jueves, 21 de julio de 2011

FRUSTACIÓN

Me siento extraña, diferente. Necesito sangre, me lo pide el cuerpo. Es esa sensación, esa sensación de beber agua y no saciar tu sed. Siento como me arde la garganta. Las heridas que me hago a veces me sacian un poco.
Tengo miedo de no controlarme, sobre todo con el. Siento como si algún día me abalanzara sobre el y beber.
El otro día en la piscina, me enfadé con un chico. Me pidió perdón, pero yo no le perdonaba hasta que le pedí su sangre a cambio. Al principio estaba feliz, feliz de tomar sangre de otra persona, pero luego me di cuenta de que no era lo correcto. El muchacho salió en busca de un objeto punzante para ofrecerme su sangre, que deseaba, pero a la vez despreciaba por hacerme llegar a este punto el punto de desesperación.
Desesperación por la sangre.

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