carlos me tiro a la cama mientras nos reíamos. El se tiro a mi lado y nos miramos fijamente.
-Vamos a jugar a un serio-Le dije-.
-¿Qué es eso?-Me pregunto mientras se reía-.
-Pues nos miramos fijamente y quien se ría antes pierde.
-Me parece bien.
-A la de tres.
Le mire y sonreí.
-Una-Dijo Carlos-.
-Dos
-Y tres.
Nos miramos fijamente, a los 3 segundos yo ya tenía ganas de reírme, aguantaba la respiración y contraía todo el cuerpo solo para no reírme. Estuve 20 segundos aguantándome hasta que ya no pude aguantar más y lo solté todo. Los dos empezamos a reírnos a la vez.
-Empate-Dijo Carlos todavía riéndose-.
-De acuerdo, empate.
Nos quedamos mirándonos y tocándonos mucho rato hasta que no podía soportarlo más y se lo pregunte.
-¿Qué ha pasado con Lauren?
-Alice le ha mordido en el hombro y creo que también en la pierna, no se abra ido muy lejos pero los mordiscos de hombres-lobo tardan en cicatrizar como una herida normal, bueno, una herida mortal. Por ejemplo yo ahora me hago un corte y a los 10 segundos ni rastro pero tú tardarías días en que se curara.
Me quede mirándolo, su voz era hermosa y ni muy grave ni muy aguda, era, perfecta.
-¿Y Alice?
-Creo que se ha ido.
-Oh-Dije mirando el libro de Carlos-.
Me percaté de que no tenía libros para leer y en Francia solo habrá en francés y esa asignatura no es que la lleve muy bien.
-No tengo nada para leer-Dije al fin-.
-Pues vamos a comprar.
-Solo abra libros en francés Carlos.
-Conozco una tienda.
-Pues vamos, aquí sin hacer nada me frustro.
Nos levantamos de la cama y él me paso su brazo por encima de mis hombros, abrió la puerta de Héctor y dijo que nos íbamos a comprar, también pregunto si querían algo pero no querían nada. Con Stefan hizo lo mismo pero Estefan nos pidió un libro antiguo que ahora mismo no me acuerdo de su nombre y también nos pidió que compráramos cuadernos, bolígrafos, lápices y demás cosas. Nos hizo una lista incluso. Era enorme, llena de cosas que eran necesarias para todos y también caprichos para él.
Salimos a fuera y nos quedamos abrazados un minuto mirando el jardín.
-¿Cómo vamos a ir?-Dije yo mirándole.
Me miro y saco las maravillosas llaves del Ferrari de Héctor. Abrí los ojos como platos.
-¿Se las has robado?
-Tomado prestado. Luego se las devolveré y encima ahora no puede conducir.
-Por Dios…
Nos adentramos en el bosque hasta encontrar el coche de Héctor, justo a la entrada hacia la carretera. Le dio a un botón de las llaves y las luces parpadearon un par de veces y Carlos me abrió la puerta.
-Gracias-Le dije-.
-De nada.
Dio la vuelta por delante y se sentó en el asiento del conductor. La última vez que me monte en este asiento fue para salvar a Natalia y a Carlos de Lauren, me trajo malos recuerdos.
-A ver, dime el plan que tienes planeado.
-Iremos al supermercado y compraremos todo lo que nos ha pedido Stefan, luego iremos a la librería y después daremos un paseo junto a la torre Eiffel y compraremos una crepe y un batido.
-Me parece bien, buen plan agente.
Sonrió mirando hacia delante y arranco el motor. Salimos a la carretera, todo era bosque, era una vista muy bonita, se oían pájaros y también oía los ratones correr. Tardamos un rato hasta llegar al supermercado.
-Podríamos a ver venido corriendo, abríamos tardado menos-Dije mientras aparcaba-.
-Pero entonces, ¿Dónde metíamos la compra?
-Es verdad, que tonta.
Nos miramos y empezamos a reírnos. Nos dimos la mano y fuimos todo el camino hablando de cosas absurdas. Llegamos a las puertas de unos almacenes enormes. Cuando entré por la puerta se me empezó a nublar la vista <<No ahora no>> pensé. Todo se volvió negro, sentí como mis piernas se rendían y empecé a ver una habitación, no era una habitación, era un bosque. Era el bosque donde lucho Carlos contra Héctor, pero en vez de verlos a ellos vi a Lauren, de cuclillas. Me acerque y vi que tenia a un gato muerto entre sus manos, lo cogía y lo tiraba.
-Yo no sé como a Lydia le gustaba esto, esta asqueroso-Decía mientras tiraba el gato por los aires-.
Entonces empezó a correr y le perdí en la lejanía. Todo se volvió negro y volví a los almacenes. Estaba rodeada de gente hablando en francés, yo no entendía nada y lo peor de todo es que Carlos no estaba allí, ¿Dónde estaba?
-¡Carlos!-Grite por fin.
-¡Katherine!- Oí detrás de toda la gente.
Me levante y los aparte a todos, vi que Carlos estaba sentado en una silla y dos hombre le estaban sujetando, ¿Qué estaba pasando?
Fui directa hacia él y me tire a su brazos, los dos hombres le soltaron y me abrazo con fuerza.
-¿Qué está pasando?-Pregunte.
-Piensan que te he pegado.
-Eso es imposible, tu nunca arias eso.
-Te quiero-Dijo mientras alguien me cogía de los brazos y tiraba hacia detrás-.
-¡Carlos!
Me di la vuelta y vi a un señor alto con un bigote manchado con espuma, supe que era de café porque lo olía desde aquí.
-¿Qué le están haciendo?
-Le ha pegado señorita.
-¡No me ha pegado!
-¿Entonces qué ha pasado?
-Me he desmayado, me pasa frecuentemente, el no me ha hecho nada, suéltenlo.
-¿Me lo está diciendo enserio señorita? No me gusta soltar a gente culpable.
Me di cuenta de que no tenía ningún acento francés.
-No ha hecho nada, se lo aseguro.
-Está bien.
-¿Podemos comprar lo que necesitamos? Nos corre prisa.
-¿Qué necesitáis?
-El tiene la lista.
-Pues dánosla y nosotros te lo entregaremos.
-Prefiero escogerlo yo sola.
-Está bien.
El señor hico un gesto con la mano y los dos hombres soltaron a Carlos.
-Si tiene algún problema no dude en decírnoslo.
-Está bien.
Gire la vista y toda la gente ya se había ido, los almacenes estaban completamente vacios, solo quedábamos los 3 señores, Carlos y yo, sin contar a los dependientes de la tienda claro está.
-Ya podéis comprar a gusto.
-Gracias-Dije volviéndome hacia Carlos.
Los señores se fueron y nos quedamos los dos solos. Nos miramos y nos abrazamos. Empezamos a mirar a nuestro alrededor, no quedaba nadie, absolutamente nadie. Nos dimos la mano y pasamos dentro.
-Tampoco era para tanto dejarnos la tienda para nosotros solos.
-Dentro de cinco minutos pasara la gente, las han sacado fuera por si hacia algo más, supuestamente.
-Madre mía…
-¿Qué has visto?
-Ha Lauren, donde luchaste con Héctor.
-¡¿Qué?!
-Si…
-Madre mía. Y que hacía.
-Pues había matado a un gato y dijo que como le podía gustar eso a una tal Lydia.
-¿Lydia?
-Y luego se fue corriendo.
-Bueno, vamos a hablar de esto en casa, ya empieza a salir la gente.
Me pasó su brazo por encima del hombro y empezamos a meter las cosas en el carro.
10 bolígrafos, 10 lápices, 2 sacapuntas, 5 cuadernos, una televisión, 3 portátiles, comida para mi, una brújula,… todas estas cosas y más. Yo tenía mi portátil en la casa nueva pero yo lo compartía con Carlos. Teníamos 2 carros llenos, yo no sabía de dónde sacaban el dinero, parecía que les salía de las orejas, me quedé alucinada con el fajo de billetes que tenía en la cartera.
Cuando salimos de los almacenes un loro se posó en mi cabeza, detrás de el pájaro venia una chica morena gritando al loro.
-¿Es tuyo?-La pregunte señalando el animal.
-Sí, gracias por no asustarte y quitártelo de la cabeza como han hecho los demás.
Me quedé mirándola, me recordaba a alguien que había visto antes. Entonces me di cuenta de quién era.
-¿Ángela?

4.2

-¿Cómo te gusta la sangre?
-Como tú la prepares.
-Pues a Stefan le gusta a temperatura humana, a Héctor a 15 grados y a Natalia a 30.
-Me quedo con la de Stefan.
-Perfecto, pues por la mañana tendrá su vaso señor.
-Ven aquí-Me dijo dejando el libro en la mesilla y estirando los brazos.
Me tiré encima suya y le abracé. Nos quedamos abrazados hasta que empezamos a hablar de todo tipo de cosas, luego nos quedamos dormidos los dos.
Al la mañana siguiente me desperté sola en la cama, me levanté a preparar los vasos de sangre como había prometido. Primero el de Héctor, luego el de Stefan y Carlos y por último el de Natalia. Cuando fui a dejar los vasos en la encimera me encontré una nota de Carlos:
<<Katherine, te quiero y si no vuelvo por lo menos lo sabes. Alguien nos ha avisado de que Lauren está aquí, en Francia, concretamente aquí. Te quiero, de verdad. Adiós>>
Terminé de leer la carta y empecé a llorar, de la rabia que contenía sentía como dominaba la casa, la sentía, abría y cerraba las ventanas y las puertas, encendía y apagaba las luces, las hojas volaban a mi alrededor y de repente se me nubló la vista, caí al suelo y empecé a ver una imagen. Estaban Héctor, Stefan y Carlos en la torre Eiffel con un chico que debía de ser Lauren, faltaba Natalia, no la veía. Carlos dijo algo y Lauren asintió. Se dirigieron hacia un descampado y sabia como ir, todos su movimientos los veía y podría llegar hasta ellos luego todo se volvió negro y aparecí en la habitación tumbada en el suelo con un montón de papeles a mí alrededor, los coloqué y salí en su busca. Cuando salí por la puerta me encontré a Natalia sentada al lado de un árbol.
-¿Qué haces aquí?
-Nada-Dijo entre sollozos-.
-¿Estas llorando?
-Tú también lo has hecho.
-¿Por qué?
-¿No te das cuenta? ¡Van a morir!
-¿Y si te digo que se donde están?
-¡¿Qué?!-Dijo mientras se le iluminaba la cara-¡¿Enserio?!
-Vamos a la torre Eiffel.
-¿Están allí?
-Luego irán a un descampado.
-Vamos, deprisa que te llevo.
Me subí a caballito encima suya y fuimos a la torre Eiffel. A los cinco minutos ya estábamos allí y a lo lejos vi como mi visión se hacía realidad. Cuando Carlos le dice a Lauren que vayan al descampado la grito a Natalia:
-¡Síguelos!
Salió corriendo detrás de ellos y llegamos al descampado, entonces Héctor y Stefan estaban en posición de ataque, pero Carlos estaba en el medio, totalmente relajado y entonces Lauren se abalanzó sobre él.
-¡No!-Grité inconscientemente-¡Parar!
-¡Katherine, vete!-Gritó Héctor.
-¡No!-Se oyó desde detrás de un árbol.
-¡Alice!-Gritó Carlos en el suelo.
Entonces Alice se transformó en lobo y se abalanzó sobre Lauren, que calló rodando y Alice se puso encima.
-Si me matas volveré a la vida.
-¿Qué?-Digo Carlos. Todos se quedaron asombrados menos Stefan.
-Vale, ¿Os cuento la historia larga o la corta?-Entonces Alice gruñó- Vale, vale, tranquila, cuento la corta.
-Escupe-Le dije-.
-Katherine, ahora no-Me dijo Carlos muy tenso-.
-Pues mirar, hace… no se… ¿300 Años? Bueno da igual, hace un tiempo una bruja se enamoró de mi, como no, y estuvimos saliendo 2 años o más incluso. Era la bruja más poderosa en esos tiempos y la pedí que cada vez que muriera reviviera y también que las estacas no me hicieran nada, solo daño.
-Pero habrá alguna forma de matarte-Dijo Stefan con burla- ¿No? Este tipo de cosas siempre tienen algún defecto.
Entonces Lauren se quedó blanco y empezó a pensar.
-¿Qué estás diciendo?-Dijo Natalia.
Entonces Lauren empezó a ponerse rojo de furia y gritó:
-¡Lo sabes!
-Pues claro que lo sé.
Entonces Stefan fue corriendo hacia el pero de pronto Lauren empezó a cambiar de forma, fue poco a poco convirtiéndose en algo sin forma, luego en una chica sin rostro y por ultimo unos ojos azules celestes aparecieron en el rostro, con una boca perfectamente definida y una nariz que parecía porcelana.
-¿No iras a matarme, verdad Stefan?
-Ángela…
-No puede…-Dijo Natalia- tiene que hacerlo otro.
Héctor saltó encima de él y Alice le mordió por la pierna, Carlos le cogió del brazo y empezó a girarlo, se oían gritos y tirones, entonces Lauren empezó a cambiar de forma y Stefan volvió a moverse. De repente oí un grito de Héctor, le había desencajado el hombro. Lauren grito lo más fuerte que podía y se liberó de todos entonces empezó a cambiar de forma pero esta vez empezó a encogerse y a salirle pelo por toda la cara hasta que se convirtió en un tigre. Todos se quedaron paralizados, entonces pensé rápido. Acumulé mi fuerza en mis manos y noté como un poder electrizante se acumulaba, miré fijamente y lo empujé hasta un árbol a 100 metros.
-¡Carlos! ¡Tocarme!
Carlos vino en un abrir y cerrar de ojos y me abrazó.
-Voy a luchar-Le susurré-.
-No lo harás.
-Claro que sí.
Carlos me apretó con fuerza contra su pecho y me dijo:
-Katherine, por favor, no quiero perderte.
-Ni yo a ti tampoco.
-Yo también voy a luchar-Dijo Natalia.
-¡Ni se te ocurra!-Gritaron a la vez Héctor y Stefan.
Miré a Natalia y nos dirigimos hacia Lauren, que avía vuelto a su forma humana. Estaba inconsciente.
-Si que le has dado bien.
-Gracias.
Me giré de repente y recordé lo fue había dicho Stefan. Mire a Stefan y el vino directo hacia mí.
-¿Qué quieres?
-¿Cómo se le mata?
-Eso es cosa de vampiros.
-Dímelo por favor.
-Tenemos que descuartizarle, arrancarle el corazón y quemar el corazón y luego el cuerpo.
De repente oí un ruido y vi que Lauren ya no estaba. No podía haberse ido tan rápido y que ninguno lo hayamos visto. Seguía aquí.
-¡Mierda!-Gritó Héctor-¡Se ha ido!
-¡Callaos!-Grité-Sigue aquí.
Me concentré en las hojas en el suelo y vi un ratón, era él. Me concentré en él y lo elevé en el aire, empecé a apretarlo con mi mente mientras los chillidos cesaban.
-Es el-Dije todavía concentrada en el ratón-.
Noté como el ratón empezaba a superarme y vi como cambiaba de forma, mientras que lo hacía, los demás se dirigían rápidamente hacia él. El primero en saltar sobre él fue Stefan y despues Héctor, luego Alice y por ultimo Natalia. Carlos me cogió del brazo y tiró de mí.
-Vamos.
-No podemos dejarlos aquí.
-Si podemos, ahora vámonos.
Me cogió y salió corriendo conmigo encima. Fuimos esquivando arboles hasta llegar a un rio.
-Mierda.
-¿Qué pasa?
-Esto nos va a llevar algún tiempo.
-Mira, allí hay un puente. Vamos.
-Katherine, yo…-Antes de que terminara la frase yo ya le había cogido por el brazo. Tiré de él hasta que conseguí llegar hasta el medio del puente.
-¡Corre!
-¡¿Qué pasa?!
-¡Tira de mi!-Le volví a tirar del brazo y tiré con todas mis fuerzas y le saqué del puente.
Le mire fijamente, estaba blanco y con los ojos negros.
-No vuelvas a hacerme esto-Dijo muy tenso-, nunca.
-Lo siento.
-Vamos a sentarnos un rato.
-¿Qué te ha pasado?
-A nosotros nos cuesta cruzar este tipo de cosas, nos da… nos da miedo.
-Lo siento.
-No pasa nada. Vamos.
Me cogió otra vez y volvió a correr hasta llegar a nuestra casa, que bien suena nuestra casa.
Cuando entramos por la puerta yo salí corriendo escaleras arriba hasta la habitación y me tire en plancha en la cama, me sentía en casa. Cogí una almohada y cuando Carlos apareció por la habitación se la tiré.
-¡Ouch!-Exclamó- en toda la cara.
-No me puedo creer que le dejaras allí solos, y encima ¡Yo podía con él!
-Podías con un ratón.
-Y con él.
-No podías.
-Si podi…-No me dejó terminar la frase porque ya me estaba besando.
Empezamos a besarnos cada vez con más pasión a cada beso. Casi se me salía el corazón del pecho. Dábamos vueltas por toda la cama, de pronto Carlos empezó a quitarme la camiseta, no estaba segura así que le paré.
-No, todavía no.
-De acuerdo.
-Carlos…
-¿Qué quieres que haga?
-Bebe de mí.
-No.
-Nunca he estado tan conectada a ti, quiero volver a sentirlo.
-No.
-Carlos, por favor.
Cerró los ojos unos segundos inspiro fuerte y los volvió a abrir. Se acercó lentamente a mi boca, me beso y luego me besó en el cuello, lo olió y acto seguido noté como sus dientes penetraban en mi piel, dolía pero era un dolor agradable. Noté como mi sangre se juntaba en su boca, hasta que empecé a marearme.
-Carlos para, por favor.
Me apretaba con fuerza contra él, hacía daño.
-¡Carlos!-Grité con todas mis fuerzas-¡Para!
Noté como me soltaba poco a poco y me lamia el cuello.
-Lo siento-Dijo avergonzado con los labios manchados de sangre-.
Lo besé y noté el sabor de mi sangre, tampoco estaba tan mal como pensaba.
-Me gusta-Dije inconscientemente-.
-¿El qué?
-Mi sangre.
-A mi también.
Le sonreí y volví a besarle, otra vez noté el sabor de mi sangre en mi boca, pero esta vez con más intensidad, era deliciosa. De pronto empecé a sentir una atracción hacia ella, hacia mi sangre. La olía, la sentía dentro de mí. Empecé a chupar los labios de Carlos y empecé a ponerme histérica. Me aparte de él a una velocidad que nunca había alcanzado. Me di contra la esquina de la habitación y fui resbalando poco a poco hasta sentarme en el suelo abrazando mis piernas. Me entraron ganas de llorar, y lloré. No tenia porque ocultarme de Carlos, el también abría llorado en algún momento de su larga vida.
Carlos se levanto de la cama y se santo a mi lado y apoyé mi cara en el hueco de su hombro mientras que el me rodeaba con el brazo y cerraba los ojos apoyando su cabeza en la mía. Estuvimos así muchísimo rato, o eso es lo que me pareció a mí. Oímos la puerta de entrada y yo me levante de golpe ilusionada y confusa. Fui directa hacia la puerta hasta que Carlos me cogió del brazo.
-Espera, puede ser Lauren.
-No lo es. Huelo a Natalia desde aquí.
Dicho esto Carlos se quedo mirándome asombrado, luego abrió los ojos como platos y dijo <<No>> en susurros. Se tapo la cara con la mano y yo le di un beso en la mejilla. Baje corriendo las escaleras, cuando llegué al ultimo escalón lo olí, olía a sangre. Alguien estaba herido.
-¡Carlos!-Grite-¡Hay alguien herido!
Solo tardo medio segundo en aparecer a mi lado.
-Vamos-Dijo dirigiéndose hacia la puerta-.
La abrió y vimos a Natalia con lágrimas en la cara y a Stefan con Héctor en brazos. Sin preguntar nada le di un enorme abrazo a Natalia y ella volvió a llorar otra vez.
-¿Estás bien?-La pregunté mirándola a los ojos.
-No lo sé, Katherine, ha sido horrible, verle allí tirado sin respirar y… lo peor de todo es que yo no podía hacer nada, me sentí como una mierda-Dijo cuando Stefan y Carlos llevaban a Héctor a su cuarto-.
De repente se oyó un golpe y unas risas detrás, entre esas risas estaba la de Héctor que ya estaba mejor.
Cuando volví a mirar a Natalia lo único que pude hacer es volverla a abrazar, la quería tanto, ahora era la única amiga que tenia, ni Marina ni Jane están aquí y tampoco ni Duna ni Duch, ahora estarán en un sitio mejor, con gente que les cuida mejor que Carlos y yo. La abracé con fuerza y nos separamos poco a poco.
-Gracias-Dijo ella-, nunca había tenido una mejor amiga.
-Ni yo tampoco-La dije sonriendo-.
-Vete con Héctor, el te necesita.
-Has sido tú la que me ha entretenido-Me dijo sacándome la lengua, aun tenia lagrimas en la cara-.
Cuando se fue me quedé sentada más tiempo en las escaleras de entrada, empecé a recordar, recordar todo, todo lo que había vivido sin Carlos. Eso años separada del mundo en un instituto en medio de la nada, la gente mirándome de reojo y cuchicheando sobre mí, mi 

4.1

-¿Lauren Pettigrew?
-Sí.
-¿Quién es?
-No lo quieres saber.
-¿Por qué no?
-Porque no.
-¿Qué tal estas?
-Mejor. Me sorprende que no hallas preguntado donde estamos-Me dijo mirando la habitación-.
-¿Dónde estamos?
-En Francia.
-¿Qué hacemos aquí?
-En nuestra nueva casa.
-¡¿Qué?! ¡¿Y mis padres?!
-Ya lo saben, tu eres la ultima en saberlo.
-¿Por qué?
-¿Por qué, que?
-¿Por qué estamos aquí?
-Piensa.
-Ya lo sé, por Lauren pero ¿Por qué Francia?
-Porque él sabe que es el último sitio a donde iría.
-¿Por qué es el último sitio donde irías?
-Porque…-Dijo bajando la vista- esta es mi casa.
Me quedé mirándole fijamente, estaba en su casa, nuestra casa.
-Creía que eras de Italia-Le dije después de un momento-.
-Soy de Italia pero, cuando me convertí yo…-cerró los ojos un segundo y luego los abrió- me viene a vivir aquí, a esta casa con Víctor y Héctor.
-Entonces… ¿Esmeralda está fuera enterrada?
-Me temo que sí.
-¿Dónde están Héctor y Natalia?
-En la habitación de Héctor.
-¿Y la habitación de Víctor?
-Está Stefan.
-¿Stefan? ¿Qué hace aquí?
-Es buena gente.
-Quiero conocerle ¡Dios!-Grité mientras movía la pierna- ¡Como duele!
-¿Estás bien?
-¿Que me pasó?
-Cuando me sacaste la última estaca entraste en una especie de visión más fuerte, caíste al suelo. En el momento que caíste al suelo Natalia salió disparada por la ventana, en la puerta estaba Lauren, te cogió y te tiró por las escaleras, luego le clavó una estaca Héctor en el hombro y a Stefan en la pierna.
-Madre mía…-Dije mientras escondía la cara entre las manos.
Me quedé en esa posición unos minutos hasta que Natalia apareció en la puerta.
-Buenos días señorita.
-Tú y yo tenemos que hablar-La dije-.
-¡Vale!
-¿Te puedes ir un momento Carlos?
-Claro. Te quiero-Me dio un beso y se fue-.
Esperamos las dos a que saliera por la puerta. Cuando desapareció Natalia se tiró en plancha a la cama y se puso cómoda.
-¿De qué quieres hablar?
-¿Qué pasa con Héctor?
-Nada.
-Natalia…
-Vale, si, estamos juntos ¿Te importa?
-No, solo quería saberlo. ¿Y porque has vuelto con él?
-Porque creo que me he enamorado.
-¿Qué te dijo?
-¿Cuándo?
-Cuando tú estabas en casa de Carlos y le gritaste y luego aparecisteis los dos en la puerta abrazados.
-Ese día…
-Sí, ese día.
-Pues me pidió perdón y me suplicó que lo intentáramos otra vez. No me convencía como lo decía pero vi el cariño y el dolor en sus ojos y yo… me derretí. Me enamoré de él.
-¿Te ha hecho o dicho algo?
-Muchas cosas pero ninguna mala.
-¿Quién es Lauren?
-No vuelvas a pronunciar ese maldito nombre.
-Está bien…
-No voy a ser yo quien te cuente esa historia y no la sabrás hasta que no estés preparada.
-Vale…
-Te he dejado tu ropa en ese armario.
-¿Mi ropa? ¿La de mi casa?
-Dirás de tu anterior casa.
-¿Toda?
-Incluidos zapatos y pinturas.
-Si pudiera moverme te abrazaría.
-¿Carlos no te ha dado su sangre?
-¡¿Qué?!
-Espera un momento.
Salió corriendo hacia el pasillo.
-¡Carlos! –Se oyó desde el pasillo- ¡Ven aquí ahora mismo!
-No grites Natalia, te oigo.
-¡Te mereces que te griten!
-¿Por qué?
-¡¿No le has dado tu sangre?!
-Yo… no podía hacerlo.
-¡No se puede ni mover!
Empecé a moverme, primero una pierna, luego la otra y cuando me incorporé no pude aguantarme más y grité de dolor.
-¡Katherine!-Dijo Carlos desde el pasillo- Tendría que habérsela dado ¡Maldición!
Apareció por la puerta y se puso delante de mí. Lo miré y le dije:
-Estoy… bien… creo…
Se mordió la muñeca y me la puso en la boca.
-Bebe, corre bebe antes de que se cierre.
Sentí como su sangre se acumulaba en mi boca y bajaba por mi garganta. Sabía a carne cruda con una pizca de azúcar. Trague hasta que me aparto la muñeca.
-¿Mejor?-Me dijo mirándome arrodillado.
-Creo que sí.
Empecé a levantarme, me dolía todo pero era un dolor agradable. Mareada me tiré a los brazos de Carlos, que me rodearon y, me levantaron en el aire. Enrollé mis piernas en su espalda y le di un beso largo e intenso. Cuando me separé de él le dije:
-Gracias.
No me respondió, lo único que hizo es apretarme con fuerza contra su pecho y puso su cara en mi hombro.
-Lo siento. Lo siento mucho, de verdad.
Entonces nos tumbamos en la cama todavía abrazados y empezó a llorar. Le apreté con más fuerza, era lo único que podía hacer en ese momento.
-Lo siento-Dijo cuando paró de llorar-.
-Mentira, tú no has hecho nada.
-Te he separado de todo lo que tenias, y te he puesto en peligro.
-Eso no es verdad, he sido yo sola.
-Yo…
-Carlos, para.
-Vamos.
-A donde.
Se quedo pensando un momento y me miro a los ojos con una gran sonrisa, todavía se le notaban los ojos rojos de haber llorado.
-Te tendré que enseñar nuestra casa.
Me cogió de la mano y me dirigió hasta el pasillo. Cuando estuvimos a punto de salir de la habitación me dijo:
-¡Ah! Intenta no morir ¿Vale?
-¡¿Qué?!
-Luego te lo explico.
Le mire y me dirigió por el pasillo estrecho hasta la siguiente habitación.
-Esta es la habitación de Héctor, la siguiente la de Stefan y la habitación siguiente el cuarto de baño.
-Quisiera conocer a Stefan.
-Ahora está trayendo la comida.
-¿Qué tipo de comida?
-La de todos, y la tuya.
-Vale.
Al fondo había unas escaleras que conducían al piso de abajo donde estaba la cocina, el salón y otro cuarto de baño.
-Es muy bonita esta casa-Le dije cuando volvimos a nuestra habitación-.
-Lo sé, la escogí yo.
-Me tienes que explicar lo que me has dicho antes.
-Cuando tomas sangre de vampiro y mueres te conviertes en uno durante un rato, si no bebes sangre fresca en todo ese tiempo, mueres.
-¿Voy a convertirme en uno?
-No, tranquila, no estás muerta.
-¿Qué me ha pasado?
-Pues después de que te calleras por las escaleras y yo ser tirado por las ventana, Stefan y Héctor le persiguieron hasta perderle el rastro, Stefan se quedó sin coche y ahora estamos aquí. Cuando Héctor supo lo que le hicieron a Natalia casi vuelve a ir a buscarle.
-¿Me vas a decir ya quien es ese tal Lauren?
-No debería.
-Tendría que saber a que me enfrento.
-Nos enfrentamos.
-Vale, nos enfrentamos.
-No te lo puedo decir de momento, por favor Katherine no hagas ninguna tontería  en  48 horas.
-¿Por qué en 48 horas?
-Porque habrás eliminado toda mi sangre.
-Interesante…-Dije con tono sarcástico.
Oí cerrar la puerta de entrada, era Stefan. Tenía ganas de conocer al verdadero hermano de Natalia.
-¿Puedo saludarle?-Pregunté a Carlos.
-Claro.
Bajé corriendo las escaleras y me encontré a Stefan. Era alto, rubio, con ojos azules y era muy corpulento. Me lo imaginaba más bajo, era enorme, parecía un armario. Era igual que la foto que vi en internet.
-Hola, soy Katherine-Dije extendiendo la mano, me a estrecho y dijo:
-Yo soy Stefan, hermano de Natalia.
-Ya lo sabía.
-¿Cuántos años tienes?
-17 ¿Y tú?
-Muchos para poder contarlos. Eres muy joven para ser uno de los nuestros.
-¿Un vampiro?
-Claro.
-Yo no soy un vampiro.
-Todavía me cuesta diferenciarnos.
Le sonreí amablemente y le ayudé a colocar la comida y “bebida” en la nevera.
-¿Cómo te gusta más la sangre?
-A temperatura humana.
-Vale, desde ahora soy la chica de la sangre-Me miro y empezó a reírse-.
Cuando terminamos de colocar todo cogí libreta y bolígrafo y subí escaleras arriba para preguntar como querían la sangre. Llamé a la habitación de Héctor, que se oían risas desde el interior.
-¡Pase!-Se oyó una voz desde la habitación.
Abrí la puerta y estaban Héctor y Natalia abrazados viendo una película en blanco y negro.
-¿Os puedo hacer una pregunta?
-Claro-Dijo Natalia-.
-¿Cómo os gusta la sangre?
-¿Para qué lo quieres saber?
-Desde ahora soy la chica de la sangre.
-Perfecto-Dijo Héctor-, a mi me gusta a 15 grados.
-A mí a 30-Dijo Natalia levantando la mano-.
-Vale, mañana os preparo uno por la mañana.
-Gracias-Dijeron a la vez-.
Salí de la habitación y me dirigí a la mía, cuando entré estaba Carlos tumbado, leyendo un libro antiguo.
-Hola.
-Hola, ¿Y esa libreta?
-De camarera.
-¿De camarera?
-Sí, desde ahora soy la chica de la sangre.
-Estás loca.

3.2

Esta vez sí se fue de verdad. Cuando cerró la puerta subí corriendo a ver lo que le había parado a Carlos. Cuando entré en la habitación me encontré a Carlos en el suelo con una estaca en el corazón. Cuando le vi el corazón me dio un vuelco y me senté al lado suyo, no podía aguantar las lágrimas. Lloré hasta que se me acabaron las lágrimas pero seguía sin creer lo que había pasado, Carlos había muerto. Se me ocurrió quitarle la estaca mientras me secaba las lágrimas. A los 5 segundos de quitarle la estaca se levantó bruscamente y cogió una bocanada de aire rápidamente. No me lo podía creer estaba vivo. Solo me limité a mirarlo durante medio minuto hasta que no aguanté más y me lancé a sus brazos.
-Estas vivo-Le dije entre lagrimas-.
-No podría dejarte.
-¿Qué ha pasado?
-Subí arriba a por la chaqueta y cuando entre en la habitación estaba él y me clavó una estaca.
-¿Estas bien?
-Me duele un poco pero estaré bien.
-Quédate aquí, yo iré a pedir ayuda.
-Ni se te ocurra salir de esta casa sola.
-¿Por qué no?
-Porque ese loco está ahí fuera.
-Déjame que te lleve con Héctor o también le puedo llamar y que venga.
-No tiene que venir nadie Katherine.
-Vale pero túmbate y yo me tumbo contigo.
Estuvimos tumbados 2 horas hasta que de pronto se puso tenso y se le salieron los colmillos.
-¡Carlos!
-¡Vete! ¡Tráeme sangre antes de que te mate! ¡Fuera!
Cerré la puerta tras de mí y baje corriendo las escaleras. Se oían ruidos en la habitación. Abrí la nevera, cogí una bolsa y fui escaleras arriba, cuando llegue a la puerta todavía se oían ruidos. Después de dos minutos cesaron los ruidos y abrí la puerta. Me encontré a Carlos contra la pared, cuando me vio le tiré la bolsa, no me atrevía a acercarme a él. Empecé a beber, cuando terminó me miro y me dijo:
-Más.
Baje escaleras abajo y esta vez cogí 2 bolsas para no volver a bajar. Cuando entre en la habitación Carlos estaba más rejado.
-Toma-Le dije mientras le daba una bolsa.
-Gracias.
-De nada.
Cuando terminó le lancé la otra pero me la devolvió.
-Tócame- Me dijo.
-No puedo.
-Katherine, te necesito.
-Si me prometes que no me harás daño
-Te lo prometo.
Me acerqué a él y le cogí la muñeca, noté como mi poder traspasaba a su cuerpo solo con el tacto, era… mágico.
-¿Mejor?
-Mucho mejor, yo… lo siento.
-No pasa nada pero… ¿Podemos pedir ayuda ya?
-¿Cómo?
-Por telepatía.
-Héctor…
-No pidas ayuda, diles que va para allá el hermano de Natalia.
-Mientras que lo hago tócame.
Le cogí de la mano y el cerró los ojos. De repente oí su voz en mi cabeza
<<Héctor, ¿Me oyes?>>
<<Alto y claro>>
<<Va el hermano de Natalia a por ella>>
<<Y a Carlos le ha clavado una estaca-Dije>>
<< ¿Katherine?>>
<<Dejaros de preguntas, tenéis que hacer algo y rápido>>
<<Gracias por avisarnos>>
<<Adiós>>
Cuando se perdió la especie de conexión abrí los ojos, Carlos me miraba fija mente.
-¡¿Qué?! ¿Tengo monos en la cara o qué?
-¿Cómo lo has hecho?
-Pues he escuchado vuestra conversación y he querido probar y a funcionado.
-Eres impresionante.
Le abracé e hizo una mueca de dolor, todavía le dolía la herida.
-Voy a tener que descansar unos días me parece a mí.
-Eso me temo.
Me tumbé a su lado y nos dormimos los dos. Al la mañana siguiente me encontré sola en la habitación, me levanté corriendo y fui en busca de Carlos.
-¡Carlos, Carlos!-Gritaba por toda la casa-¿Dónde estás?
-Aquí abajo.
-¿Qué haces hay? Carlos…
-¡Sorpresa!-Grito Héctor-¿Qué tal?
-¿Y Carlos?
-Carlos, Carlos, siempre Carlos.
-Héctor, ¿Dónde está?
-Eso mismo me pregunto yo.
-¿Y Natalia?
-Con su Hermano y creo que Carlos también.
-Tenemos que ir a buscarlos.
-Sí, ¿pero dónde?
-¡¿Te crees que lo sé?!
-Vale, tranquila.
Empecé a mirar en todas direcciones y le dije:
-Registremos la casa.
-¿Para qué?
-Supongo que habrá algún rastro y tú podrías identificarlo.
-Vale, empecemos.
-Yo arriba y tú abajo.
Subí las escaleras a toda prisa. La prima habitación que miré fue nuestro cuarto, luego la de Alice y por último el baño. Cuando entré en el baño vi que la ventana estaba rota y una nota:
“Tengo a tu amiga y a Carlos, si quieres encontrarlos tendrás que hacer algo a cambio.
De Stefan.”
Miré asustada la carta y me caí de rodillas al suelo.
-¡Héctor!-Grité-¡Héctor!
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Estas bien?!
-Mira-Le dije tendiéndole la carta-, estaba en el suelo.
Leyó la carta detenidamente y abrió tanto los ojos que casi se le salen, luego la volvió a leer con los ojos más relajados y me miró, acto seguido salió corriendo del baño y bajó las escaleras a toda prisa.
-¡Héctor! ¡¿Qué estas haciendo?!
-¡Tiene a Natalia!
-Héctor espera, hay que pensar algo.
-¿Qué tenemos que pensar? ¡Lo único que tenemos que hacer es encontrarlos antes de que los mate a los dos!
-¡¿Cómo va a matar a su hermana?!
-También podría matar a Carlos, Katherine.
-Lo sé. ¿Sabes dónde hay que ir?
-Creo que sí.
-Pues vamos.
Me cogió de la muñeca y tiró de mí, me hacía daño pero en ese momento no era el momento de protestar.
Cuando salimos por la puerta detrás de un árbol vi un Ferrari, mire a Héctor alucinada.
-Sube-Me dijo-.
-¿Es tuyo?
-Sí, sube.
-Nunca he montado en uno de estos.
-Me alegro, sube.
Me senté en el asiento del copiloto y al instante perdí la vista, veía todo negro y empecé a ver una caseta de color verde, de repente la puerta se abrió y salió Stefan cogiendo a Natalia del brazo, empezaba a gritarla y ella a él también entonces Natalia empieza a llorar y el estaba a punto de darla un puñetazo cuando todo se volvió negro y al rato volví a ver normal. Cuando recuperé la vista me giré hacia Héctor que tenía cara de haber visto un fantasma.
-¡¿Qué?!
-Dabas miedo. ¿Qué te ha pasado?
-Que he visto donde están.
-¿Me lo estas diciendo en serio?
-Sí, pero vámonos. Están en una caseta verde de camino a la ciudad.
-Esto es alucinante.
-¡Vamos!
Arrancó el coche y nos pusimos en marcha. Héctor no conducía igual que Carlos, Carlos conducía con delicadeza y bueno, normal, por el contrario, Héctor parece que va a arrancar en volante y hundir los pedales al suelo, tenia tanto miedo que me agarré al cinturón de seguridad. Cuando nos aproximábamos a la casa noté como si algo tirara de mí hacia la casa, sabía perfectamente como ir. Después de 2 kilómetros vimos la casa y aparcamos detrás de un árbol. Cuando Héctor apagó el coche la escena que había visto empezó a hacerse real. Vi a Natalia gritando y llorando. Entonces llegó la parte que yo más temía, vi a Stefan levantar el puño y justo cuando la oba a dar apareció Héctor justo detrás del, le cogió el puño, le izo una llave y lo empujo contra la pared.
-Ni se te ocurra tocarla.
-Es mi hermana, puedo hacer lo que me venga en gana.
-No es tu hermana.
-¿Cómo que no es su hermana?-Pregunté.
-No es Stefan.
En ese momento un coche aparcó delante de nosotros y de su interior apareció Stefan.
-¡Vosotras dos fuera!-Gritó el verdadero Stefan.
-¡Corred!-Gritó Héctor- ¡Buscar a Carlos!
Sin mirar a Natalia entré de golpe en la casa y empecé a mirar a todos lados como una loca.
-¡Carlos!-Grité sin respuesta-¡Carlos!
-¡Carlos!-Gritó Natalia mucho más fuerte que yo.
-Aquí arriba-Se oyó a Carlos desde arriba casi sin fuerzas-.
Subí corriendo las escaleras y fui directa hasta la fuerza que me atraía, era Carlos, estaba en el baño.
-Dios…-Dije cuando le vi, tenia 2 estaca en cada pierna y en cada brazo y tenía una en cada hombro- Espera que te las quito.
-Vale pero ¡Hay!-Gritó cuando le quité la primera- con cuidado.
Le quité una a una y cada vez gritaba más la ultima casi no consigo sacarla, casi no tenía fuerzas, después de quitarle la ultima se me nubló la vista, pensé que era otra visión de las mías pero no, me había desmayado.
Me desperté en una habitación oscura con una lámpara de mesa encendida, a mi lado estaba Carlos.
-¿Qué ha pasado?-Dije frotándome los ojos.
-Muchas cosas pero ahora descansa.
-¿Quién era el falso Stefan?
-Lauren Pettigrew.

3.1

-¡Hola!-La dije-, ¿Estas mejor?
-Sí. Eh… ¿Qué hace el aquí?-Dijo mirando a Héctor.
-Me ha pedido si podía venir-Dijo Carlos-, pensé que no te importaría.
-Si me importa, por favor, vete de aquí.
-Héctor, salte ha fuera conmigo por favor-Le dijo Carlos con la cara tensa-. Ahora.
Miré a Natalia, también tenía la cara tensa, pero en sus ojos vi el miedo que escondía su mirada. Cuando Héctor salió por la puerta se relajó y soltó un suspiro.
-¿Por qué le tienes miedo?
-Yo no le tengo miedo… bueno si, porque… fue él quien me convirtió y… odio esto. Estuve con él 2 meses, me transformo y me dejó abandonada. Por la sed que sentía también transformé a mi hermano.
Cuando termino la frase ya estaba saliendo por la puerta gritando a Héctor.
-¡¿Tu sabes lo que la has hecho?!       
-No, pero si me lo explicas…
-¡La has arruinado la vida! ¡¿Sabes todo lo que ha sufrido?! ¡Mató a su hermano por tu culpa!
-¿Qué la hiciste?, Héctor dímelo- Ordenó Carlos a su hermano-.
-Pues que estuve saliendo con ella, me aburría y la transformé, tampoco es para tanto.
-¡¿Qué te aburrías?! ¡Había empezado a confiar en ti! ¡¿Y esto es lo que consigo?!
-Katherine, eso fue hace más de cien años, he cambiado.
-¿Qué has cambiado? ¡¿Y que hiciste en la fiesta de aquella pobre chica?!
-¡Te estaba buscando!
-¡¿Qué me estabas buscando?!
-Sí, para que vinieras conmigo.
-¡¿Para qué fuera contigo?!
-¡Sí!
-Ella en la vida se irá contigo, en la vida-Dijo Carlos, mirando fijamente a su hermano-.
-¡Parad ya!-Sonó una voz desde la puerta- ¡Os oigo desde el salón!
-Hola Natalia-Dijo Héctor-, yo… yo lo siento… por… por todo lo que te hice… lo siento.
-¡¿Tu qué vas a sentir?! ¡No tienes sentimientos!
Carlos y yo nos miramos alucinados, ahora Natalia parecía otra persona, ya no era una niña indefensa, era un monstruo enfadado. Carlos me miraba con los ojos desorbitados y se me escaparon una risitas que solo las oímos él y yo.
-Natalia, he cambiado.
-¡Casi matas a 20 personas solo para buscar a una que ni siquiera estaba allí!
-Eran 34- La corregí-.
-Pero ese no era yo… era como algo dentro de mí, algo que me impulsaba a hacerlo.
-Se que esta no es mi casa-Dijo Natalia ya calmada-, se que no tengo autoridad en ella, y si te han dejado pasar es porque confían en ti, yo no puedo cambiar eso, asique, si quieres, pasa.
Miré a Carlos alucinada, no podía creer lo que acaba de decir, el también estaba de acuerdo conmigo. Cogí a Natalia de la mano y la llevé dentro, estaba muy tensa.
-No parecías tu-La dije al entrar en la casa-.
-Cuando me enfado otra persona, lo siento.
-¿Lo siento? Has estado genial.
-Gracias. Oye, ¿De qué le conocéis?
-Yo es la tercera vez que lo veo pero, es el hermano de Carlos.
-¿Es su hermano?
-Increíble, pero sí.
-Creo que me dijo algo de un hermano, pero cuando ya has vivido tanto se te olvidan las cosas.
-¿Cómo le conociste?
-Es mejor si te cuento la historia entera. Es mejor del tirón.
-Claro.
-A la semana de cumplir yo los 17 años, salí a dar un paseo por las calles de Londres. Cuando giré un callejón, me lo encontré. Un tipo alto, rubio, con los ojos azules y con estilo, ¿Qué más podía pedir? Bueno, cuando pasé por delante suya me llamo y yo fui como una estúpida. Me fijé en que tenía los mismos años que yo, pero sus ojos decían lo contrario. Me preguntó todo sobre mi y yo a él lo mismo. Me preguntó si podía pasar la noche en mi casa porque no tenían ningún sitio donde dormir y yo le respondí que sí. Cuando llegamos a la puerta de mi casa me pidió que le invitara a entrar.
-No debiste hacerlo.
-Ya lo sé, pero ¿me vas a dejar contártelo?
-Sí.
- Le di de comer pero no comió. Yo y mi hermano teníamos habitaciones individuales, también teníamos una de invitados donde se alojó él. A media noche alguien llamó a mi puerta y entró, se tumbó en mi cama y me abrazó. Hablamos durante toda la noche, me dijo lo preciosa que estaba antes en el callejón y también en ese momento, cuando me dijo aquello me enamoré de él y justo después me mordió. Bebió mi sangre a su gusto y luego me hizo olvidarlo. A los dos meses seguía bebiendo mi sangre y un día me dijo que ya estaba preparada, le pregunté para qué pero el solo me dio su sangre y me mató. Cuando desperté estaba en el ático con mi hermano observándome y en ese momento solo quería matarle y casi me bebo toda su sangre, pero en el último momento conseguí para, entonces recordé lo que me había hecho Héctor y le di mi sangre, le maté y le arruiné la vida como lo había hecho Héctor, desde entonces me siento culpable.
-Cuando te encontramos dijiste que ya no aguantabas más a tu hermano. ¿Por qué dijiste eso?
-Porque desde que le convertí, ha estado protegiéndome, agobiándome y ya no lo soportaba.
-Y todo por culpa de Héctor…
-Exacto, y todo por culpa de Héctor.
Cuando miré hacia delante me encontré a Carlos con una sonrisa en la cara y a Héctor con el ojo morado, me imaginé lo que había pasado y Natalia y yo empezamos a reírnos.
-Katherine, vamos a dejarles solo un rato-Me dijo con la sonrisa todavía en la cara-.
Solté la mano de Natalia y me dirigí hacia el jardín delantero con Carlos.
-¿Qué le has hecho?
-He escuchado toda la historia, cuando ha terminado le he metido y puñetazo en el ojo, lo que me asombra es que no me ha hecho nada a cambio, solo me ha pedido hablar con ella.
-¿Y Alice?
-Haciendo la maleta y escuchando por si pasa algo.
-¿La maleta?
-Se va de casa, lo dijo hace 3 meses.
-¿Por qué se va?
-Encontró una manada y es mejor para ella estar con los de su especie que conmigo, pero vendrá a visitarnos.
-Me alegro por ella.
-Y yo también.
De repente Carlos puso cara extraña, creo que estaba escuchando lo que pasaba en la casa y me dijo:
-Ya vienen.
Cuando abrieron la puerta, Héctor tenía el brazo encima del hombro de Natalia. Me quedé tan alucinada como Carlos.
-¿Qué pasa aquí?-Pregunte-, que cambio ¿no?
-Hemos decidido vivir juntos.
-¿Cómo pareja?-Preguntó Carlos.
-Como amigos-Respondió Héctor-, pero quien sabe…
-¡Te he dicho que no!
-Vale, vale, tranquila.
-¿Dónde vais a vivir?-Pregunté.
-En mi casa-Contestó Héctor-.
-¿Tienes casa?
-Sí, una a las afueras de Guadalajara.
-Yo quiero visitar a mi hermano-Dijo Natalia con voz triste-.
-Y yo quiero que lo hagas.
-Natalia, ¿Cómo se llama tu hermano?
-Se llama Stefan.
-¿Y cómo es tu apellido?
-Owen. ¿Por qué lo dices?
-Nada, por curiosidad.
-Bueno nosotros nos vamos a mi casa.
-Nuestra casa.
-Adiós chicos, cuídala y no la hagas nada malo-Le dije a Héctor- y si te hace algo aquí tienes una amiga.
-Gracias-Me dijo Natalia mientras me daba un abrazo-.
Cuando me separé de ella desapareció en un segundo. Carlos me cogió por la cintura, me atrajo hacia él y me besó. Luego dijo:
-Espero que no haya ninguna rama.
-No, no la hay.
-¿Por qué la has preguntado el apellido?
-Sorpresa, sorpresa.
-Katherine…
-¿Qué? Yo también se hacer experimentos.
-Se nos ha olvidado probarlo con Natalia.
No quería ni contestarle, me había enfadado con él, ¿Cómo me pueden utilizar de rata de laboratorio? Me aparté de él y me metí en la casa. Busqué el ordenador más cercano, un portátil negro de Carlos y me puse a trabajar.
Empecé por el apellido “Owen” pero no encontré nada. No me acordaba en qué fecha había muerto Natalia pero puse si nombre y ¡Bingo! Encontré todo lo que quería saber:
<<Natalia y Stefan Owen desaparecidos el 23 de noviembre de 1887. Encontraron restos de sangre por todo el callejón hasta la pared y también en el desván de su casa>>
Había mucho testo pero no quería leerlo. Solo estaba buscando una cosa y la encontré. Abajo del todo había una foto de Natalia, Stefan y Héctor. Stefan era alto, rubio, con ojos azules y se parecía mucho a su hermana pequeña. Natalia estaba igual que ahora y Héctor también. Lo que más me llamó la atención era la expresión de Natalia, era como si algo detrás de la cámara le estuviera atormentando, pero los demás no se daban cuenta.
En ese momento entró Carlos por la puerta, yo cerré rápida mente el portátil y me fui de la habitación mientras Carlos se preguntaba porque me iba. Veía que venía detrás de mí y le cerré la puerta con mis poderes y en ese momento se me nubló todo, todo se volvió negro hasta que empecé a ver una imagen cada vez más real hasta que la vi perfectamente. Era Stefan en la puerta de nuestra casa y otra vez se me empezó a nublar la vista. Estuve un buen rato con los ojos cerrados sin oír nada hasta que oí a Carlos gritándome.
-¡Katherine! ¡¿Estas bien?!
-Perfectamente, ahora suéltame.
-¿Pero qué te pasa?
-¡¿Qué me pasa?! ¡¿Qué me habéis estado utilizando?! O mejor dicho ¡Tú me has estado utilizando!
-Yo… lo siento…
-¡Suéltame y déjame en paz!
Me levante y fui corriendo al baño aguantándome las lagrimas hasta que ya no pude más. Entré corriendo al baño y cerré la puerta corriendo. No me podía creer que me estuvieran utilizando y no me hubiera dado cuenta hasta ahora.
-¡Estúpida, estúpida, estúpida!-Me gritaba mi misma-¡¿Por qué seré tan estúpida?!
-Katherine… por favor…-Se oyó una voz desde el pasillo-.
-¡Te he dicho que te vayas!
-Katherine escúchame.
-¡No!
-Voy a entrar.
-¡Carlos vete!
En ese momento entró por la puerta. Me miraba fijamente y yo intente apartar la mirada pero no pude.
-Para de hacer eso-Le dije-.
-¿El qué?-Dijo aun mirándome fijamente.
-¡Eso!
-¡¿El qué?!
-¡Mirarme!
-No puedo evitarlo-me dijo abrazándome con fuerza-, es imposible que te deje de mirar.
Ya no podía hablar, se me saltaban las lágrimas. Lo único que pude hacer es abrazarme más fuerte a él y llorar en su hombro.
-Lo siento.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
-¿Sabes lo que he visto?
-¿El qué?
-A Stefan llamando a la puerta.
-¡¿Qué?!
-¿Por qué te asombras? Algún día tendría que venir a por Natalia, ¿no?
-Tenemos que avisarla.
-Ella se lo ha buscado.
-¿Y cuándo va a venir?
-No lo sé.
-Chicos… siento cortaros el rollo pero, es que me voy ya-Dijo Alice desde el pasillo con la maleta-, he dejado mi habitación lista para Katherine.
-Alice…
-¿Era un sorpresa?
-Pues si…
-Pues lo siento. Bueno, ¿No me dais un abrazo?
En ese instante Carlos se lanzó a sus brazos y le dio las gracias, luego y yo hice lo mismo.
-Os echaré de menos.
-Y nosotros a ti-La dije-.
-Os prometo que vendré a veros y no llores por Carlos.
-Adiós.
Mientras que bajaba nosotros nos abrazamos mientras la observamos. Cuando salía por la puerta nos hizo un gesto con la mano y cerró la puerta. Carlos me abrazó con fuerza y le pregunté:
-¿Por qué a dicho lo de la habitación?
-Era una sorpresa pero… ¿Quieres venirte a vivir conmigo?
-¡¿Es una broma?! ¡Claro!
-¿Entonces me perdonas?
-Sí, te perdono.
-Ahora tenemos que hacer una mudanza. ¿Vamos a tu casa?
-No, ahora no me apetece.
-¿Y qué te apetece?
-Ver mi habitación.
-En realidad había pensado montar otro salón y dormimos tú y yo en la mía que es la más grande.
En vez de contestar con palabras, le conteste con un beso y seguimos dándonos besos hasta llegar a la habitación, nos tumbamos en la y seguimos besándonos mientras nos abrazábamos hasta que me quité la camiseta y le dije:
-Bebe.
-¡¿Qué?!
-Bébeme.
-No puedo hacerlo… yo…
-Hazlo.
Entonces se acerco a mi cuello y lo besó como cuatro veces hasta que noté dos agujas penetrándome en el cuello. Al principio quise que parara, dolía hasta que el dolor se transformó en pasión, en amor. Noté todos los sentimientos que sentía, noté penetrar mi sangre en su cuerpo, noté como se soltaba poco a poco y me besó el cuello. Me sentía cansada pero aun así le abracé con fuerza. No nos movimos en un rato hasta que me dormí.
Cuando me desperté Carlos me estaba gritando como un loco, tenía los ojos rojos de llorar, ¿Por qué había llorado?
-¡Katherine! ¡Katherine por favor despierta!
-¿Qué quieres?-Dije con voz ronca.
-Gracias a Dios que estas viva.
-¿Cómo que estoy viva? Carlos, ¿Qué hora es?
-Las 6 de la tarde.
-Tampoco he dormido mucho.
-Has dormido día y medio. No debería haberlo hecho.
-¿Por qué no? Ha estado bien.
-¡¿Qué ha estado bien?! ¡Katherine, casi te mato!
-¡Me estas gritando!
En ese instante me levante de la cama y me fui a la cocina a tomar algo tenía mucha hambre y también tenía el cuello hecho polvo. Cuando me lo toqué todavía tenía un poco de sangre, pero no me importaba, yo quería que lo hiciera, y lo ha hecho por mí.
Cuando llegué a la cocina solo había un helado medio empezado pero me daba igual, estaba muerta de hambre. Cogí el helado y una cuchara y me fui al salón a ver la tele. Cuando me lo acabé fui a la cocina a tirarlo y vi que Carlos estaba apoyado en la nevera, tiré el helado y me senté al lado suyo apoyando mi cara en su hombro.
-¿Qué te pasa?
-Que te he hecho daño.
-Mentira.
-Katherine, mírate el cuello.
-¿Y qué? A mí me ha gustado ¿A ti no?
-Sí pero…
-Ni pero ni nada. Ahora, vamos a ir a comprar que no tengo comida.
-Voy yo.
-No, vamos los dos.
-Katherine, no puedes salir con el cuello así.
-Pues me pongo un pañuelo.
-Katherine por favor…
-Pues voy yo sola.
-Vale vámonos.
-Ya de paso recogemos mis cosas.
-¿Y qué hacemos con Duch y Duna?
-No lo sé.
-Tendríamos que dárselas a alguien porque con todo lo que está pasando…
-Pero por favor, que sea alguien que conozcamos o por lo menos que lo conozcas tú y que sea de confianza.
-No se me ocurre ninguno. ¿Qué tal Héctor?
-Ni se te ocurra.
-También los podemos llevar otra vez a la tienda, todavía son cachorritos y los pueden vender.
-Vale…
Me dirigía hacia la puerta cuando oí el timbre el timbre. Me gire hacia Carlos y tenía cara de angustia, me hizo un gesto con la cabeza y yo abrí la puerta. Detrás de ella se encontraba Stefan.
-Buenos días-Dijo Stefan con voz ronca-, ¿saben donde esta mi hermana?
-Ahora mismo no.
-Huele a ella.
-Ha estado aquí pero ya se ha ido-Le dijo Carlos con la cara tensa-.
-Gracias, y buenos días.
-Si sabemos algo ya te avisaremos.
-Adiós-Se dio la vuelta y se fue-.
Me di la vuelta pero Carlos no estaba, grité su nombre pero nadie contestó, atraje hacia mí el bate que había en el paragüero y me puse en guardia. Grité otra vez su nombre pero de nuevo nadie contesto hasta que oí a alguien bajar las escaleras. Me dirigí hacia ella corriendo hasta que vi que no era Carlos el que bajaba, era Stefan.
-¿Qué haces aquí?
-Ya te lo he dicho, buscar a mi hermana.
-No está aquí.
-No me lo creo.
-¿Dónde está Carlos?
-Arriba.
-¿Qué le has hecho?
-Dime donde está mi hermana.
-¡A las afueras de Guadalajara! ¡Ya no se más!
-Gracias.
-¡¿Qué le has hecho?!
-Descúbrelo tu misma.

2.2

Nos adentramos en el bosque hasta llegar a un descampado, allí podríamos pelear. De pronto me mandaron un mensaje, era Katherine y ponía lo siguiente:
-Lo he visto todo, cuidado. Dentro de un rato iré.
Ella y sus malditas visiones, me sorprende que no viera a Héctor.
-Cuando quieras hermanito.
-Entonces empiezo yo.
Me abalance sobre él y de repente note como mi cuerpo cambiaba. No era un lobo, sino un halcón.
Fui directo a los ojos y le di. Cayó al suelo con las manos en los ojos mientras me maldecía una y otra vez. Después de un rato se levantó, yo estaba en una de las ramas más altas de uno de los árboles. De repente Héctor dio un salto descomunal y se fue cambiando poco a poco en una pantera blanca y se abalanzó sobre mí. Pero en ese momento salió una rama directa a su cabeza, era Katherine.
-Bonito cuerpo-Le dijo con cara de pocos amigos-, me gusta más que el otro.
Volví a mi forma normal, caí al suelo y la abracé.
-Katherine, ¿Qué haces aquí?
-Protegerte.
-¿Cómo lo has hecho?-Dijo Héctor por detrás.
-No te importa.
-Katherine, deja de hablarle así y lárgate de aquí.
-¿Y si no quiero?
-Me estas hartando ya Katherina.
-Katherine.-Le corregí.
-Déjales en paz-Sonó una voz por detrás-, largo.
-¿Y tú quien eres?
-Tu peor pesadilla.
-¿Qué hace Alice aquí?-Me pregunto Katherine.
-Tú déjala.
Entonces Alice empezó a convertirse, era una mujer loba, le gusta que la llamen así quienes la conocen. La conocí hace 4 años en Venecia y no nos hemos separado desde entonces. Nos cambiamos el apellido para parecer una familia y vivir juntos, es como mi hermana.
-Alice, Katherine, iros de aquí ahora mismo.
-No te voy a dejar aquí-Me dijo Katherine y oí un gruñido por detrás.
-Si lo vais a hacer, esto es entre él y yo. Alice llévala a casa.
-Carlos…
-Solo te pido dos cosas, cuando llegues a mi casa ni se te ocurra volver y la segunda, tócame.
-¿Cómo que te toque?
-Hazlo.
Entonces posó su mano en mi hombro y noté como el poder se dispersaba por mi cuerpo, cada vez era más y más fuerte, luego la besé y sentí el poder penetrar por mi boca hasta las puntas de los pies. Noté como Héctor se ponía tenso y giraba la cara.
-Te quiero. –Después de decirme eso escupió a Héctor y casi le da.
Después de que desaparecieran Héctor me dirigió una mirada letal. Saltó hacia mi cuello pero reaccioné y le empujé hasta un árbol del fondo. Se quedó helado con el poder que había gano.
-Como… no puede ser. ¡Maldito seas!- en ese momento se abalanzó hacia mí y me desgarró el cuello. Conseguí recuperarme y  me abalancé sobre él. Casi le arranco el cuello de la fuerza que utilicé. Empezó a desangrarse, no podía creer que le hubiera hecho eso a mi propio hermano.
-¡Héctor! ¡No! Yo… lo siento. Vamos.
<<Lo siento>>-Le dije.
-No pasa nada, esto es lo que pasa entre hermanos.-Acto seguido se durmió.
Entonces le cogí en brazos y me adentre con él en el bosque para salvar su vida. Me había pasado.
A medio camino se despertó.
-¿Qué estás haciendo?
-Salvarte l vida, lo que hacen los hermanos.
-No te hagas el bueno conmigo.
-No lo ago.
-Gracias.
-De nada.
Después se dejó llevar hasta mi casa. En cuanto entre por la puerta las dos se pusieron en guardia, no sé lo que le abría contado Alice a Katherine pero estaba furiosa, más de lo que estaba antes.
-¿Qué haces con eso?-Me dijo Katherine.
-Tiene nombre.
-Por Dios Carlos, ¿Qué estás haciendo?-Me dijo Alice con cara de tristeza y desesperación.
-Salvarle la vida a mi hermano.
-A eso no se le puede llamar tu hermano.
-Katherine, déjalo ya.
-Pero…
-Ni peros ni nada. Alice tráeme una bolsa del sótano.
A los cinco segundos ya estaba con ella en la mano, la cogí y se la di a mi hermano.
-Tócale-le dije a Katherine-, por favor.
-Ni muerta.
-Por favor está a punto de morir, otra vez.
Entonces le tocó y noté como su poder fluía por su cuerpo hasta recuperarse.
-Pero… ¿Cómo es posible?
-Yo tampoco lo sé.
-Gracias-le dijo Héctor a Katherine-, de verdad.
-De nada…
-Katherine por favor.-La dije.
-Vale ya paro.
-¿Puedo hablar contigo?-me dijo Héctor-, a solas.
-Vamos a mi habitación.
Ya podía andar y las heridas del cuello se le estaban curando. Le ofrecí mi ayuda pero rechazó.
-¿Por qué?
-¿Por qué, qué?
-¿Por qué me has traído hasta aquí y me has salvado la vida?
-Porque eres mi hermano, ¿otra vez?
-Pero no lo entiendo.
-Pues lo tienes que entender.
-Bueno yo me voy, pero a seguir queriéndola para mí.
-Y yo voy a seguir protegiéndola de ti, aunque ella sola sepa.
-Es impresionante lo que sabe hacer y qué bien huele por cierto, yo no sé cómo puedes resistirte.
-¿Resistirme a qué?
-A no morderla, a que va a ser.
-Me resisto porque el amor que siento por ella es más fuerte que mi sed.
-Que tierno-Me dijo con una burla-, ya nos veremos.
-Menos en su casa, en cualquier sitio.
Entonces en un abrir y cerrar de ojos desapareció. Oí que me llamaban y bajé para abajo.
-¿Y Héctor?- Me preguntó Alice.
-Se ha ido.
-Mejor.-Se oyó desde el salón.
-Katherine, para ya-Dijo Alice-, es suficiente.
-Voy a… a hablar con ella.
-Suerte.
Fui hasta el salón y la vi a ella con la cara mojada de llorar. Solo me limité a sentarme a su lado y mirarla, observar su belleza.
-Yo… yo no… no te entiendo-dijo entre sollozos-, primero le odias y luego… luego le ayudas y yo…
-Sh… calla.
-Pe-pero…- entonces la besé, nos abrazamos y no relajamos en el sofá, estábamos agotados, yo por lo menos. A los 5 minutos ya estaba Alice tapándonos con una manta.
-Buenos días bella durmiente- Era Katherine.-, ¿Qué tal estas?
-No puedo abrir los ojos-  se me escaparon unas risas- , ¿Y tú qué tal?
-Mejor que tú seguro, Alice te ha calentado una bolsa.
-¿De qué?- Puso los ojos en blanco-. Ah vale, ya sé de qué.
-Toma anda- mientras Alice me tendía la bolsa- , tómatela.
-Gracias.
Me la bebí entera, estaba muy hambriento.
-Katherine- la dije-, tócame por favor.
-¿Otra vez  con lo mismo?
- Por favor.
-Vale, está bien.
-Yo me voy- dijo Alice-, que disfrutéis- entonces Katherine la sacó la lengua mientras giraba sobre sus talones-.
Al instante de salir Alice por la puerta, me besó. Yo se lo agradecí apretándola contra mi pecho y ella me abrazó con más fuerza aún. La besé con más intensidad que nunca y de repente ella me abrazó y empezó a llorar, la abrace con fuerza y ella apoyó su cara en el hueco de mi hombro.
-¿Qué te pasa?
-No lo sé ni yo.
-Tiene que ser por algo.
-No, no sé explicarlo.
-Inténtalo- la dije-, por favor.
-Pues, ¿Cómo pudiste confiar en tu hermano? Solo pensar en lo que te podría haber hecho, yo…
-Katherine, estaba herido y, es mi hermano.
-Te ha hecho daño.
-No tanto como lo que ha sufrido el.
-¿Por lo de Víctor?
-Como te acuerdas eh- ya había parado de llorar- ¿Quieres que te lo cuente?
-Claro.
-Como ya te dije, Héctor le quito el amor de su vida a Víctor, pero lo que no te conté es que la mató.
-¿La mató?
-Sí, la mató. La estuvo utilizando para beber su sangre justo después de su transformación. Una noche oí un grito ahogado que procedía de su habitación, fui corriendo a ver qué pasaba, entonces me encontré con Héctor llorando y entre sus brazos, Esmeralda.
-Madre mía…
-Entonces me miró y me dijo: Ayúdame por favor, yo… yo no quería… me deje llevar y yo…
-No me puedo creer que la matara.
-Como decía, el empezó a llorar y en ese momento entró Víctor en la habitación y empezaron a gritarse, a Héctor se le salían las lagrimas, entonces de repente Víctor se tiró encima de Héctor empezaron a pelearse. A los cinco minutos Héctor estaba hecho polvo y Esmeralda, muerta. Desde entonces Víctor le estuvo torturando durante 2 años hasta que Héctor se hartó y le mató. Entonces me enfadé con él y me quedé solo, hasta que conocí a Alice.
-¿Nunca has tenido novia?
-Hasta ahora no. ¿Ya comprendes lo que le pasa a Héctor?
-Un poco más. Me da pena, ¿Nunca ha querido a nadie?
- No que no sepa, lo tuyo será algo temporal.
-Menos mal. Cuando le vea otra vez intentaré portarme mejor con él.
-Eso espero.
-Pobrecillo, ¿Le invitamos a casa?
-Katherine… no te lo crees ni tú.
-Ya lo sé –y empezamos a reírnos-.
-Chicos, ¿Vamos a dar un paseo?-Dijo Alice desde la cocina- ¿Os parece bien?
-Claro-Dijimos los dos al unísono- ¿Por qué no?
-Elige, ¿Carlos o yo? –Dijo Alice-, te recomiendo el lobo grande, o sea yo.
-Me quedo con Alice- Dijo mirándome- , lo siento.
Cuando se fue Katherine la dije:
-Te propongo un experimento.
-Haber, dime.
-Mira, si te toca y notas como un poder o algo parecido aúlla y si no pasa nada, pues ni hagas nada.
-Vale- Y me guiñó el ojo-.
Katherine ya nos estaba esperando cuando salimos por la puerta, estaba impaciente.
-¿A dónde vamos señores?- Nos pregunto Katherine-, elegir vosotros.
-¿A Mohibi?- Me preguntó Alice-, es la mejor época.
-¿Mohibi?
-Sí, Mohibi.
-¿Qué es eso?
-Ya lo verás, ahora, móntate en Alice- Alice ya estaba más que lista para partir-.
En cuanto Katherine se montó en Alice, esta empezó a aullar como una loca. Se me salieron los ojos de las órbitas.
-¿Estás bien?
- Eh… sí, estoy bien.
En cuanto Alice empezó a correr yo la seguí hasta Mohibi.
Mohibi era un parque acuático apartado del mundo, con unas atracciones descomunales y estaba cubierto por una cúpula y cuando entras es como si fuera verano, como decía Alice, es la mejor época.
-Vaya…
-Para estar apartado del mundo hay gente.
-No me lo puedo creer…- dijo Alice- ¿Cómo es posible?
-Siéndolo- La dije-, es impresionante.
-Y que lo digas.
-¿De qué estáis hablando?- me preguntó Katherine-, no me entero de nada.
-Nada, déjalo.
-Como quieras.
Pasamos la tarde en grande, de arriba para abajo y de abajo para arriba, no parábamos ni un momento, hasta que nos echaron. A la salida rodee con mi brazo a Katherine y dijo:
-Que divertido ha estado.
-Y que lo digas -Dijo Alice-.
-¿Te vienes a dormir a mi casa Carlos?
-Encantado.
De pronto se oyeron gritos de detrás de una furgoneta, Katherine fue la primera en llegar.
-Oh Dios.
-Kathe…
-¿Quiénes sois vosotros?-Dijo la chica- no… no es lo que parece.
-Creo que necesitas ayuda- Dijo Alice detrás de nosotros-, estas echa un asco y… tienes una ardilla muerta en las manos.
-¿Por qué tenéis una humana? ¿De aperitivo?
-¡¿Qué?! ¡No!-Decía Katherine histérica- ¡¿Qué estás diciendo?!
-Katherine cálmate- La dije-.
-Vente con nosotros-Dijo Alice-.
-¿Por qué tendría que hacerlo?
-Porque cuidaremos de ti, tengo sangre en casa-La dije-.
-Muchas gracias.
-¿Quieres que te lleve?-La dijo Alice- puedo llevarte en mi lomo.
-¿En tu lomo? No serás un…
-Sí, lo soy. ¿Te llevo o no?
-¿Vas a hacerme daño?
-No, solo voy a darte algo de comer, estas hecha un asco y te está empezando a dañar el sol.
-Gracias de nuevo, de verdad.
-¿Cómo te llamas?-la preguntó Katherine.
-Me llamo Natalia.
-Vamos-Empezó Alice-, y deja la ardilla.
Andamos hasta el descampado de detrás de Mohibi, Alice se transformo en el lobo gigante y Natalia se quedó tensa.
-¿Dónde vivas?-La preguntó Katherine- podríamos llevarte a casa.
-Yo… yo no tengo casa-Dijo agachando la cabeza-, hasta hace poco vivía con mi hermano, pero me fui, no lo soportaba más.
-Cu… ¿Cuántos años tienes?
-Nací en 1870 y mi hermano en 1865.
En ese momento Alice lanzó un aullido y yo la miré de reojo y la dije:
-Llévala a casa y dale de una bolsa, yo me quedaré aquí con Katherine.
Cuando desaparecieron por los arboles la agarré por la cintura y la atraje hacia mí, ella me abrazó, más fuerte que nunca y la besé en la frente. De repente note como una especie de mano me daba en el hombro me gire y me asuste tanto que me caí al suelo, cuando mire a Katherine no podía parar de reírse.
-¿Tanto te asusta una rama?
-Pues si no hay nadie que la este tocando, sí.
-Gallina.
-Deberías tener miedo de mí.
-Pero lo que pasa es que yo no tengo miedo y tú lo tienes de una rama.
-Controlada por tu extraño poder mental de mover las cosas.
-Correcto- se estaba tumbando al lado mío-, tengo hambre. ¡Mira! Allí hay una manzana.
-Pues cómetela.
-Deberíamos ir con Natalia y Alice.
-¿No íbamos a tu casa?
-Quisiera conocer a Natalia y preguntarle sobre su hermano y todo eso. Y creo que nos vamos a llevar bien.
-Cuando la he visto pensaba que te iba atacar, no deberías haberte acercado.
-¡Estaba gritando!
-¡Era la ardilla! ¡Cuando te vio se asustó y podría haberte atacado Katherine!
-¡¿Crees que sabía que era un vampiro?!
-No…
-Te quiero-Me dijo con ternura-.
-Y yo, pero tenemos que irnos, creo que hay alguien.
-¿Qué?
-Hola chicos-Oí la voz de Héctor detrás de mi- ¿Qué tal?
-Estábamos mejor solos-Dijo Katherine-, pero que le vamos a hacer si apareces sin avisar.
-Lo siento pero no he podido esperar, mi curiosidad me mataba.
-¿Qué quieres?
-¿Quién era la chica de la paloma?
-Una que a ti no te interesa-Dijo Katherine- ¿Por qué lo dices?

-Otra vez, por curiosidad, creo que me suena. ¿Puedo ir a verla con vosotros?
-Si no haces nada malo-Le dije-.
-Vámonos, pero, primero una cosa-Dijo Katherine-.
Después de 2 segundos me di cuenta de que una rama más  gruesa que me había tocado y vi que se dirigía hacia Héctor y puse los ojos en blanco y de repente vi a Héctor tocarse la cabeza con gesto de dolor y vi que Katherine empezaba a tirarse al suelo de lo que se reía.
-Lo siento, no he podido aguantarme-Se le escaparon algunas risas-, de verdad lo siento.
-Anda vámonos.
-Quiero que me lleve Héctor, quiero montar en una pantera blanca, es inquietante.
-Katherine…
-No, no déjala-Dijo Héctor con una sonrisa en la cara-, si es lo que quiere, yo no se lo impediría.
-Iré detrás de vosotros. Héctor, si notas algo ruge.
-Vale.
-¿Cómo que si nota algo?
-Luego lo probaremos con Natalia.
-Por Dios, me estoy volviendo loca.
Héctor ya se había convertido cuando ella me besó. En cuanto se montó Héctor rugió, pero no fue un rugido normal, fue un rugido extraño pero con fuerza.
Cuando entramos por la puerta Alice me miro con cara asustada después de mirar a Héctor, creo que la tranquilice con mi mirada porque dejó de estar tensa.
-Pasar-Nos dijo Alice mirando todavía fijamente a Héctor-.
-¡Hola!-Se oyó una voz desde el salón.