-¡Hola!-La dije-, ¿Estas mejor?
-Sí. Eh… ¿Qué hace el aquí?-Dijo mirando a Héctor.
-Me ha pedido si podía venir-Dijo Carlos-, pensé que no te importaría.
-Si me importa, por favor, vete de aquí.
-Héctor, salte ha fuera conmigo por favor-Le dijo Carlos con la cara tensa-. Ahora.
Miré a Natalia, también tenía la cara tensa, pero en sus ojos vi el miedo que escondía su mirada. Cuando Héctor salió por la puerta se relajó y soltó un suspiro.
-¿Por qué le tienes miedo?
-Yo no le tengo miedo… bueno si, porque… fue él quien me convirtió y… odio esto. Estuve con él 2 meses, me transformo y me dejó abandonada. Por la sed que sentía también transformé a mi hermano.
Cuando termino la frase ya estaba saliendo por la puerta gritando a Héctor.
-¡¿Tu sabes lo que la has hecho?!
-No, pero si me lo explicas…
-¡La has arruinado la vida! ¡¿Sabes todo lo que ha sufrido?! ¡Mató a su hermano por tu culpa!
-¿Qué la hiciste?, Héctor dímelo- Ordenó Carlos a su hermano-.
-Pues que estuve saliendo con ella, me aburría y la transformé, tampoco es para tanto.
-¡¿Qué te aburrías?! ¡Había empezado a confiar en ti! ¡¿Y esto es lo que consigo?!
-Katherine, eso fue hace más de cien años, he cambiado.
-¿Qué has cambiado? ¡¿Y que hiciste en la fiesta de aquella pobre chica?!
-¡Te estaba buscando!
-¡¿Qué me estabas buscando?!
-Sí, para que vinieras conmigo.
-¡¿Para qué fuera contigo?!
-¡Sí!
-Ella en la vida se irá contigo, en la vida-Dijo Carlos, mirando fijamente a su hermano-.
-¡Parad ya!-Sonó una voz desde la puerta- ¡Os oigo desde el salón!
-Hola Natalia-Dijo Héctor-, yo… yo lo siento… por… por todo lo que te hice… lo siento.
-¡¿Tu qué vas a sentir?! ¡No tienes sentimientos!
Carlos y yo nos miramos alucinados, ahora Natalia parecía otra persona, ya no era una niña indefensa, era un monstruo enfadado. Carlos me miraba con los ojos desorbitados y se me escaparon una risitas que solo las oímos él y yo.
-Natalia, he cambiado.
-¡Casi matas a 20 personas solo para buscar a una que ni siquiera estaba allí!
-Eran 34- La corregí-.
-Pero ese no era yo… era como algo dentro de mí, algo que me impulsaba a hacerlo.
-Se que esta no es mi casa-Dijo Natalia ya calmada-, se que no tengo autoridad en ella, y si te han dejado pasar es porque confían en ti, yo no puedo cambiar eso, asique, si quieres, pasa.
Miré a Carlos alucinada, no podía creer lo que acaba de decir, el también estaba de acuerdo conmigo. Cogí a Natalia de la mano y la llevé dentro, estaba muy tensa.
-No parecías tu-La dije al entrar en la casa-.
-Cuando me enfado otra persona, lo siento.
-¿Lo siento? Has estado genial.
-Gracias. Oye, ¿De qué le conocéis?
-Yo es la tercera vez que lo veo pero, es el hermano de Carlos.
-¿Es su hermano?
-Increíble, pero sí.
-Creo que me dijo algo de un hermano, pero cuando ya has vivido tanto se te olvidan las cosas.
-¿Cómo le conociste?
-Es mejor si te cuento la historia entera. Es mejor del tirón.
-Claro.
-A la semana de cumplir yo los 17 años, salí a dar un paseo por las calles de Londres. Cuando giré un callejón, me lo encontré. Un tipo alto, rubio, con los ojos azules y con estilo, ¿Qué más podía pedir? Bueno, cuando pasé por delante suya me llamo y yo fui como una estúpida. Me fijé en que tenía los mismos años que yo, pero sus ojos decían lo contrario. Me preguntó todo sobre mi y yo a él lo mismo. Me preguntó si podía pasar la noche en mi casa porque no tenían ningún sitio donde dormir y yo le respondí que sí. Cuando llegamos a la puerta de mi casa me pidió que le invitara a entrar.
-No debiste hacerlo.
-Ya lo sé, pero ¿me vas a dejar contártelo?
-Sí.
- Le di de comer pero no comió. Yo y mi hermano teníamos habitaciones individuales, también teníamos una de invitados donde se alojó él. A media noche alguien llamó a mi puerta y entró, se tumbó en mi cama y me abrazó. Hablamos durante toda la noche, me dijo lo preciosa que estaba antes en el callejón y también en ese momento, cuando me dijo aquello me enamoré de él y justo después me mordió. Bebió mi sangre a su gusto y luego me hizo olvidarlo. A los dos meses seguía bebiendo mi sangre y un día me dijo que ya estaba preparada, le pregunté para qué pero el solo me dio su sangre y me mató. Cuando desperté estaba en el ático con mi hermano observándome y en ese momento solo quería matarle y casi me bebo toda su sangre, pero en el último momento conseguí para, entonces recordé lo que me había hecho Héctor y le di mi sangre, le maté y le arruiné la vida como lo había hecho Héctor, desde entonces me siento culpable.
-Cuando te encontramos dijiste que ya no aguantabas más a tu hermano. ¿Por qué dijiste eso?
-Porque desde que le convertí, ha estado protegiéndome, agobiándome y ya no lo soportaba.
-Y todo por culpa de Héctor…
-Exacto, y todo por culpa de Héctor.
Cuando miré hacia delante me encontré a Carlos con una sonrisa en la cara y a Héctor con el ojo morado, me imaginé lo que había pasado y Natalia y yo empezamos a reírnos.
-Katherine, vamos a dejarles solo un rato-Me dijo con la sonrisa todavía en la cara-.
Solté la mano de Natalia y me dirigí hacia el jardín delantero con Carlos.
-¿Qué le has hecho?
-He escuchado toda la historia, cuando ha terminado le he metido y puñetazo en el ojo, lo que me asombra es que no me ha hecho nada a cambio, solo me ha pedido hablar con ella.
-¿Y Alice?
-Haciendo la maleta y escuchando por si pasa algo.
-¿La maleta?
-Se va de casa, lo dijo hace 3 meses.
-¿Por qué se va?
-Encontró una manada y es mejor para ella estar con los de su especie que conmigo, pero vendrá a visitarnos.
-Me alegro por ella.
-Y yo también.
De repente Carlos puso cara extraña, creo que estaba escuchando lo que pasaba en la casa y me dijo:
-Ya vienen.
Cuando abrieron la puerta, Héctor tenía el brazo encima del hombro de Natalia. Me quedé tan alucinada como Carlos.
-¿Qué pasa aquí?-Pregunte-, que cambio ¿no?
-Hemos decidido vivir juntos.
-¿Cómo pareja?-Preguntó Carlos.
-Como amigos-Respondió Héctor-, pero quien sabe…
-¡Te he dicho que no!
-Vale, vale, tranquila.
-¿Dónde vais a vivir?-Pregunté.
-En mi casa-Contestó Héctor-.
-¿Tienes casa?
-Sí, una a las afueras de Guadalajara.
-Yo quiero visitar a mi hermano-Dijo Natalia con voz triste-.
-Y yo quiero que lo hagas.
-Natalia, ¿Cómo se llama tu hermano?
-Se llama Stefan.
-¿Y cómo es tu apellido?
-Owen. ¿Por qué lo dices?
-Nada, por curiosidad.
-Bueno nosotros nos vamos a mi casa.
-Nuestra casa.
-Adiós chicos, cuídala y no la hagas nada malo-Le dije a Héctor- y si te hace algo aquí tienes una amiga.
-Gracias-Me dijo Natalia mientras me daba un abrazo-.
Cuando me separé de ella desapareció en un segundo. Carlos me cogió por la cintura, me atrajo hacia él y me besó. Luego dijo:
-Espero que no haya ninguna rama.
-No, no la hay.
-¿Por qué la has preguntado el apellido?
-Sorpresa, sorpresa.
-Katherine…
-¿Qué? Yo también se hacer experimentos.
-Se nos ha olvidado probarlo con Natalia.
No quería ni contestarle, me había enfadado con él, ¿Cómo me pueden utilizar de rata de laboratorio? Me aparté de él y me metí en la casa. Busqué el ordenador más cercano, un portátil negro de Carlos y me puse a trabajar.
Empecé por el apellido “Owen” pero no encontré nada. No me acordaba en qué fecha había muerto Natalia pero puse si nombre y ¡Bingo! Encontré todo lo que quería saber:
<<Natalia y Stefan Owen desaparecidos el 23 de noviembre de 1887. Encontraron restos de sangre por todo el callejón hasta la pared y también en el desván de su casa>>
Había mucho testo pero no quería leerlo. Solo estaba buscando una cosa y la encontré. Abajo del todo había una foto de Natalia, Stefan y Héctor. Stefan era alto, rubio, con ojos azules y se parecía mucho a su hermana pequeña. Natalia estaba igual que ahora y Héctor también. Lo que más me llamó la atención era la expresión de Natalia, era como si algo detrás de la cámara le estuviera atormentando, pero los demás no se daban cuenta.
En ese momento entró Carlos por la puerta, yo cerré rápida mente el portátil y me fui de la habitación mientras Carlos se preguntaba porque me iba. Veía que venía detrás de mí y le cerré la puerta con mis poderes y en ese momento se me nubló todo, todo se volvió negro hasta que empecé a ver una imagen cada vez más real hasta que la vi perfectamente. Era Stefan en la puerta de nuestra casa y otra vez se me empezó a nublar la vista. Estuve un buen rato con los ojos cerrados sin oír nada hasta que oí a Carlos gritándome.
-¡Katherine! ¡¿Estas bien?!
-Perfectamente, ahora suéltame.
-¿Pero qué te pasa?
-¡¿Qué me pasa?! ¡¿Qué me habéis estado utilizando?! O mejor dicho ¡Tú me has estado utilizando!
-Yo… lo siento…
-¡Suéltame y déjame en paz!
Me levante y fui corriendo al baño aguantándome las lagrimas hasta que ya no pude más. Entré corriendo al baño y cerré la puerta corriendo. No me podía creer que me estuvieran utilizando y no me hubiera dado cuenta hasta ahora.
-¡Estúpida, estúpida, estúpida!-Me gritaba mi misma-¡¿Por qué seré tan estúpida?!
-Katherine… por favor…-Se oyó una voz desde el pasillo-.
-¡Te he dicho que te vayas!
-Katherine escúchame.
-¡No!
-Voy a entrar.
-¡Carlos vete!
En ese momento entró por la puerta. Me miraba fijamente y yo intente apartar la mirada pero no pude.
-Para de hacer eso-Le dije-.
-¿El qué?-Dijo aun mirándome fijamente.
-¡Eso!
-¡¿El qué?!
-¡Mirarme!
-No puedo evitarlo-me dijo abrazándome con fuerza-, es imposible que te deje de mirar.
Ya no podía hablar, se me saltaban las lágrimas. Lo único que pude hacer es abrazarme más fuerte a él y llorar en su hombro.
-Lo siento.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
-¿Sabes lo que he visto?
-¿El qué?
-A Stefan llamando a la puerta.
-¡¿Qué?!
-¿Por qué te asombras? Algún día tendría que venir a por Natalia, ¿no?
-Tenemos que avisarla.
-Ella se lo ha buscado.
-¿Y cuándo va a venir?
-No lo sé.
-Chicos… siento cortaros el rollo pero, es que me voy ya-Dijo Alice desde el pasillo con la maleta-, he dejado mi habitación lista para Katherine.
-Alice…
-¿Era un sorpresa?
-Pues si…
-Pues lo siento. Bueno, ¿No me dais un abrazo?
En ese instante Carlos se lanzó a sus brazos y le dio las gracias, luego y yo hice lo mismo.
-Os echaré de menos.
-Y nosotros a ti-La dije-.
-Os prometo que vendré a veros y no llores por Carlos.
-Adiós.
Mientras que bajaba nosotros nos abrazamos mientras la observamos. Cuando salía por la puerta nos hizo un gesto con la mano y cerró la puerta. Carlos me abrazó con fuerza y le pregunté:
-¿Por qué a dicho lo de la habitación?
-Era una sorpresa pero… ¿Quieres venirte a vivir conmigo?
-¡¿Es una broma?! ¡Claro!
-¿Entonces me perdonas?
-Sí, te perdono.
-Ahora tenemos que hacer una mudanza. ¿Vamos a tu casa?
-No, ahora no me apetece.
-¿Y qué te apetece?
-Ver mi habitación.
-En realidad había pensado montar otro salón y dormimos tú y yo en la mía que es la más grande.
En vez de contestar con palabras, le conteste con un beso y seguimos dándonos besos hasta llegar a la habitación, nos tumbamos en la y seguimos besándonos mientras nos abrazábamos hasta que me quité la camiseta y le dije:
-Bebe.
-¡¿Qué?!
-Bébeme.
-No puedo hacerlo… yo…
-Hazlo.
Entonces se acerco a mi cuello y lo besó como cuatro veces hasta que noté dos agujas penetrándome en el cuello. Al principio quise que parara, dolía hasta que el dolor se transformó en pasión, en amor. Noté todos los sentimientos que sentía, noté penetrar mi sangre en su cuerpo, noté como se soltaba poco a poco y me besó el cuello. Me sentía cansada pero aun así le abracé con fuerza. No nos movimos en un rato hasta que me dormí.
Cuando me desperté Carlos me estaba gritando como un loco, tenía los ojos rojos de llorar, ¿Por qué había llorado?
-¡Katherine! ¡Katherine por favor despierta!
-¿Qué quieres?-Dije con voz ronca.
-Gracias a Dios que estas viva.
-¿Cómo que estoy viva? Carlos, ¿Qué hora es?
-Las 6 de la tarde.
-Tampoco he dormido mucho.
-Has dormido día y medio. No debería haberlo hecho.
-¿Por qué no? Ha estado bien.
-¡¿Qué ha estado bien?! ¡Katherine, casi te mato!
-¡Me estas gritando!
En ese instante me levante de la cama y me fui a la cocina a tomar algo tenía mucha hambre y también tenía el cuello hecho polvo. Cuando me lo toqué todavía tenía un poco de sangre, pero no me importaba, yo quería que lo hiciera, y lo ha hecho por mí.
Cuando llegué a la cocina solo había un helado medio empezado pero me daba igual, estaba muerta de hambre. Cogí el helado y una cuchara y me fui al salón a ver la tele. Cuando me lo acabé fui a la cocina a tirarlo y vi que Carlos estaba apoyado en la nevera, tiré el helado y me senté al lado suyo apoyando mi cara en su hombro.
-¿Qué te pasa?
-Que te he hecho daño.
-Mentira.
-Katherine, mírate el cuello.
-¿Y qué? A mí me ha gustado ¿A ti no?
-Sí pero…
-Ni pero ni nada. Ahora, vamos a ir a comprar que no tengo comida.
-Voy yo.
-No, vamos los dos.
-Katherine, no puedes salir con el cuello así.
-Pues me pongo un pañuelo.
-Katherine por favor…
-Pues voy yo sola.
-Vale vámonos.
-Ya de paso recogemos mis cosas.
-¿Y qué hacemos con Duch y Duna?
-No lo sé.
-Tendríamos que dárselas a alguien porque con todo lo que está pasando…
-Pero por favor, que sea alguien que conozcamos o por lo menos que lo conozcas tú y que sea de confianza.
-No se me ocurre ninguno. ¿Qué tal Héctor?
-Ni se te ocurra.
-También los podemos llevar otra vez a la tienda, todavía son cachorritos y los pueden vender.
-Vale…
Me dirigía hacia la puerta cuando oí el timbre el timbre. Me gire hacia Carlos y tenía cara de angustia, me hizo un gesto con la cabeza y yo abrí la puerta. Detrás de ella se encontraba Stefan.
-Buenos días-Dijo Stefan con voz ronca-, ¿saben donde esta mi hermana?
-Ahora mismo no.
-Huele a ella.
-Ha estado aquí pero ya se ha ido-Le dijo Carlos con la cara tensa-.
-Gracias, y buenos días.
-Si sabemos algo ya te avisaremos.
-Adiós-Se dio la vuelta y se fue-.
Me di la vuelta pero Carlos no estaba, grité su nombre pero nadie contestó, atraje hacia mí el bate que había en el paragüero y me puse en guardia. Grité otra vez su nombre pero de nuevo nadie contesto hasta que oí a alguien bajar las escaleras. Me dirigí hacia ella corriendo hasta que vi que no era Carlos el que bajaba, era Stefan.
-¿Qué haces aquí?
-Ya te lo he dicho, buscar a mi hermana.
-No está aquí.
-No me lo creo.
-¿Dónde está Carlos?
-Arriba.
-¿Qué le has hecho?
-Dime donde está mi hermana.
-¡A las afueras de Guadalajara! ¡Ya no se más!
-Gracias.
-¡¿Qué le has hecho?!
-Descúbrelo tu misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario