sábado, 25 de febrero de 2012

1.1

Llueve.
Todo empezó hace 6 años. Sentía que me faltaba algo, y lo sigo sintiendo. Ahí es cuando lo vi por primera vez, tenía los mismo años que yo, una figura perfecta, rostro perfecto, y voz perfecta, era, perfecto…
Ahora lo he vuelto a ver con los mismos años que yo pero esta vez no le vi en un sueño, lo vi al entrar al instituto por primera vez en mi nuevo pueblo, Alovera. Tenía los mismos cabellos marrones, sus rasgos perfectos y esos ojos marrones penetrantes. Decían que no tenia padres, solo estaban su hermana Alice y el. El se llamaba Carlos, estaba en mi clase.
Su hermana tenía más años que él, pero justo el tenía que estar en mi clase, 4ºD. Era el mejor en todo, absolutamente en todo, en sociales, educación física, ciencias,… en todo.
Cuando llegué a la clase de inglés, me sentaron con él, de cerca era aun más perfecto, me miraba todo el rato, no me quitaba los ojos de encima, me agobiaba pero a la vez me gustaba, no lo entendía muy bien. Al final me atreví.
-Hola, me llamo Katherine, ¿Y tú?
-Hola, yo me llamo Carlos, encantado.
-¿No eres nuevo por aquí?
-Claro que no, pero tu si, parece que todo el mundo quiere conocerte.
-Sólo se han acercado a mis 3 personas y solo por empujarme, cuanto entusiasmo por conocer a gente nueva en este pueblo.
-No suele haber gente nueva.
-Ah.
Fue lo único que hable en todo el día, este maravilloso día tan aburrido. Horrible.
Al día siguiente algunas chicas de mi clase se acercaron a mí para conocerme, de los únicos nombres que me acordaba eran de Jane, una chica amable pero muy, pero que muy cotorra y agobiante, y Marina, una chica muy reservada pero con pinta de maja. En el recreo Carlos y Alice Emerson estaban en la otra punta, apartados, hablando tan normalmente. En verdad tenía ganas de estar con ellos, siempre me he considerado diferente, en mi ciudad, no hablaba con nadie era una marginada, me gustaba.
Jane me contó que cuando murieron sus padres les dejaron una buena herencia a los dos, pero no se hacían notar demasiado, solo por la ropa que llevaban, pero nadie se fijaba porque eran hermosos, más de lo normal. Carlos seguía mirándome en cada clase, y me agobiaba pero cada vez me gustaba más. En la hora libre aproveché para hablar con él y me contó cosas de sus antepasados, de la historia de su familia y tenían un símbolo, un león. Me pareció extraño hablar con alguien durante tanto tiempo seguido, solo hablaba así con mi madre que es una cotorra y es la única que participa en las conversaciones, pero esta vez yo también participé, le conté por que nos habíamos mudado, porque no me gustaba el sitio y demás, pero no terminamos la conversación cuando sonó el timbre y le dije que la dejáramos para la vuelta a casa. Es la primera vez que me sentía a gusto en un sitio estando con alguien, era demasiado extraño para mí, y para todos los que nos rodeaban. Al final de la clase Jane empezó a interrogarme de forma brusca, quería sacar algo para contárselo a todos, pero no lo consiguió.
A la salida me estaba esperando junto a la puerta.
Tan perfecto como siempre.
-¿Seguimos?-me preguntó.
-Claro.
-¿Por dónde íbamos? ¡Ah! Sí, que por qué no te gustaba este sitio.
-Porque es un sitio frio, muy bonito, si, pero no me llama la atención, y anuqué la casa nueva sea genial y más grande que un piso, no me gusta mucho.
-¿Pero no estas a gusto aquí?
-Solo cuando hablo contigo.
-Eres con la única persona con la que hablo y no es Alice.
Seguimos andando hasta llegar a mi nueva casa.
-Yo, bueno esta es mi casa, tu… ¿tu donde vives?
- No muy lejos del pueblo.
-Este fin de semana puedes quedar ¿no?
-Claro, ¿a qué hora te vengo a buscar?
-Sobre las cinco, ¿te parece bien? Así me ayudas con sociales.
-Encantado.
-Adiós.
Al día siguiente apareció media hora antes, parecía asustado.
-Todavía falta media hora, no me había arreglado.
-Tengo miedo.
-¿Por qué?
-No nos pueden ver juntos, vamos.
-¡Carlos!-Dije mientras que el me agarraba el brazo con fuerza- ¡Suéltame! ¡Me haces daño!
-Tengo que confesarte algo, confía en mí, por favor.
-¡El qué!
-Hace 6 años te vi en un sueño pero más pequeña no entiendo nada, te he estado buscando todo este tiempo y no entiendo nada.
-Yo también te vi exactamente me pasaba lo mismo hasta que te vi.
-Creo que no deberíamos vernos o por lo menos hablarnos durante unas semanas es mejor para los de más. Quedaremos en secreto tu y yo y aclaramos todo esto, ¿vale?
-Vale, pero ahora te vas a quedar ¿no?
-No lo sé, creo que sí pero poco tiempo, muy poco tiempo.
Empezamos a hablar, hablar, hablar y más hablar hasta que dieron las nueve, era súper tarde y de pronto hoy la puerta de entrada y me gire un momento hacia la puerta, cuando me gire el ya no estaba, que extraño.
Esa noche fue la segunda vez que soñé con él en toda mi vida.
Al día siguiente en Educación Física empecé a marearme veía todo borroso, la única figura que podía diferenciar era la de Carlos…
-¿Katherine  estas bien?
-Creo que sí, ¿dónde estoy?
-En el hospital, empezaste a gritar y a gritar como una loca, estaba muy asustado.
-¿Qué decía?
-Carlos, Carlos, ayúdame por favor, me muero no Carlos, ¿donde estas? No veo nada, y después empezaste a llorar y no podía más y, ¿enserio que estas bien?
-Que sí, pero por favor, llévame a mi casa.
-Vamos.
-¿Se lo has dicho a mis padres?
-No tenía otra opción, pero les he dicho que yo me encargo de ti y se han vuelto a trabajar.
-¿Por qué se lo has dicho?
-Son tus padres, ¿Qué quieres que haga?
-¡Pues callarte la boca! A lo mejor funciona.
-Vale, lo siento.
-Vamos al autobús, que lo perdemos.
Fuimos todo es camino callados, estaba incomoda, no lo entendía, nunca me había sentido incomoda callada. El es diferente, muy diferente.
Cuando llegamos a mi casa se quedo conmigo toda la mañana, me dio de comer, cocinaba genial, es perfecto, y luego por la tarde jugamos al monopolio, es muy fácil solo con dos jugadores, y esta vez le gane, pero seguro que se dejo ganar, no me creo que yo ganara a don perfecto.
Por la tarde nos salimos al porche de atrás a tomar el sol, y empezamos a hablar.
Esa noche Carlos se quedo a dormir conmigo, sin que mis padres lo sepan, queremos ir despacio, muy despacio, es peligroso que estemos juntos, no sé porque pero tiene que ser así. Le quiero, y eso es lo que importa.
Cuando me desperté estaba lloviendo a cántaros, y Carlos estaba allí conmigo, había engañado a mis padres para dejarle pasar. Me dijo que avía pasado aquí la noche y sudaba, mucho, tenía una pesadilla horrible, pero no me acuerdo. Después mis padres se fueron a trabajar y Carlos, me preparó el desayuno, huevos con bacón, después me llevo a la revisión del hospital y me hicieron un electro. Me daba que estaba muerta, se habría estropeado.
Carlos empezó a ponerse blanco, como la porcelana, me dijo que nos fuéramos, olía a sangre. Yo soy muy rara yo puedo oler la sangre, soy una rarita. El también la olio, odiábamos la sangre, muchísimo, sobretodo yo.
Llegamos a casa, y se marcho, pero al rato como a la media hora, apareció con un ramo de flores moradas, mi color favorito, yo no sabía como él podía saber cuál era mi color preferido, pero tampoco me moleste en preguntar.
Al rato Carlos estaba agotado, estaba dormido en mi cama y yo junto a él, me apetecía agua pero no quería soltarme de él, entonces vi un vaso encima de la encimera, me concentre para atraerlo hacia mí, no me esperaba esto, pero de repente el vaso voló hasta mí, me quede petrificada, estaba asustada, no sabía qué hacer. Me relajé y me volví a dormir
Cuando nos despertamos se lo conté, lo que me había pasado antes con el vaso.
-Pero no lo entiendo, como has podido hacerlo, es magia…
-Carlos, tengo un presentimiento.
-Dime.
-Creo que estábamos destinados a estar juntos, para siempre, no es normal que nos hayamos visto en un sueño, no lo entiendo, y, eres con la primera persona que me siento a gusto estando con ella, y nunca me había enamorado así de una persona.
-Yo también lo había pensado, pero no entiendo porque tenemos que ocultarnos así.
-Yo tampoco, creo que la gente ya está preparada ¿no Carlos?
-Supongo, bueno mañana vengo a recogerte, que son las nueve y me tengo que ir ya a casa, ¿mañana te vienes a la mía?
-Claro.
Y de pronto sentí sus labios en los míos, era mi primer beso, en toda mi vida, fue genial.
Al día siguiente fui a si casa a las afueras del pueblo, era muy bonita. Nos tiramos allí casi todo el día en su porche de diseño. Estaba muy raro.
Mañana era mi cumpleaños, genial, que entusiasmo por hacerme más vieja…
A rato me gire, vi que había algo en la ventana, una nota, creo. Para probar mis recién descubiertos poderes, la atraje hacia mí.
En efecto, era una carta, en el sobre ponía: Para Katherine Thomas.
Me quede un buen rato mirándola, no sabía si debería abrirla, de todos modos era para mí, no había ningún problema. Al fin me decidí a abrirla y ponía lo siguiente:
Katherine, TE QUIERO, CON LOCURA.
Del tonto de Carlos.
Era lo más corto y bonito que me habían hecho en toda mi vida, es perfecto.
Al rato estaba ya dormida, solo había leído 2 páginas y ya estaba frita, patético. Al día siguiente no oí el despertador, menos mal que Carlos estaba en la puerta, si no, no me despierto. Le vi con una sonrisa en la cara y un paquete en el brazo, era enorme, que ganas de abrirlo, de pronto me di cuenta de que estaba en pijama y no iba a bajar así a recibirle, entonces salte de la cama y me empecé a vestir a toda prisa. A los 30 segundos ya estaba vestida y peinada, baje corriendo por las escaleras, casi me mato, y entonces le vi a él y a su gran regalo, supongo que era para mí. Me lo entregó.
-Felicidades, espero que te guste.
-No hacía falta.
-Si la hacía amor.
Entonces empecé a abrir ese enorme regalo y note una criatura respirando dentro, empecé a abrirlo más deprisa, él se dio cuenta.
-Tranquila, no se va a morir.
-No importa quiero verlo ya.
De pronto vi a un cachorro rescatado de la perrera, era de color chocolate, daban ganas de comérselo. Nunca avía visto una cosita tan mona. Me lancé hacia Carlos, para darle las gracias, y él lo estaba esperando.
Mi madre nos interrumpió con un sonido de su garganta, estaba esperando, que persona tan impaciente.
-Bueno, te toca abrir el nuestro, pero primero tendrás que ponerle un nombre, ¿no?
-Claro, pero Carlos debe ayudarme.
-Yo no tengo imaginación para estas cosas.-dijo con voz entusiasmada- Pero podré hacer un esfuerzo.
-¿Qué tal Duna? ¿Es una chica no?
-Claro que lo es, yo me he comprado otro. Ese nombre mola.
-El tuyo será chico claramente.
-Por supuesto, lo tengo en el coche, pero todavía no le he puesto nombre, ¿me ayudas?
- ¿Qué te parece Duchs?
-Es perfecto. ¿No tienes que abrir el regalo de tus padres?
-Claro. ¿Dónde están?
Mis padres no estaban, nos habían dejado solos, que considerado, pero ya de paso cogieron mi regalo. Al rato aparecieron con una caja más, menos, pequeña. La cogí. Pesaba lo sullo para ser una cajita, y me decidí a abrirlo. Era una cámara, de color morado, mi color favorito.
-Para que congeles tu recuerdos para siempre,-dijo mi madre con voz sentimental- a no ser que se te quemen.
-Gracias mamá, lo ultimo sobraba.
Entonces apareció mi padre con una caja grande, pero no tan grande como la de Carlos, era más bien mediana.
-Ábrelo hija, espero que te guste.
-Gracias papá.
Empecé a abrirlo, era un portátil. Genial.
-¡Oh! Gracias papá.
-Así ya no se te pueden quemar las fotos.-dijo mi madre intentando arreglar lo de antes.
Luego hubo un silencio molesto pero me apresuré en pedir a Carlos que trajera el otro cachorrito del coche y lo llevara a mi habitación, lo estaría esperando allí. El asintió y salió por la puerta con una inmensa alegría, nunca le había visto tan feliz.
Entro por la puerta de mi habitación con un perrito casi tan mono como el mío, pero el mío era mucho mejor.
-¿Te ha gustado mi regalo?
-Es el mejor regalo que he podido tener en mi vida. Necesitaba compañía cuando no estás conmigo.
-Ósea, ¿Qué te sientes sola cuando no estoy contigo?
-Pues sí, pero ya no ¿te asombra?
-No, pero no sabía que te sintieras así cuando no estoy contigo.
-¿Qué raza o mezcla son?
-Entre un podenco y caniche, cuando me lo dijeron por teléfono no sabía que iban a ser tan bonitos. Son preciosos.
-Y que lo digas. Gracias.
-No es para tanto.
Después de estar un rato jugando con los perros me sonó el teléfono.
-Katherine ven dentro de media hora a casa de marina.-Era Jane.
-¡Y trae a Carlos contigo!- Sonó por detrás, era Marina.
-Vale en media hora estoy, ¿Qué me pongo?
-Ropa normal, bueno, que llevo prisa. ¡Ya voy Marina! Adiós.
Me colgó de repente, le dije a Carlos lo que me había dicho y a las 6:30 cogimos el coche para ir a casa de Marina. De pronto se me empezó a nublar la vista, no hice ningún movimiento extraño, para no alarmar a Carlos. Empecé a ver a Duch y Duna de mayores y a Carlos y a mí, juntos, casados, en una casa casi tan perfecta como él, luego, otra vez todo se volvió negro, estaba asustada, pero feliz de ver esa imagen. ¿Habría visto el futuro, o era solo un deseo? No entendía nada. Al rato, se me nublo todo otra vez la vista, pero esta vez estábamos en el coche, yendo hacia casa de Marina, pero 2 kilómetros más adelante, entonces un coche empieza a derrapar y se vuelca, Carlos casi no reacciona por el susto, menos mal que le grite. De golpe, todo e volvió negro y volví a la normalidad, estábamos justo en el momento del accidente.
-Cuidado con el coche azul, va a volcar.
-¿pero qué estás diciendo?, como va a volcar, no pasa nada.
-CUIDADO.
De repente el coche empezó a derrapar y volcó exactamente como en mi visión, por así decirlo. Carlos de quedo paralizado, pero siguió conduciendo, estaba muy tenso, demasiado tenso, estaba más pálido que las nubes.
Llegamos a casa de Marina, una fiesta me esperaba.
-¡SORPRESA!-Me gritaron todos. Había un montón de gente que no me sabia los nombres, como el chico moreno de la esquina, que estaba con otra chica que ni me sonaba.-FELIZ CUMPLAÑOS.
-Tenemos una sorpresa para ti.- me dijo Jane.
-Ven con nosotras- Dijo Marina.
-Chicas no hacía falta.
-Ha sido idea de Carlos.-miré a Carlos con cara de pocos amigos.
-Sorpresa… tenemos que hablar luego.
-Yo sí que tengo que hablar contigo luego. Jane, no conozco ni a la mitad.-La susurré.
-Invité a algunas personas y dije que trajeran a amigos y se ha formado este lio.
-¿Y a donde me llevas?
-Ya lo verás.
Subimos la escalera hasta la habitación de Marina, nos paramos enfrente del balcón y me taparon los ojos por detrás, era Carlos.
-Cuidado hay un escalón. Ahora tres pasos y…
Había una mesa con una vela en medio y una comida con muy buena pinta.
-Carlos ¿Qué es esto?
-Pues una cena con su vela…- no le dejé acabar porque ya le estaba besando.
-Gracias,-le dije-es perfecto.
Empezamos a comer, todo estaba buenísimo. Abajo seguía la fiesta y parece que se estaba descontrolando un poco, pero ahora solo me importaba.
-¿Cómo lo has sabido?-me dijo.
-¿El qué?
-Lo del coche, ¿Cómo?
-Pues estaba en el coche y se me nublo la vista, todo estaba negro y vi a ti y a mí con Duch y Duna correteando alrededor, mucho más mayores y vi un anillo en mi mano, supongo que estábamos casados, tú también tenias uno. Luego todo volvió a la normalidad y la los 5 segundos todo se volvió negro de golpe y vi al coche volcando.
-Encima de que mueves cosas ¿puedes ver el futuro?
-Creo que sí, pero es la primera vez que me pasa, desde que estoy contigo, me pasan cosas muy extrañas.
-Oye, ¿puedes ver algo más?
-No lo sé, no lo he intentado.
-Sabes…  eres lo mejor que me ha pasado en mi vida.
-Y tú en la mía.
-Creo que tendríamos que bajar ya. ¡Ah! Se me olvidaba, me voy una semana con Alice de viaje.
-Te voy a echar de menos.
-Y yo a ti.
Bajamos por las escaleras y todo el mundo se giró hacia nosotros y después a Marina y a Jane, empezaron a hablar sobre mí y detrás de ellas había una caja enorme.

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