sábado, 3 de diciembre de 2011

Capitulo 1.1

                                                                      1.





-¡Corre!-Decía el- ¡Corre como no lo has hecho nunca!

Jane corría y corría hasta no poder más, pero por mucho que corriera no terminaba nunca, siempre habría más camino por delante.

-¡Dame la mano!-Dijo aquel muchacho- ¡Vamos!

Jane hizo lo que la ordenó y el la llevó de la mano hasta que entraron en aquella cueva.

-No vuelvas a pararte-Dijo el muchacho mientras la abrazaba con fuerza- Nunca más.

En aquella cueva Jane pudo verle mejor. Era el muchacho más hermoso que había visto en su vida, aquella boca y esa nariz, el cabello color marrón, musculatura perfecta y lo que más le llamo la atención, sus ojos. Eran grises penetrantes, los miró fijamente y no quería dejar de mirarlos ni un solo momento. Preciosos- Pensó Jane-. Simplemente preciosos.

-¿Quién eres?-Preguntó Jane todavía mirando sus ojos.

Entonces el muchacho empezó a llorar, parecía débil e indefenso y Jane lo abrazó más fuerte.

Estuvieron abrazados mucho tiempo o eso es lo que le pareció a ella, poco a poco el muchacho se fue enderezando, la miró a los ojos y… la besó.

-Te quiero.

-¿Qué?

-Recuérdalo, te quiero- Dijo el muchacho mientras se desvanecía.

-¡No! Espera, ¿Quién eres?- Preguntó Jane desesperada- Por favor no te vayas… -Susurró al viento-.

Jane se despertó lentamente, estaba tan cansada que no le apetecía ni respirar, pero tenía que hacerlo- O si no me moriré- Dijo una vocecilla en su mente.

-¡AH!-Se oyó desde el salón- ¡AH!

Jane se levantó de golpe. ¿Qué ha sido eso? ¿Qué ha sido ese sueño? Parecía real… y ese chico, ¿Quién era?

-¡AH!-Se volvió a oír desde el salón-¡Socorro!

¡Caroline!- Pensó Jane mientras saltaba de la cama. Salió disparada por el pasillo hasta llegar al salón y vio la escena:

Caroline estaba de pie en el sofá y un ratón intentaba… ¿Matarla?

-¿Qué leches estás haciendo Caroline?

-¡Un ratón! ¡Un ratón!

Entonces miró fijamente al ratón.

-¡Steve!

-¡¿Steve?!

-Es mi ratón de prácticas-Dije mientras lo cogía-, se habrá escapado.

Caroline no dijo nada, lo único que hizo fue resoplar y bajar de la silla.

-Gallina.

-¡Que te calles! Me he dado un susto ¿Vale?

-Vale, vale, tranquilízate tía.

-Bueno, me voy con Chad.

-Desde que estás con el eres diferente, y llevas pañuelos en el cuello, nunca te han gustado los pañuelos.

-Bueno pues ahora si ¿vale?

-Vale.

-Adiós que no te aguanto.

-Nos hagáis ninguna tontería.

-¡Oh! ¡Cállate!

-Te quiero-La dijo Jane mientras cerraba la puerta-.

-¡Yo a ti no!-Se oyó desde el otro lado de la puerta.

Caroline era su hermana pequeña, solo la sacaba un año pero seguía siendo pequeña. Desde que murieron sus padres en aquel accidente Jane se ha encargado de ella y ella de Jane.

Tambien tenían un hermana mayor que ellas, un año y medio más mayor que Jane, pero hace dos años, Laura se fue de casa con su novio y solo hablan con ella en Navidad y fin de año, pero no la habían vuelto a ver.

Bueno Jane, vamos a planearnos la mañana-Pensó ella-, primero recoges el baño, después tú habitación y por último el resto de la casa. Bueno pues ¡Vamos allá!

Entonces Jane se recogió el pelo en una coleta, cogió la escoba, la fregona, tres bolsas de basura y unos guantes.

-¡Vamos allá!

Cogió la escoba y la fregona y se fue directa al baño. Limpió y relimpió todo lo que pasaba por su paso, después de un cuarto de hora se dirigió directa a su habitación pero estaba muy limpia ya y no tardó ni diez minutos en terminar, como estaba cansada se tumbó en el sofá mientras se tomaba un helado de melocotón

-Voy a ver que tiene Caroline en su habitación, espero que no se dé cuenta-Dijo después de estar un buen rato en el sofá-.

Fue de puntillas hasta la puerta de la habitación de Caroline y después de aguantar unos segundos la respiración abrió la puerta. Aquella habitación olía entre una mezcla de esmalte de uñas con colonia y estaba perfectamente colocada.

-Soy una mala hermana, lo sé, pero tengo que encontrarlo y saber que hace con ese tal Chad.

Jane, nerviosa, empezó a rebuscar entre los cajones y las sabanas en su busca entonces al pisar unas baldas de madera vieron que estaban mal encajadas y las quitó con facilidad y por fin lo encontró.

-Su diario, bien.

De pronto el teléfono empezó a sonar.

-¡Oh mierda! ¡¿Cómo se ha enterado?!-Maldecía Jane mientras se dirigía hacia el teléfono- debe de tener poderes.

Jane cogió el teléfono, era la vecina de enfrente, la señora Matilde.

-Hola, ¿Jane?

-Sí, soy yo ¿Qué quería?

-¿Podría pasar un momento a ayudarme?

-Claro, encantada. Ahora mismo paso.

Salió por la puerta justo después de haber guardado el diario, luego tendría que leerlo.

Llamó a la puerta de la señora y ella la abrió la puerta corriendo.

-¿Podrías colgarme estos cuadros cariño? Pesan mucho.

-Claro.

Nunca había estado en la habitación de Matilde. Jane se quedó asombrada cuando entró en aquella habitación, había un sillón en el fondo y a su lado una estantería después la cama y por último la mesita de noche con una lámpara encima de la mesa.

-¿Dónde te pongo los cuadros?

-Uno encima de la cama, otro encima del sofá y el ultimo… el ultimo no hace falta que lo pongas.

-Señora seria un placer ayudarla en todo lo que fuera, no es molestia colgar en vez de 2 colgar 3.

-¡Te he dicho que no hace falta!-Gritó la señora enfadada.

Jane asustada no volvió a hablar hasta que hubo colgado los cuadros. Cuando terminó los miró detenidamente. Eran muy extraños, el primero era de una señora con fuego azul en las palmas, el segundo, el segundo no sabría como describirlo, era un chico con cola y orejas y con un morro enorme, como si fuera un perro o un lobo. Luego, me giré y vi que la señora no estaba y se me ocurrió destapar el otro cuadro, cuando lo vio se quedó atónita. Era un vampiro, un vampiro autentico. Asustada, Jane fue a despedirse de la señora.

-Adiós, ya están los cuadros colgados.

-Muchísimas gracias cariño.

Pues ya ha pasado todo lo malo, ahora, a leer el diario.- Pensó Jane con entusiasmo mientras salía de aquella casa a toda prisa. Cuando llegó a su apartamento fue dirigida hacia el diario, cuando lo tuvo en la mano dudó un solo momento mientras pensaba en todo lo malo que podría pasar en aquel momento, luego pensó en todo lo bueno y finalmente lo abrió.

Hola diario,

Hoy es 23 de Octubre de 2011 y hoy he empezado a salir con un chico llamado Chad, le conocí en la fiesta de mi amiga Annie y Jane todavía no sabe nada. No sé si debería decírselo porque él es bastante mayor que yo. Bueno por donde iba, lo conocí en aquella fiesta y en cuanto me miró me enamoré, el se acerco después de 3 minutos hacia mí y me invitó a una copa y luego pues… nos besamos y fue fantástico…

-Siguiente-Dijo Jane pasando de página-.

Querido diario,

Hoy, 3 de noviembre, ha sido la primera vez que me he unido físicamente…

-¡Siguiente!

Hoy, no tengo ni idea de lo que ha pasado pero cuando he llegado a casa de Chad el me ha besado hasta que ha llegado al cuello y… no recuerdo más, solo que estaba en mi casa, en mi cama y no sé cómo había llegado hasta allí, pero estoy segura de que no había sido un sueño, es como… como si hubiera perdido 3 horas de mi vida, que extraño.

Jane se quedó atónita, no se creía lo que escribía su hermana porque justo ese día llegó perfectamente a casa y se fue directamente a su habitación y no dijo nada, aunque Jane sabía que la pasaba algo pero no la dijo nada. Cuando terminó aquella página guardó el diario donde estaba y se fue a leer.

A las doce Caroline todavía no había vuelto y Jane se cansó de esperar a que volviera y se fue a dormir.



Tengo que encontrarlo-Pensó Mark ansioso-, lo he olido, era un ciervo.

Estaba hambriento, llevaba días sin comer y no había visto a Chad desde hace días, todavía tenían un asunto pendiente.

Me dijo que estaba con una chica muy interesante, me apetece conocerla-pensaba distraídamente hasta que visualizó ha aquel ciervo- 1, 2 y… ¡3! ¡Lo cacé!- pensó mientras ya lo estaba mordiendo. Cuando termino lo llevó a aquel animal a un barranco y lo tiró.

-Bueno, pues ya está hecho. Ahora vámonos hacia Kénika.

Estuvo conduciendo toda la noche sin perder fuerza, ya que se había alimentado bien. Fue directo al apartamento de Chad para pasar allí lo que quedaba de noche. Llegó a aquel apartamento a las cinco y media de la mañana, ansioso por ver a su amigo llamó corriendo a la puerta.

-¿Quién es?-Sonó por el telefonillo- ¡Son las cinco de la mañana por Dios!

-Bueno si quieres me voy-Dijo Mark sarcástico-.

-¡¿Mark?!

-El mismo.

-Tío que fuerte, no te esperaba. Pasa.

Entonces sonó un pitido irritante y la puerta de la verja se abrió. Mark, cansado de esperar subió hasta el apartamento en 5 segundos y llamó a la puerta. Cuando esta se abrió no era Chad el que estaba detrás, era un hermosa chiquilla de pelo marrón y ojos azules.

-Hola-Dijo ella extendiendo su delicada mano hacia Mark-, soy Caroline.

-¡Oh! La famosa Caroline, yo soy Mark.

-¡Hola Tío!

-¡Chad!-Dijo Mark mientras se abrazaban- Ha pasado mucho tiempo.

-Demasiado diría yo.

-Oye si no te importa no tengo ningún sitio para dormir.

-Ponte cómodo anda.

-Buenas noches Mark-Dijo Caroline-.

-Buenas noches.

Después, Chad y Caroline se fueron a su habitación y Chad se tumbó en el sofá y se durmió agotado.



Jane se despertó asustada, estaban gritando su nombre desde el pasillo.

-¡Jane!- Gritó la vecina desde el pasillo- ¡Jane! ¡Caroline se ha desmayado!

¿Qué? - Pensó Jane asustada.

-¡Señorita Jane! ¡Se ha caído por las escaleras! ¡Necesita ayuda!

Salí corriendo hacia la puerta y casi tiro a la señora Mc Gregory. Giré corriendo y bajé como un rallo por las escaleras hasta el tercer piso y allí estaba ella, estaba sangrando por alguna parte pero no sabía cuál. En ese instante Chad apareció justo delante de mí.

-¡Tú!-Dije señalándole-.

-¿Qué ha pasado?

-¡Has sido tú! ¡¿Qué la has estado haciendo?!

De repente sus ojos se volvieron negros y sus colmillos crecieron- ¡Un vampiro!- pensó Jane. Soltó un grito descomunal.

-¡Oh! ¡Dios mierda! ¡No he podido controlarme!

-¡Te has alimentado de ella! ¡Y por eso está así!

-Tengo que matarte…

-¡¿Qué?! Tío tú tienes trastornos.

-Debo matarte.

-¡¿Estás loco?! ¡¿Y Caroline?!
-La llevaré también.

Acto seguido me cogió de la muñeca y cogió a Caroline del tobillo y la arrastró hasta el ascensor.

-Cuando estemos fuera no quiero que grites o intentes escapar porque si no tu muerte será más lenta y dolorosa.

-Vale, con una condición. No vuelvas a tocarme hasta que lleguemos donde tenemos que llegar.

-¿Y porque debería creer en tu palabra?

-Porque sé que cuando intente escapar tu me perseguirás y como eres más rápido y fuerte que yo, o eso creo, me cogerás y me llevarás otra vez contigo, después, me matarás lentamente.

-Me parece correcto.

Entonces me soltó. Cuando salimos del ascensor Chad tenia a Caroline en los brazos y yo le seguía a todas partes. De vez en cuando se giraba para mirarme.

-Creo que ya se a quien le vas a gustar.

-¡Oh! Vale…

-Estas muy despistada, Jane.

-No estoy despistada, lo que pasa es que no quiero pensar en ello.

-Eres una chica lista Jane, es una pena y lo que más me impresiona es que no estás asustada.

-¡Claro que estoy asustada! ¿Cómo no voy a estarlo?

-Bueno, yo que sé.

-¿Cuántos años tienes?

-¿Cuántos crees que tengo?

- Un millón y medio.

-Si… sobre todo un millón…

-Entonces ¿Cuántos años tienes?

-Eso nunca se pregunta.

Resoplé y él se giró y me sonrió. Me daba nauseas que me mirara, y aun más pensar en lo que me iba a pasar.

Subimos toda una calle hasta llegar a un deportivo de color gris. La verdad es que Caroline si que sabe escoger bien a los novios- Dijo la vocecilla de su cabeza-, realmente bien.

-Sube.

Me monté en el asiento del copiloto y el dejó a Caroline detrás tumbada, luego se sentó al lado mío, cuando lo hizo un escalofrió recorrió toda mi espalda. Me llevó por sitios que nunca había visto en mi vida, conocía perfectamente la ciudad, la preciosa ciudad de Kénika. Pasamos al lado de un lago pero que era tan pequeño que pensaba que era un charco enorme. Luego se me ocurrió rebuscar en la guantera del coche y cuando la abrí vi una cosa que no había esperado nunca que hubiera en la guantera, había con diez bolsas de sangre robadas del hospital.

-¿Quieres un poco?

-Eh… no… gracias-Dije mientras me entraban nauseas.

Pasaron como una hora y media en el coche y todavía no habíamos llegado.

-¿Cuanto queda?-Dije adormilada.

-Pues como 2 horas más, duérmete si quieres.

-Vale…

Me puse cómoda, apoyé mi cabeza en la ventana y cerré en los ojos, al minuto ya estaba dormida.

-Cuidado-Oyó una voz a lo lejos- ¡Cuidado tío que no es de goma!

-¡Hay!-Gritó Jane cuando la dejaron en el suelo- ¡Que no soy de goma!

-Vaya ya esta despierta-Dijo el chico que acompañaba a Chad-.

Esa voz la sonaba, si, la sonaba mucho, demasiado, era él, el chico de su sueño. Jane todavía veía borroso pero podía diferenciar sombras. Vi que llevaba gafas pero no podía diferenciar más.

-Es preciosa-Dijo él mientras me acariciaba la mejilla- y esos ojos marrones son, simplemente alucinantes.

-Vaya gracias-Dijo Jane todavía desorientada-, yo sé de qué color tienes los ojos.

-¿Cómo? Si no los puedes ver.

-Los tienes de color gris.

-Pero… ¿La has dicho algo Chad?-Preguntó asustado.

-No, en absoluto.

El muchacho se quedó callado durante diez segundos.

-Vale, está bien, de esta me encargo yo.

-Vale pues me voy.

Oí unos pasos a mi derecha y un portazo descomunal. Chad se había ido.

-¿Quién eres?-Pregunté.

-Soy el que se va a alimentar de ti.

-¿Por qué no veo bien?

-Bébete esto-La dijo cogiéndola de la mano y depositando en ella una botella-, te ayudará a ver mejor.

Jane se la bebió de un solo trago, estaba riquísimo. Después cerró los ojos, los volvió a abrir y parpadeo un par de veces, volvía a ver.

-Eres tú-Dijo Jane mirándole directamente-, eres tú de verdad.

-¿Yo?

-Sí, tú.

-Eh… ¿Y de que me conoces?

-¿Quién eres?

-Pues soy Mark, encantado-Dijo extendiendo la mano-.

Jane se la cogió con gusto y de repente solo existía el, no existía nada alrededor, solo él.

-¿Qué es esto?- Pensó sorprendida Jane.

-No tengo ni idea- Oí de repente.

Jane gritó del susto y le soltó la mano al muchacho. En cuanto dejaron de tocarse, todo volvió a la normalidad. Jane, asustada, se separó de Mark hasta que chocó contra la pared.

-¿Qué ha sido eso?-Preguntó Jane asustada- ¿Has sido tú?

Mark no dijo nada, absolutamente nada, solo miraba a Jane fijamente.

-¿Me vas a matar?-Dijo Jane más asustada aun- ¿Lo vas a hacer?

-No… yo… no puedo matarte.

-¿Por qué no?-Dijo Jane, pero no la dio tiempo a terminar, Mark se había ido.

No me digas que te gusta- Dijo la vocecita-, es absurdo, quiere matarte.

Pero no puede, ha dicho que no puede, ¿Sentirá él lo mismo que yo?-Pensó entusiasmada Jane- Es imposible…

Ella todavía seguía cansada y vio que todavía le quedaba un poco del líquido que le había dado ese chico. Lo cogió y se lo bebió de un trago, acto seguido se durmió.

-Nada es lo que parece-Sonó una voz en su cabeza-, recuérdalo.

Jane se levantó de golpe, no sabía dónde estaba ni que había pasado, incluso no sabía si estaba viva. Solo recuerda esas palabras, esas palabras que acababa de oír.

-Vaya por fin-Dijo Mark al otro lado de la habitación.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?

-Pues en un camión.

-¡¿Qué?! ¡¿En un camión?!

-Pues si…

-¿Qué hacemos aquí?

-Pues… Chad y yo hemos pensado una cosa.

-Hay Dios…

-¿Quieres saberlo?

-Creo que ahora no… oye ¿Y mi hermana?

-Con Chad.

Jane empezó a pasar la mirada por todo el camión y no añadió nada más.

Que camión más grande- dijo la voz en su cabeza-, parece una habitación.

Mark se puso a cuatro patas de golpe y fue hacia ella desafiante, se fijó en que no tenía puestas las gafas y Jane le miró a los ojos, se quedó mirándolos mientras él se iba a cercando poco a poco hasta que llegó justo delante de ella y se sentó enfrente de ella. El se quedó observándola detalle a detalle, fracción a fracción después la tocó la cara y todo volvió a pasar como había pasado antes, solo existían ellos,  solo ellos.

-Es impresionante-Dijo Mark-, es simplemente alucinante.

-No quiero seguir con esto-Dijo Jane asustada-, no… no sé qué es esto y no quiero saberlo.

-Pero…

Jane apartó la cara rápidamente y se levantó corriendo. Estaba asustada, no podía creer lo que pasaba, era como si hubiera una conexión entre los dos, pero ella estaba convencida de que era él quien hacía que nuestras mentes conectaran. Ella no podía pensar en otra cosa que en aquel sueño y en aquello que había pasado hace unos segundos. Jane, asustada, se dirigió hacia una esquina y resbaló poco a poco apoyada en la pared hasta que se sentó en el suelo.

-No te acerques a mí-le dijo mirándole fijamente mientras una lágrima le recorría la cara-, ni se te pase por la cabeza volver a acercarte a mí.

Después Jane estalló en llanto mientras Mark la miraba.

-Por favor deja de llorar-Dijo él mientras se acercaba aun más a ella-.

-¡No te acerques más!-Le gritó Jane- ¡No te acerques!

-Lo siento.

-¿Qué habíais pensado Chad y tú?

-¿Enserio quieres saberlo?

-Sí.

-Pues Chad quiere mucho a tu hermana y de verdad, a otras muchas las habría matado ya, pero a tu hermana no, entonces hemos pensado que forméis un grupo con nosotros.

-¿Un grupo? ¿De qué?

-Mira, Chad y yo nos metimos en un lio y ahora tenemos que arreglarlo.

-¿Y para qué sirve el grupo?

-Para arreglarlo.

-Me parece absurdo.

-Bueno, ¿Sí o no?

-¿Sí o no qué?

-Que si quieres o no.

-¿Y si te digo que no? ¿Me matarás?

-No. Si dices que no, te borraré la memoria y no volverás a ver a tu hermana.

-Pues entonces… si.

Mark casi se le sale los ojos de alegría pero no hizo ningún gesto.

Después de que estuvieran mirándose el uno al otro un buen rato, Jane se levantó, se sentó a su lado y abrió los brazos pidiendo un abrazo. Mark se quedó atónito mirándola pero le devolvió el gesto y la abrazó, pero esta vez no pasó nada, nada se volvió blanco pero podían hablar todavía.

Necesitaba un abrazo, gracias. -Dijo ella mientras le abrazaba aún más fuerte que antes-¿Por qué?-Preguntó el asombrado- Porque lo necesitaba-Dijo Jane mirándole a los ojos.

-Hace mucho que no me daban un abrazo, Jane.

-¿Hace cuanto?

-Desde que me transformé.

-¿Y eso cuanto es?

-Mucho, Jane, demasiado-Dijo el muchacho mientras las lagrimas asomaban en sus ojos-.

Jane, sin decir nada le quitó las lágrimas una a una hasta que pararon de salir.

Eres alucinante-Dijo el mirándola detenidamente-.

-¿Por qué soy alucinante?

-Porque no te apartas de mí. Porque no estás asustada.

-Antes si lo estaba, pero ahora sé que no me harás nada.

Jane seguía abrazada a él hasta que se durmieron los dos. Durmieron durante horas hasta que llegaron a su destino. Cuando despertaron todavía seguían abrazados fuertemente.

-Todo esto ha pasado muy deprisa Mark, yo no debería estar haciendo esto, yo no soy así. Tú eres diferente.

-Lo sé.

 De repente las puertas de la furgoneta se abrieron bruscamente y Chad apareció tras ellas asombrado. Cuando vio que estábamos abrazados, sin decir nada, se giró y desapareció por la derecha. Los dos se quedaron paralizados unos segundos y a la velocidad del rayo se separaron y Jane salió disparada de la furgoneta pensando y asimilando en lo que había pasado hace un rato, después de unos minutos se acordó de su hermana y salió en su busca. La busco por todas partes pero no la encontraba lo único que veía era la furgoneta, lo que más la impresionaba es que hubieran parado en medio de la nada y que Chad y Caroline hubieran desaparecido. Pensó en ir a buscar a Mark pero no la apetecía verlo otra vez, pero ¿Y si el sabia donde estaba su hermana? Tendría que volver con el para encontrarla.

-Me he perdido-Dijo Jane con voz inocente-.

-Si te hubieras esperado a que yo saliera de la furgoneta.

-¿Por qué no has salido todavía?

-Porque estoy recordando uno de los mejores momentos de mi larga vida.

-Vamos-Dijo mientras le cogía de la mano-, no te pongas ñoño.

El gruño mientras le sacaban de la furgoneta a rastras y cuando cayó al suelo le entraron ganas de gritar pero no lo hizo, no delante de aquella extraña chica.

-Vamos, dime donde está mi hermana.

-Tengo que cogerte para ir allí.

¡Mierda!- pensó Jane- No quiero tocarle, no quiero que pase lo de antes, pero por Caroline aré lo que tenga en mis manos.

-Vamos princesa-Dijo mientras extendía su mano hacia ella-.

-Estúpido-dijo ella mientras le cogía las manos-.

-Hace un momento me abrazabas y… ¿Y ahora me insultas?

-Soy bipolar ¿Vale?

Mark la cogió y empezó a correr hacia el acantilado que había a unos 50 metros, mientras, Jane estaba gritando asustada, gritaba y gritaba y cuando Mark se lanzó hacia el vacio ella cerró fuerte los ojos y a los tres segundos estaban de pie en un suelo hecho de piedra antigua. Jane atónita miró a su alrededor.

-¿Dónde estamos?-Preguntó fascinada.

-En Redurns.

-¿Redurns?

-Es un lugar escondido de los malditos humanos…

-¿Cómo?

-De los queridísimos humanos. Aquí habitan cambiantes, brujas, vampiros y rara vez híbridos.

-¿Híbridos?

-Los híbridos son criaturas creadas por las brujas. Es medio cambiante, medio vampiro.

-Dios mío esto es increíble, es como si hubiéramos vuelto al siglo XVIII.

-Es que aquí es el siglo XVIII y siempre lo será.

Mark cogió el brazo de la muchacha y la dirigió hacia una pequeña casa y llamó a la puerta. Cuando la hermosa muchacha que abría la puerta vio a Jane saltó hacia sus brazos. Mark pasó sigilosamente dentro de la casa y se sentó en el cómodo sofá que tanto había añorado- Estoy en casa, definitivamente estoy en casa- pensó mientras una gran sonrisa asomaba en su rostro. Al fondo se oían risas y gritos de las chicas que se acercaban desde la entrada.

Mark se acordó de que ahora volvía a estar en casa y debía vestirse como tal. Cuando entro en el vestidor vio a su gran amigo con su ropa puesta y otra sonrisa asomó en su cara.

-Amigo mío, las chicas no tienen ropas.

-Pues vamos a comprarlas.

-Pero no pueden ir así por la calle, toda la gente las miraría e imagínate lo que pasaría si saben lo que son.

-Pero hay humanos aquí.

-Ya lo sé, pero están registrados en el gran libro de Perl.

-Es verdad, pues las pedimos sus medidas y las compramos lo necesario.

-Vale, pero tengo que vestirme antes de salir.

-Te espero.

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